
Caja de lava, de Ángel Guinda

Hoy os traigo un poemario especial, porque por todos es sabido que Ángel Guinda es un hombre especial, y un poeta especial. Desde que os hablé de él hace ya algún tiempo, Ángel ha seguido trabajando duro y ha seguido entregando al gran público su poesía, y finalmente, y con todo merecimiento, le fue reconocido ese afán otorgándole el galardón del “Premio de las Letras Aragonesas 2010”
Nunca he ocultado que me cae bien este hombre que cuenta que “a los dieciséis años estaba una tarde sentado en un banco del Paseo de la Constitución de su ciudad natal, meditando frente a una escultura de amantes emparaguados, fue cuando la Poesía se le apareció, poseyéndole. Desde entonces existe y resiste a golpe de versos”.
Comunicar, transmitir, soliviantar…, poesía clara, poesía herramienta, poesía que bebe de la esencia de Celaya, la poesía es un arma cargada de… futuro, diría el poeta, la poesía es un arma, lisa y llanamente, pienso yo, y seguro que a Ángel le parece bien, poesía clara, solidaria, sigue siendo esa poesía que ya les presenté con sus Poemas para los demás.
Hablar de Angel Guinda es hablar también de la Editorial Olifante, y hablar de Olifante es hablar de nuestra amiga común, la editora, y también poeta, Trinidad Ruiz Marcellán, y hablar de todo esto es hablar de Trasmoz, y de “La casa del poeta”. Pero tiempo habrá para que yo les hable de todo esto, y de Uncastillo, una joya medieval situada en la parte norte de la Comarca de “Las Cinco Villas”, y uno de los pueblos más interesantes de España
