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La capital del mundo, de Gonzalo Garrido

La capital del mundo

La capital del mundoHablemos de ciudades y secretos. Hay ciudades enormes, tan grandes que los secretos de sus ciudadanos pasan desapercibidos ante la gran afluencia de gentes y el ritmo de vida tan acelerado que se suele llevar. Luego tenemos las ciudades pequeñas, lugares donde sus pocos habitantes se conocen tanto y tan bien que hacen difícil mantener los secretos, que tardan poco en ser descubiertos. Y luego tenemos las ciudades de un tamaño, podríamos denominar, medio-grande. Esas ciudades no tan impersonales como las grandes capitales, pero lo suficientemente grandes como para no conocer los secretos de todo hijo de vecino. Y en estas últimas, cuando un secreto quiere salir a la luz, siempre tendrá instancias superiores lo suficientemente poderosas como para intentar acallar cualquier rumor.

Si tuviéramos que poner a Bilbao, ciudad donde se desarrolla la última novela de Gonzalo Garrido, en uno de los tres tipos de ciudad anteriores, sin duda lo colocaríamos en el tercero. Y como no podía ser de otra forma, en la novela La capital del mundo siempre hay muchos secretos que guardar, y uno de ellos es la sospechosa muerte de un destacado científico local en la demolición de un edificio. Todo hace indicar que se trata de un más que claro suicidio del investigador, pero no todo el mundo piensa lo mismo. Y una de las personas que disiente es la mujer del finado, que contratará los servicios del detective Ricardo Malpartida, encargado de esclarecer un caso que las autoridades pretenderán cerrar rápidamente con la hipótesis suicida, pese a que las pruebas recabadas por el detective indiquen un más que probable asesinato.

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Entrevista a Gonzalo Garrido

Gonzalo Garrido

Entrevista a Gonzalo Garrido, autor de Las flores de Baudelaire

Gonzalo GarridoLa función de todo lector que se precie es, siempre, querer saber más de la historia que nos cuentan sus autores. Por eso, siempre que se me ha permitido, siempre que he podido, me ha gustado ponerme en contacto con ellos para que me hablen de lo que he leído, de lo que he descubierto gracias a sus historias, y de lo que puedo aprender todavía de ellos. Este es el caso de Gonzalo Garrido. Su novela me hizo descubrir una ciudad, Bilbao, y a uno de esos protagonistas tan carismáticos que difícilmente se puede uno apartar de él. Y aquí estamos, una vez más, recogiendo en palabras la entrevista que nos concedió para que todos vosotros podáis disfrutarla, y podáis saborear las palabras que el autor nos proporciona. Ahora, desde ya, sólo os queda hacer una cosa: disfrutarla.

Para empezar, nos gustaría conocer un poco más tus gustos a la hora de escribir:

1. ¿De día o noche? En general, prefiero la noche pero, para no hacerlo con demasiado cansancio encima, escribo a última hora de la tarde, antes de irme a casa. Dejo la lectura para cuando me voy a la cama.

2. ¿Un cigarrillo al lado? No, no fumo. Nunca he fumado. Mi padre era un gran fumador y yo he salido por reacción. En algunas ocasiones, un buen whisky.

3. ¿El papel y la pluma han pasado a mejor vida? Sí, por lo menos a la hora de escribir la novela. El ordenador es mucho más práctico, da una sensación de orden, de limpieza, permite cambiar todo con facilidad. El papel sigue sirviendo para apuntar ideas, hechos, etc. Y la pluma, para corregir o firmar libros.

4. ¿La inspiración llega por sorpresa, o sorprendentemente, siempre te pilla trabajando? La inspiración llega con la rutina, con horas y horas de pensamiento obsesivo sobre la historia. Ahí es cuando se produce ese fogonazo que te parece genial.

5. ¿Quién es tu mayor crítico? Soy muy crítico conmigo mismo y con los demás. La verdad es que no necesito a nadie para despellejarme.

6. ¿Qué personaje te gustaría que leyese tu libro? Más que personajes me gustarían autores. Muchos. Voltaire, Cortazar, Camus, Philip Roth…

7. ¿Qué libro(s) estás leyendo ahora? Las memorias tituladas Joseph Anton, de Salman Rusdhie. Impresionante ver a un  escritor amenazado de muerte que lucha contra la incomprensión generalizada.

8. ¿Qué libro guardas como el más valioso? Tengo especial cariño a Miedo a la libertad, de Erich Fromm. Me abrió la mente en una edad muy concreta. Más recientemente, Ideas, de Peter Watson. Es de una potencia intelectual desbordante.

9. ¿Qué usas para marcar las páginas? De niño doblaba la esquina superior. Ahora, utilizo el marcapáginas de mi novela. Lo aplico a todos los libros.

10. ¿El mejor lugar para leer? En el  salón, aunque también me gusta mucho en la cama, antes de dormir.

Y ahora que sabemos un poco más de tus gustos como escritor, metámonos de lleno en lo que nos cuentas en tu novela…

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Las flores de Baudelaire

las flores de baudelaire

Las flores de Baudelaire, de Gonzalo Garrido

las flores de baudelaire

Las ciudades tienen un alma propia, como la de los seres humanos que las pueblan. Y hay historias que nos enseñan que las calles, las aceras, los comercios que se abren y se cierran día a día, esconden en su interior una vida tan frenética como oscura. Son esos momentos en los que somos conscientes del peligro de las ciudades, de las sombras que se alargan abarcando los cuerpos de las personas que corretean como ratones en una jaula. Porque las ciudades tienen vida propia, una vida que gira como una moneda, de la que no puedes adivinar con qué cara caerá. Las ciudades también pueden ser protagonistas, personajes principales en las historias que leemos, y que nos recuerdan que, por mucho que creamos conocerlas, encierran en su interior secretos que pueden desbordar incluso el caudal de los ríos más importantes.

El asesinato de una niña sacude Bilbao desde sus cimientos. Un fotógrafo convertido en detective, decidirá investigar para encontrar al asesino, sin darse cuenta que hay ciertos caminos que sólo llevan a oscuridad. Porque la solución a su misterio, puede tener un final mucho más peligroso de lo que parecía en un principio.

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