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Justo, de Carlos Bassas del Rey

justo

justo“Siempre he sido discreto.
Siempre he sido más de saber hacer que de hacer saber.”

Creo que fue Chaplin el que dijo aquello de que el mundo pertenece a los que se atreven. Y si no era así, era al menos algo parecido. Y hoy vengo a hablaros de un atrevido. ¿Su nombre? Carlos Bassas. ¿Su atrevimiento? Crear a Justo. Estábamos muy a gusto con su personaje de Herodoto Corominas, un inspector de policía culto como pocos. Pero no, el señor Bassas no ha querido darnos otra ración de Corominas y nos ha descolocado a todos con este personajillo del que hoy os vengo a hablar. Ya te vale, Carlos…

Os hablaré de Justo Ledesma. Estamos ante un abuelete tranquilo, un barcelonés de casta que vive por la zona del Born, disfrutando de los paseos entre sus callejuelas llenas de historia, que pasa el día en el Damián, su bar de cabecera, y que de vez en cuando se ve con la Remedios para dar rienda suelta a la aún vigorosa capacidad sexual que le queda. Como todos los barceloneses de pro que quedan por su barrio, está hasta los cojones del circo turístico en el que se ha convertido Barcelona. Hartos de los putos guiris que vienen a emborracharse y a ensuciar la ciudad, y que están acabando con todos los negocios que durante años se asentaron por los alrededores. Menos mal que todavía le queda Damián…

El problema de leer esta novela es que le coges cariño a Justo. Y Justo parece un buen tío, una persona decidida con un plan de vida trazado de forma milimétrico. Pero para otros, Justo puede ser un hijo de puta más grande que la basílica de Santa María del Mar. Porque este viejecillo irascible y gruñón tiene una misión. Es un tzadik, uno de los treinta y seis justos de la tradición judía. De ahí su nombre. Y este justiciero de la tercera edad tiene que mantener a raya el equilibrio entre el Bien y el Mal, por eso no duda en limpiar de escoria su barrio, cueste lo que cueste. El problema es que con su última víctima ha abierto la caja de Pandora y ya no hay marcha atrás. Vamos, que la ha liao parda, como decía aquella chiquilla del famoso video de Youtube.

“Cualquiera puede matar a un hombre, pero convertirlo en un arte discreto lleva su tiempo.”

Contado en primera persona, y con continuos guiños al lector, Justo es un libro que impresiona. Su protagonista sabe que está en la última etapa de su vida, y que no tiene tiempo que perder, de ahí que la novela tenga algo menos de 200 páginas. El lenguaje, despojado de todo lo accesorio, es rápido, claro y conciso. Y con una narración así, la novela se lee de un tirón, casi sin tiempo para coger aliento.

Mira que yo esperaba como el comer otra historia de Herodoto Corominas, pero he de reconocer que quedo satisfecho con Justo, una novela con unos personajes que se alejan de lo que uno espera de ellos y que no paran de sorprender. Esta es una historia de venganza, sangre y acción, pero a la vez un homenaje a una ciudad y unas calles, las del barrio de Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera, que desaparecieron hace años. Y es una muestra más de la calidad literaria de Carlos Bassas, cuyo atrevimiento del que os hablaba al principio se ha saldado de forma sobresaliente.

César Malagón @malagonc

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El harén del Tibidabo, de Andreu Martín

El harén del Tibidabo

El harén del TibidaboEl catálogo de la editorial Alrevés puede presumir de contar con muchos de los mejores escritores de novela negra en español. Y a esta plantilla de “galácticos” se une ahora Andreu Martín, que lleva desde finales de los años 70 cultivando este formato, dentro de su extensa bibliografía. Tantos años de incansable trabajo le han convertido en todo un maestro del noir español, cargo que le otorga tanto la crítica como los propios escritores de dicho género.

El harén del Tibidabo nos traslada a los pies de esta montaña barcelonesa para conocer toda una institución en la Ciudad Condal, un prostíbulo de lujo cuyo origen se remonta a los tiempos del Franquismo. Este templo de lujuria y placer parece tener un ecosistema propio. Sus salas temáticas, sus ritmos de vida entre las trabajadoras y el buen trato hacia el cliente parece formar un engranaje perfecto a los mandos de su peculiar dueño, Mili (Emilio) Santamarta. Mili vive encerrado dentro de su burdel desde el día en que su madre, la anterior dueña, le abandonara a él (y a su empresa) sin razón aparente. Pero diez años después, esa reclusión se rompe tras aparecer muerta su progenitora con dos disparos en la nuca, acto que le valdrá a nuestro protagonista para indagar más en el pasado de su madre, y averiguar el porqué de su terrible muerte.

