
Seconds, de Bryan Lee O´Malley
Hay ocasiones en las que una novela gráfica que, en su concepto, puede parecer simple, en realidad no lo es por todo lo que lleva de trabajo a sus espaldas y por ese halo de perfección que desprende cada vez que vamos viendo sus imágenes. Lo peor de todo esto es que, por mucho que lo intentes, no puedes describirlo a la perfección porque eso sólo puede vivirse cuando se cierra la historia y hemos llegado al final, nos quedamos mirando al horizonte un momento, y después ya nos vamos dando cuenta de lo que acabamos de leer. Seconds, una de esas historias que puede parecer que no llaman la atención, o que pasan desapercibidas en las estanterías de una librería, merecería casi un especial por mi parte, aunque no me extenderé más de lo que suelo en las reseñas, porque lo que lleva dentro es una historia que mezcla a la perfección una historia real con la fantasía más clásica, pero desde una perspectiva que yo llamaría diferente, que te deja hipnotizado en algunos momentos, que te divierte en otros, que crea escalofríos en otra, y que convierte una historia que podría haber sido muy sencilla en una especie de árbol que tiene todas sus ramas entrelazadas y que llenan de significado lo que estamos a punto de leer. ¿Y cuál es ese significado?, preguntaréis. Y haréis bien en cuestionarlo, pero para ello me remontaré a aquellos días en los que yo empecé a leer novelas gráficas y que me metieron de lleno en este apasionante mundo.
Katie parece tener una vida perfecta. Pero todo empieza a cambiar cuando el restaurante nuevo que quiere montar no sale cómo esperaba, su gran amor se acaba y siente que necesita una nueva oportunidad en un mundo no acostumbrado a darlas. Cuando descubre que es posible conseguirla, puede que haya tomado la dirección equivocada.


