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Alguien habló de nosotros, de Irene Vallejo

Alguien hablo de nosotros

Alguien hablo de nosotrosEn general suelo decir que no me gustan los relatos breves, aunque después he de reconocer que muchos de los que he leído me han gustado tanto que los he traído hasta aquí. Lo mismo me suele pasar con las recopilaciones de artículos periodísticos, posiblemente porque por lo general suelen recoger cosas de demasiada actualidad y no envejecen tan bien como debieran.

Mi querida amiga Esther Orera, que además de SER una excelente periodista y sobre todo, para lo que aquí nos importa, una gran lectora que conoce bastante bien mis gustos, me recomendó este libro de Irene Vallejo, y yo que soy muy bien mandada, allá que fui.

Y ya ven, aquí estoy, y vengo rauda y veloz a que decirles que si bien había leído algunos de estos artículos en su día en Heraldo de Aragón, no podía suponer que hoy, ahora, siguiesen siendo tan actuales, y sobre todo que me hayan sido tan útiles.

Una de las cosas que más agradezco cuando me acerco a determinadas lecturas es que, además de estar bien escritas, me emocionen o me cuenten algo de provecho, y ha resultado que Irene Vallejo a lo largo de los 149 artículos de Alguien habló de nosotros, ha logrado un tres en uno; y además la portada es de lo más extraordinaria para ilustrar lo que dentro del libro encontramos. 149 columnas de una página como máximo de extensión cada una, escritas con gusto y de forma reflexiva.

Cuando alguien escribe en un periódico una columna debe tener algo interesante que contar, y eso es lo que hace Irene Vallejo, nos cuenta, no habla de lo que ella sabe, nos trae el ayer de las viejas Roma y Grecia hasta estos tiempos, no se nos ha de escapar que estudió Filología Clásica obteniendo el Doctorado Europeo por las universidades de Zaragoza y Florencia. Y así, entre un contar y un no contar, entre un querer y un no querer, vamos conociendo pequeñas historias de la autora al tiempo que nos irá introduciendo en las vidas de personajes como el poeta Horacio, al que nos acerca para iniciar el libro pues con el viene a hablarnos de lo difíciles que son siempre los comienzos….

Así empieza, pero muchos serán los temas de los que Irene Vallejo nos irá hablando, de las prisas que nos impone el mundo actual, de las veces que la satisfacción que encontramos en lo nuestro se esfuma al saber que ya hay otros que nos aventajan, de ese libro exquisito titulado Las mil y una noches que según nos contará ayuda a curar el odio, de cómo preparar a los niños para la vida a través de una obra de Terencio escrita el Siglo II a. C…

Quiero dejarles una de sus columnas completa, y había pensado que qué mejor que la titulada “Filosofía” para volver al debate de si debería haber más horas de filosofía en el sistema educativo actual, o la titulada “De buena tinta” pues vendría muy bien aquí hablar sobre la importancia de la lectura, y aprovecharía para hablarles de Séneca que opinaba que los libros se nos ofrecen con las manos abiertas y nunca nos dejan irnos con ellas vacías…

Pero llego al final de la reseña y no termino de decidirme y releo “Idilio muerto” en la que nos habla del valor que hace falta para aceptar que una relación ha terminado: el desamor no se atreve a decir su nombre… Y es que esta es la escusa perfecta en la que nos introduce a Homero y su famosa Odisea… Finalmente les voy a dejar esta que versa sobre el populismo, que nunca está de más saber hacia donde no debemos caminar 😉

Populismo

En los últimos años hemos incorporado en la palabra populismo al vocabulario político. en general se utiliza para desacreditar el adversario, acusándole de tácticas manipuladoras: liderazgo carismático, retórica agresiva política- espectáculo y el sueño de promesas irrealizables punto y aparte su origen remonta al populus de Roma. En la convulsa República surgieron líderes partidarios del pueblo -entre ellos los Gracos o Julio César- que, dando poder a las asambleas y magistraturas de la plebe, pretendían aprobar reformas destinadas a un reparto más justo de la tierra, el alivio de las deudas y mejores condiciones de vida para los más pobres. Sus violentos contrincantes fueron los optimates, el grupo más conservador de la aristocracia, que quería mantener a la plebe como simple espectadora de la política. Los optimates acusaban al bando popular de forjar una alianza interesada con el pueblo para ascender al poder. El sufragio universal de nuestros días ha dado la razón a quienes luchaban por ampliar la participación política. Sin embargo, la nerviosa democracia actual, con sus líderes y asesores obsesionados por la presencia mediática, los eslóganes y los vaivenes de las encuestas, alimenta esa dimensión oportunista. Los candidatos en campaña se empeñan en decir lo que la gente quiere oír: los métodos demagógicos, y no las ideas, provocan la impopularidad del populismo.

Tengo que darle las gracias a Esther, y desde luego a ustedes les recomiendo la lectura de este libro que siempre les será actual y útil, y además, Alguien habló de nosotros les resultará interesante y entretenido a todos, y si yo fuera o fuese profesor de secundaria no dudaría en seleccionar algunos artículos para leerlos y comentarlos con los chavales. Artículos que nos hacen reflexionar sobre el presente despertando en nosotros la curiosidad de mirar hacía el pasado antes de correr hacia el futuro.

 

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