Cuando uno disfruta o sufre con una de sus lecturas, los motivos pueden ser varios. En este caso, el motivo del disfrute tiene nombre y apellidos: Mili Santamarta. Andreu crea un personaje único, con una personalidad contundente y arrebatadora de la que he quedado fascinado. Cuanto más conoce uno de él, más atrapado se siente. Además, como en las buenas historias, la emoción, la trama, la acción y la intriga van de menos a más. Según se agranda el personaje de Mili, la novela va ganando en calidad, evidenciando el autor una maestría especial en el manejo de este tipo de historias.

Andreu Martín nos lleva dando tumbos junto a Mili por Barcelona buscando restos del pasado de su madre, que se vuelve más turbio cuanto más conocemos del mismo. ¿Ángel o diabla? Es difícil quedarse con uno de los dos perfiles para su hijo, cuya fe inquebrantable en su madre se tambalea. Además, tiene que lidiar también con una banda de proxenetas que quieren comprar el harén, aprovechando los momentos de zozobra de su dueño. Y mientras todo esto pasa, descubrimos una Barcelona oculta, clandestina. Una ciudad plagada de bandas satánicas, de templos de sadomasoquismo y de crueles mafias de explotación sexual. Nada que ver con la tranquila joya mediterránea visitada por millones de turistas.

La figura de Mili no es lo único que reseñar positivamente en la obra. El harén del Tibidabo también destaca por el lenguaje irónico y mordaz utilizado por Andreu. En sus páginas hay mucho humor (negro, como debe ser) y espacio también para la literatura de alto nivel. Y sirva como ejemplo el capítulo 34 de este libro, una obra maestra narrativa digna de admiración.

Satanismo, explotación sexual, sadomasoquismo, sangre, sexo y muertes, muchas muertes. Andreu Martín elige todos los ingredientes necesarios para hacer el noir perfecto. Y el resultado, de la mano de un gran Mili Santamarta, es más que sobresaliente.

César Malagón @malagonc

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El Proxeneta, de Mabel Lozano

el proxeneta

el proxeneta

“Fui tratante de mujeres durante más de veinte años. Las compré y vendí como si fueran ganado, para explotarlas salvajemente en nuestros clubes, sin compasión…”

Así, de forma terriblemente directa, sin enmascarar nada, sin esconder la dureza con la que nos vamos a encontrar en esta historia que nos cuenta la autora, Mabel Lozano, a través de la narración en primera persona que de “El proxeneta”, Miguel, conocido en el mundo de la prostitución y la trata como “El Músico”.

Y es que a través de las páginas de este libro nos encontramos a un hombre que tuvo una infancia durísima, y que parece que inevitablemente estaba predestinado a entrar en este terrible mundo del sexo y de la “vida alegre”, que como todos sabemos siempre resulta la menos alegre de las vidas que una puede tener.

Nuestro protagonista, “El proxeneta”, nació en Barcelona en 1963, en plenas Ramblas, y tal era la miseria familiar que tuvo que ser entregado por su madre, al igual que sus hermanos, a un orfanato, donde fue víctima, como tantos y tantos niños y niñas de terribles privaciones y abusos:

“La primera vez me quedé callado. De mi garganta, seca, no salió sonido alguno. Aunque lo deseaba con todas mis fuerzas, no conseguí articular palabra ni negarme ni pedir ayuda. El miedo y la culpa me cerraron la boca. Sobre todo la culpa. El creer que era yo quien provocaba todo aquello. Yo, que no era más que un chaval de 13 años, solo y asustado…”

El Músico nos irá contando su vida, a modo de documental, desde que era un niño hasta que finalmente, y tras haber esclavizado, casi literalmente, a más de 1.700 mujeres a las que previamente había captado en sus países de origen, fundamentalmente Colombia, fue condenado judicialmente, si bien, una vez ya en la calle, cooperó con la justicia para desarticular otras redes de prostitución.

