
El mayorazgo, de E.T.A. Hoffmann

Un clásico relato gótico en el que las almas en pena que vagan por el lúgubre castillo conviven con las almas vivas atormentadas por amores y pasiones imposibles.
Ahora que tan de moda está lo terrorífico y que criaturas de la noche tan voraces como atractivas pueblan páginas y pantallas, yo me he aficionado a volver de cuando en cuando a esas viejas historias de fantasmas que, de puro cándido, ya no asustan ni a los niños pequeños.
El mayorazgo, de E.T.A. Hoffmann, es una de esas historias; un cuento gótico con su castillo tenebroso y sobrecogedor y su alma en pena vagando por los lóbregos pasillos decorados con retratos de adustos antepasados, lanzando estremecedores lamentos sin causar a nadie otro daño que el que sufre la razón al enfrentarse a lo inexplicable. Sin embargo, bastan las primeras páginas del relato, en las que se describen los ominosos parajes baldíos que rodean el castillo de R…sitten, situado sobre un acantilado a orillas del Báltico, azotado de forma inmisericorde por el viento y la nieve, para sembrar en el ánimo del lector una semilla de inquietud y espanto que germinará y crecerá a medida que avanza la narración.