
Un viaje entre gitanos, de Keler, Guibert y Lemercier

Un día de verano, cuando tenía diez o doce años, mis padres me dieron unos duros para montarme en los autos de choque que había por las fiestas del pueblo. Allí fui yo tan contento dispuesto a darme trompazos con todo quisqui. Compré las fichas y me puse a esperar a que sonara la sirena y se pararan los coches, cuando se acercó a mí un niño gitano. Debía de tener 4 ó 5 años, iba descalzo y sin camiseta.
¿Me das una ficha?, me preguntó no sin cierta timidez.
Absolutamente paralizado por el terror, deposité con sumo cuidado y delicadeza una de mis fichas en la palma de su mano. Se fue. Sin embargo, detrás de él había otro, de la misma edad, descalzo, medio desnudo, con mocos restregados por toda la cara, y que también repitió la pregunta.
¿Me das una ficha?
Como un autómata, le entregué la segunda de mis fichas. Se fue. Había un tercero. Se repitió la historia y me quedé sin fichas. Todavía temblando, volví a casa.
¿Ya estás aquí? Qué pronto vuelves, me dijeron mis padres.
Unos gitanos me han atracado -les dije-, me han robado todas las fichas.
Sigue leyendo Un viaje entre gitanos