Yo creo que todos reconocemos en Mabel Lozano, en un principio modelo, actriz y presentadora de televisión, a la mujer que se fue reconvirtiendo en una gran luchadora por los derechos de la mujer, especialmente comprometida en su obra cinematográfica con las víctimas de la prostitución y las de trata de blancas para fines sexuales. La autora debutó en el cine como directora con el largometraje documental “Voces contra la trata de mujeres”, que causó una gran conmoción en la sociedad más comprometida, y más tarde regresó con el titulado “Chicas Nuevas 24 horas”.

Imagino que para la autora de estos documentales tan ligados a las víctimas de la trata y la prostitución, le habrá sido muy difícil y doloroso escribir este libro que nos muestra en este caso la visión desde el otro lado, desde el lado del proxeneta sin escrúpulos, pues como les decía ella siempre, en sus documentales y conferencias impartidas, ha estado al lado de éstas mujeres.

Según ha contado en los medios, conoció a Miguel hace un par de años a través de un amigo en común. Miguel ya había salido de la cárcel, salió con pleno arrepentimiento y con la absoluta convicción de la necesidad de colaborar con la policía para desarticular, en la medida de sus posibilidades, este tipo de mafias que llevan a las mujeres a esas terribles situaciones de esclavitud sexual y personal.

Dice Mabel que: “Para mí fue muy duro después de 12 años escuchando los testimonios de mujeres dolidas, vejadas, coaccionadas, violadas y esclavizadas…”. Y no lo dudo, y por eso les decía que no debía haber sido fácil para ella escribir este libro. Pero por otra parte es comprensible el interés de querer saber y conocer, por fin, todo el entramado sobre un tema en el que llevas tantos años con un compromiso tan grande de trabajo.

Les tengo que decir que me adentré en esta lectura con una postura que mantengo desde hace muchísimo tiempo contraria a la prostitución, algunos artículos en alguna ocasión me han hecho dudar de mi postura tan tajante, pero la lectura de El proxeneta me ha ayudado a posicionarme de una forma aun mucho más radical en contra de cualquier tipo de comercio con el cuerpo de una mujer, incluso el que llaman voluntario ¡¿Voluntario?!

El Proxeneta nos cuenta como desde la Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne (ANELA), se pagaba a prostitutas para que dieran una imagen de mujeres que ejercían la prostitución por “voluntad propia”. Se pagaban grandes campañas para mejorar la imagen de estos locales haciendo creer que se cumplía con una “labor social”. Cuando lo cierto es que detrás de esto siempre hay corrupción, esclavitud, degradación y corrupción como mínimo; en numerosas ocasiones al final del triste camino está la muerte a las que les lleva su vida.

Un libro que no obvia datos durísimos, una mujer que costaba 1.200 Euros generaba a los largo de sus dos o tres años de esclavitud más de cien mil limpios, porque estas mujeres tienen fecha de caducidad, y una vez que están acabadas para dar de sí en determinados clubes, son revendidas a otros proxenetas que las obligan a ejercer en las calles. Una actividad, como ya ven, que genera muchos más ingresos, y con muchos menos riesgos, que el narcotráfico. Increíble la manera en la que narra cómo decidió delatar a otros traficantes para hacer creer a la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (UCRIF), que sus negocios estaban libres de trata y se ejercía la prostitución libre y voluntaria.

La prostitución en España no es ilegal; sí lo es la trata, ¡faltaría más! Pero no nos equivoquemos, nadie llega a la prostitución por gusto, ni tan siquiera para ganar algo de dinero en caso de necesidad imperiosa, se tienen que dar más requisitos, más situaciones, y siempre detrás de ellas hay engaño, falta de cultura y desamparo, falta de políticas sociales, dejación de funciones de la Administración, corrupción… Y luego están los clientes, los que no denuncian que hay menores atrapadas, los que no denuncian que hay mujeres contra su voluntad, los que no denuncian que hay mujeres con evidentes lesiones… Los clientes no están al margen de este submundo, de este drama en el que se encuentran tantas y tantas mujeres, son colaboradores necesarios de la explotación y la pervivencia de la trata y la prostitución.

Y aún habrá quien en pleno Siglo XXI le ría la gracia a esos chavales que van de putas para pasar una tarde original y divertida…

Mi más sincera felicitación a Mabel Lozano por su trabajo, y hoy en especial por este libro que tanto me ha impactado, El proxeneta, y por su trabajo en general, pero por encima de mis felicitaciones quiero que quede aquí mi agradecimiento a su generosa labor para denunciar este oscuro mundo de la compraventa de mujeres.

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El peor de los tiempos, de Alexis Ravelo

El peor de los tiempos

El peor de los tiempos

La vuelta de Alexis Ravelo (aunque nunca se fue) y Eladio Monroy a la novela negra es una gran noticia para todos los amantes del género. Tras leer La estrategia del pequinés y Las flores no sangran, empecé a interesarme por Eladio Monroy, ese personaje creado por el canario que contaba con cuatro novelas en su haber, publicadas en una editorial isleña, de difícil acceso en la península. Por fin, y gracias a El peor de los tiempos, puedo conocer a este personaje del que tanto y tan bien había oído hablar.

Empecemos por las presentaciones. ¿Quién es Eladio Monroy? Nuestro protagonista no es ni policía ni detective. Digamos que es un antiguo marino mercante jubilado que vive en Las Palmas de Gran Canaria y en sus ratos libres le gusta ayudar a sus amigos, en plan freelance. Por lo que cuentan sus seguidores y el propio protagonista, en anteriores ocasiones estas averiguaciones le han traído algún que otro quebradero de cabeza. Ahora, con sesenta años de buena vida a sus espaldas, tiene una relación más o menos estable con Gloria, su vecina, y vuelve a tener buena sintonía con su hija Paula. Una mañana, tomando algo en el Casablanca (su bar de cabecera), viene a verle un antiguo amigo Pepiño Frades para pedirle un favor. Una enfermedad le tiene a las puertas de la muerte, y nada le gustaría más que despedirse de su hija Elvira, de la que hace años que no sabe nada. Pese a estar retirado del “negocio”, Eladio tiene un sentido de la amistad demasiado fuerte, y le promete hacer una pequeña investigación por la zona, sin tampoco entrometerse demasiado. Pero como siempre se cumple aquel dicho de que “la cabra siempre tira al monte”, las indagaciones llevarán a Eladio dentro de un mundo corrupto del que le será muy difícil salir indemne.

La trama de El peor de los tiempos se adapta a los cánones habituales de este tipo de novela. Cuanto más investiga Eladio, más mierda, corrupción y podredumbre aparece. El autor va dosificando la información y la acción mientras paseamos por Las Palmas de Gran Canaria junto a nuestro protagonista y un puñado de secundarios bien construidos. Además, como también es costumbre en las novelas de Alexis, la actualidad política y social siempre aparece, a pinceladas, en boca de sus protagonistas, con frases llenas de verdad, ironía y mala leche. Ademas, las novelas de Alexis Ravelo tienen siempre un plus añadido que encandila al lector, la localización. Ya puede ser una novela negra negrísima que las playas, el sol y los paisajes canariones diluyen toda esa negrura. Y es que, con estos inviernos fríos que padecemos en la capital, cualquiera de nosotros daría lo que fuese por vivir estas semanas en Las Palmas, aunque fuera como ayudante de Eladio.

Una vez terminada la historia, me declaro fan incondicional de Eladio Monroy. Y entono, también, el mea culpa por no haber conocido antes a este personaje. Aunque en la novela negra se estila mucho desarrollar tranquilamente los protocolos de actuación policial, a veces el lector agradece un personaje simple y directo como Eladio, un tío que piensa más con el corazón que con la cabeza, que ofrece a quién lea sus libros hostias y tiros por doquier. Eladio es como ese futbolista que sabe que por calidad no tiene nada que hacer ante los mejores, pero que pone una dosis extra de testiculina para que no se note y pueda competir de tú a tú con ellos. Es un tío que se maneja con soltura en el fino alambre que separa a una bellísima persona de un hijo de puta despiadado. Por eso lamento no haber conocido antes a Monroy, y espero con interés que esta saga se alargue durante años.

El peor de los tiempos ha entrado con fuerza en mi lista de mejores lecturas de este 2017. Por sus personajes, por su trama, por su localización y por ofrecer una gran experiencia lectora. Además, arroja dos conclusiones obvias para muchos, pero no por ello voy a dejar de decirlas. La primera es que, ya sea en su versión más narrativa o como novelista noir, Alexis Ravelo es un escritor que merece la pena ser leído siempre. Y la segunda conclusión es que la llegada de Eladio Monroy a la editorial Alrevés es una noticia estupenda con la que terminar este 2017 que poco a poco empieza a echar el cierre.

César Malagón @malagonc

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Hnegra, de VV.AA.

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hnegra2“–No disparen… Solo soy una puta…”

Desde luego, hay que reconocer que Fernando Marías sabe cómo empezar un prólogo impactando. Y además, con una frase de la estupenda Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto, que viene muy a propósito de la posterior explicación del porqué de este libro. Y es que el negro (el género, claro) no es patrimonio exclusivo yanqui y goza de muy buena salud en nuestro país. Podemos decir que vivimos un boom de novela negra.

Por otra parte, el papel de la mujer ya no queda relegado al de novia de o mujer fatal (buena muestra de ello es la recientemente publicada y excelente Vienen mal dadas, de Laura Gomara). Y eso es lo que ha querido unir Hnegra. Autoras españolas actuales (no solo novelistas, también mujeres vinculadas al teatro, el cine o la poesía) con el género noir.

A esas veintidós mujeres se les propuso escribir un relato breve, negro y protagonizado por una mujer, ya fuera asesina o asesinada, heroína o villana, pero nunca representante de la justicia o de las fuerzas de seguridad. Todos ellos irían acompañados por la visión de un ilustrador o ilustradora, algunos de ellos de la talla de Paco Roca, Javier Olivares o Fernando Vicente.

¿Y qué tal? ¿Cómo ha salido el experimento?

Para empezar, y conociendo tan solo la premisa inicial, la idea me gustaba y esperaba impaciente la publicación del libro. Lo negro me encanta y si la propuesta era reunir 22 relatos breves con el nexo común del género (independientemente de que los autores fueran hombres o mujeres) la apuesta era casi segura a caballo ganador. Además, Alrevés ya ha hecho cosas de este tipo alguna que otra vez, recuerdo el caso de  Obscena. Trece relatos pornocriminales, y la experiencia fue muy satisfactoria.

Así pues una vez leído el resultado no difiere mucho del de cualquier antología. Hay relatos muy buenos y otros no tan buenos. Lo mismo es aplicable también a las ilustraciones.

Como siempre en estos casos, no voy a analizar todas las historias y me limitaré a comentar breve y sutilmente las que mejor sabor me han dejado:

Brindis, de Rosa Ribas: por esa suma de cualidades y habilidades necesarias en una buena detective enumeradas con precisión en un alegato rabioso y a la vez certero.

Historia de una muerte, de Clara Peñalver: por lo bien envuelto en misterio de principio a fin.

El plan perfecto, de Nieves Abarca: de los que más me han gustado, por el tono de la historia, porque desde la primera frase sabes que va a ser distinto, por el principio, por el final, por todo.

Demasiado negro: también por lo enigmático y misterioso, porque llega a ser más terror que negro, por dejar que el lector saque sus propias conclusiones.

Regalos, de Valeria Correa Fiz: Por lo bien contado, y lo aún mejor resuelto, con un final que sin ser gran cosa, sorprende por inesperado.

Cosa Nostra, de Beatriz Rodríguez: ya de primeras por la cita de El Padrino. Y además porque tenía la impresión de que todo el relato se refería a cierta infanta ora ignorante, ora amnésica. Un microrrelato muy divertido.

Un euro de gasolina en una botella de plástico, de María Zaragoza: porque por desgracia, es algo real como la vida misma, contado con gran empatía.

Señora de la limpieza, de Cristina Fallarás: porque, aunque sabemos desde el principio quién nos está contando la historia, la forma de contarla es hipnótica y realiza un análisis social sui géneris muy logrado.

Cuatro dedos, de Raquel Lanseros: por lo llamativo de ser un poema negro, por ser también de alguna forma extraña incapaz de despegarme de su lectura. Creo que es el primero que leo y me ha gustado la historia de venganza que nos narra.

Estos son los destacados, los que a mi, por uno u otro motivo, me han llamado/gustado especialmente, pero, en general el nivel es muy bueno y recomiendo Hnegra a todos los que aman esto de lo criminal. No os arrepentiréis.

Quiero añadir que Fernando Marías comenta al final del prólogo que se está preparando una exposición itinerante que reúna los originales y los textos y su primera parada será en el festival Granada Noir 2017. Habrá que estar atento a la gira.

En resumen, un libro altamente entretenido con el añadido de querer reivindicar el papel de la mujer en esta literatura. Un libro fácil de leer, en el que acabada una historia ya estás deseando comenzar la siguiente. Un libro que tiene el sello de Alrevés, que de estas cosas entiende un rato.

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Paraíso Imperfecto, de Juan Laborda Barceló

Paraíso imperfecto

Paraíso imperfectoHay pocas editoriales que me ofrezcan tanta fiabilidad como Alrevés. Su catálogo de novela negra nacional es alabado en cualquiera de los certámenes del género negro que tan de moda se han puesto en nuestro país. En esta ocasión vengo a hablaros de Juan Laborda Barceló, el último de este gran elenco de escritores, y su última novela, Paraíso Imperfecto. Aunque la verdad, viendo la excelente reseña que ya publicó anteriormente mi compañero Andrés Barrero creo que poco más se puede decir de esta novela. Pero vamos a intentarlo.

Paraíso Imperfecto arranca en un pueblo costero de la costa mediterránea, Albessora. Un pueblo ficticio, sí, pero cuya situación política y social tiene poco de ficción y mucho de realidad. En este municipio, regido por un alcalde de dudosa reputación, conviven los pocos lugareños con las miríadas de turistas que invaden cada verano la costa y con un número también indeterminado de inmigrantes que subsisten en las plantaciones agrícolas de los alrededores. Un verano más, todo el turismo abandona esta tierra, que se prepara para unos siete u ocho meses duros. Las sangrías y los helados en el paseo marítimo desaparecen y tocan meses de largo peregrinar.

Pese a no encontrarnos con una novela negra como tal, todo comienza con un muerto. Aunque parece un suicidio, hay gente que empieza a tener sus dudas. La mala gestión del caso levanta ampollas en una parte de la sociedad, harta de los tejemanejes de la alcaldía. Por eso un pequeño grupo de ciudadanos, encabezados por el padre del fallecido y guiados intelectualmente por Julio, un idealista comprometido que busca un mundo mejor, intentarán revertir esa situación y dar al pueblo una renovación social y moral que se antoja más que necesaria.

Aunque son muchos los puntos fuertes que tiene esta novela de Juan Laborda Barceló, lo más destacable no es solo lo que sucede, sino la forma que elige el autor de contarlo. Acostumbrados a novelas rápidas, de giros improvisados y diálogos atropellados, en Paraíso Imperfecto tenemos un relato detallado, mimado hasta el extremo. Las descripciones adjetivadas y los diálogos pausados dirigen la acción, introduciendo poco a poco al lector en la trama, que va saltando de personaje en personaje hasta que la historia empieza a tomar forma. Tanto es así que finalmente uno echa en falta una centena (o más) de páginas, para poder seguir disfrutando de un estilo tan personal y certero.

Paraíso Imperfecto es una novela coral, llena de personajes llamativos. Y aunque todos tienen rasgos con los que uno podría identificarse, me quedo con Julio Malagón, ese entrañable profesor jubilado con el que tengo el placer de compartir apellido. Julio es un hombre culto lleno de ideales, de los que buscan el bien común antes que el suyo propio. Un personaje cuya bonhomía intenta inculcar al resto de vecinos.

El autor utiliza esta novela para reflejar, una vez más, las miserias que la corrupción es capaz de sacar en el ser humano. Todo en nosotros es vulnerable, susceptible de ser corrompido, como demuestran muchos de los personajes. Por suerte siempre habrá otros que busquen, en ese contrapunto de fuerzas, la parte buena que también se alberga en nuestro interior, aunque a veces esa lucha se convierta en una utopía. Pero como decía Gabriel García Márquez, “todavía no es demasiado tarde para construir una utopía que nos permita compartir la tierra”. Y eso Julio Malagón, Uca, Olmeda y compañía no lo olvidan.

César Malagón @malagonc

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Paraíso imperfecto, de Juan Laborda Barceló

Paraíso imperfecto

Paraíso imperfectoBenditos sean los escritores para los que escribir bien no es suficiente. Juan Laborda Barceló podría haberse limitado a escribir una crónica de ese momento en que el verano azul de un enclave costero empieza a dejar de ser verano y a dejar de ser azul para convertirse en una existencia gris con demasiada tendencia a teñirse de negro. Es un escenario muy literario y sin duda un hallazgo de este magnífico escritor. Pero, como decía, no es Juan Laborda Barceló un escritor que se conforme con contarnos bien una buena historia y Paraíso imperfecto explica desde la ficción aquello que ni la historia ni el periodismo pueden, o mejor dicho, deben explicar. Y conste que “explicar” no es la mejor de las elecciones por mi parte, porque el lector entiende muchas cosas pero no gracias a una argumentación más o menos brillante sino a su propia experiencia, ya que vive la situación en estas páginas de forma no menos intensa que si lo hubiera presenciado en primera persona.
Gran parte de la situación a la que me refiero en realidad sí que la hemos vivido todos porque Paraíso imperfecto narra el nacimiento de un movimiento social en un pueblo del Levante azotado por la gestión arrogante y corrupta de un alcalde y un equipo cuya ambición de dinero es tan ilimitada que no hay nada en cuyo altar no pueda ser sacrificado. No quiero decir con esto que de alguna manera Juan Laborda explique el 15M o las primaveras árabes, aunque la relación sea evidente esta es una historia inventada, lo que considero un mérito extraordinario es que añade a esa explicación de la que periodistas ahora e historiadores después se encargarán una dimensión que a estos les está vetada: la humana, las circunstancias personales que rodean a cada uno de los protagonistas y que les vinculan en su toma de decisiones, incluso en su capacidad de lucha. Puede que haya gente extraordinariamente comprometida con cualquier causa únicamente por principio, pero también la hay cuya fuerza nace de una experiencia personal, una tradición familiar o un trauma que les proporciona la fuerza necesaria para encarar cualquier tarea aun sin saber que la está afrontando.
Es el caso de esta historia marcada por la corrupción y la violencia. Un asesinato es la línea de salida de la novela y de sus protagonistas, los de ambos lados de la trama. Unos personajes hasta el momento relativamente anónimos que se conocen, cada uno con sus mochilas, sus traumas y sus capacidades, y que inician un movimiento que se enfrenta a un poder establecido que es corrupto y miserable. Capaz de todo. Uno de ellos, un profesor retirado, les aporta un sustrato intelectual, pero cada uno de ellos tiene algo necesario: rebeldía, conocimientos de informática, pasión. El grupo, heterogéneo y heterodoxo, avanza en su lucha mientras ante nosotros se despliegan las experiencias, reflexiones y sentimientos de todo tipo de personajes y con ellas las miserias y grandezas de la pedanía costera y de todos nosotros. Algo muy cinematográfico y muy literario.
No quisiera pasarme de frenada pero diría que incluso la propia estructura de la novela está al servicio de este mismo objetivo: fragmentos cortos que vuelan de un personaje a otro aumentando la impresión de historia coral, participativa, con muchos personajes en pie de igualdad que aportan no sólo su esfuerzo sino su complejidad al desarrollo de la historia. Una historia entendida como consecuencia no sólo de lo colectivo sino como la suma de las experiencias individuales que ejercen como motor de los personajes.
No quiero extenderme mucho en detalles concretos de la trama, si se lo cuento yo perderá fuerza porque la forma en que está narrada Paraíso imperfecto es uno de sus principales valores. Y no es un estilo complaciente, no se privilegian ritmo y fluidez frente a profundidad psicológica, como es tan habitual. Es el disfrute lo que hace que se lea rápido, no ningún truco que acelere artificial y primariamente la experiencia.
Al final de esta inteligente novela recordé una cita de Herzen que nunca soy capaz de rememorar en su literalidad, aunque sí en su contenido final: si hubiera menos gente dispuesta a cambiar el mundo y más dispuesta a comportarse honestamente, sin duda el mundo cambiaría a mejor. Simpatizo mucho más con esa idea de compromiso personal con el cambio que con cualquier movimiento, y sospecho que no es algo que le sea ajeno a estos personajes en el camino que emprenden. Ya que la novela me regaló el recuerdo de Herzen, acabaré regalándole a Julio Malagón, Daniel Torner, Uca y Nico Olmeda, protagonistas de esta Paraíso imperfecto que hicieron camino al andar, otra del mismo autor que me parece pertinente:
Yo he alcanzado por fin, no la meta hacia la que nos dirigíamos, pero sí el lugar donde el camino se hundió en el seno de una montaña, y desde aquí busco tu mano para estrecharla mientras te digo con una sonrisa: «¡Esto ha sido todo!»

Andrés Barrero
@abarreror
contacto@andresbarrero.es

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Tres minutos de color, de Pere Cervantes

Tres minutos de color

Tres minutos de colorHay una pregunta que todos nos hemos hecho alguna vez en la vida. Todos, sin excepción. Y el que diga que no, ten por seguro que estará mintiendo. ¿Qué hay tras la muerte? Muchos se preguntan qué nos espera el día que abandonemos esta vida, y nadie ha vuelto de allí con respuestas. O sí. Porque hay varias personas que afirman haber pasado por una ECM (Experiencia cercana a la muerte), situaciones aún poco investigadas por la ciencia, quizá porque en situaciones así, la religión, la moral y lo racional tienen muchas probabilidades de chocar.

Pere Cervantes ha dedicado los últimos años al estudio de estos extraños fenómenos y, fruto de ello, nos presenta Tres minutos de color, su tercera novela tras No nos dejan ser niños y La mirada de Chapman. Esta atípica novela negra está protagonizada por Coque Brox, inspector de policía y jefe de la unidad de desaparecidos en Barcelona. Coque es un tipo huraño, como muchos de los protagonistas de este género literario, pero además sus comportamientos políticamente incorrectos le hacen ganarse enemistades entre sus compañeros y lo que es más grave, entre sus superiores. La historia comienza con el protagonista intentando encontrar a su compañero y amigo Palma, desaparecido en misteriosas circunstancias. Mientras tanto, vamos conociendo más aspectos de su vida. Coque Brox tiene que lidiar con un grave problema físico, su acromatopsia, que le hace percibir la vida en blanco y negro. A esto se le añaden problemas personales, con una ex mujer con tendencias suicidas y una hija cuyo cariño le cuesta recuperar. En definitiva, una triste y solitaria vida en blanco y negro.

Coque conocerá de primera mano el tema de las ECM gracias a Nadia, cardiocirujana, y a Óliver, compañero de piso del inspector, otro hombre peculiar cuyo único interés está en la vida virtual que lleva en el famoso juego World of Warcraft. Este atípico trío sostiene el mayor peso de una novela, que Pere Cervantes va manejando con brío, a base de capítulos cortos e intensos que hacen mantener una tensión siempre elevada en el lector. Los métodos de Coque bien recuerdan a épocas pasadas, pero sin embargo es fácil sentir aprecio por él.

Tres minutos de color consta de dos partes bien diferenciadas. Si la primera se centra en la investigación pura y dura, la segunda es más… no sabría muy bien como decirlo. O sí sabría, pero es difícil hablar de ella sin destripar parte de lo que en ella ocurre. Quizá lo mejor sería decir que en la primera parte se hacen muchas preguntas, y que en la segunda Pere Cervantes y sus personajes se dedican a encontrar esas respuestas. Y una apuesta así de arriesgada agranda el valor de la novela si sale bien, como es el caso de esta historia, en la que Alrevés vuelve a demostrar que aquello de poli-busca-asesino no es una estructura inamovible dentro de los cánones de la novela negra, que se puede dar una vuelta de tuerca para seguir buscando el factor sorpresa dentro del lector.

Mi primer contacto con Pere Cervantes termina con muy buena nota. Tres minutos de color es una historia diferente, bien contada, con unos personajes completos y muy interesantes y con un tema, el de las ECM, que puede tener mucho más recorrido literario (y esperemos que también científico).

César Malagón @malagonc

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Els 10 llibres que no esperaves regalar aquest Sant Jordi

Com encendre un drac apagat

Estem cansats de regalar sempre els mateixos llibres per Sant Jordi i, per aquesta raó, volem fer-te 10 recomanacions que no esperaves per regalar el dia del llibre i la rosa. Deu llibres punyents, tendres, divertits, actuals o intensos. Deu llibres per a deu lectors diferents. Estem segurs que més d’un serà el regal de Sant Jordi perfecte!

 

Com encendre un drac apagat

Com encendre un drac apagat, de Didier Lévy i Fred Benaglia. Editat per Libros del Zorro Rojo.

Comencem pels més petits de la casa. La nostra primera recomanació és un àlbum infantil il·lustrat. Recordeu Salvatge, aquell impressionant àlbum d’Emily Hughes que va guanyar el premi Llibreter fa un parell d’anys? Doncs a Libros del Zorro Rojo continuem fent la seva feina igual de bé i tenen un fotimer d’àlbums visualment impecables, tendres i plens d’humor per celebrar el dia del llibre. Com que és Sant Jordi, hem escollit Com encendre un drac apagat, la història d’un drac que, com qualsevol de nosaltres, té un mal dia (ha perdut la flama) i de com del seu millor amic inventarà tot de plans cada vegada més enginyosos per ajudar-lo. Si teniu criatures al voltant, és l’àlbum perfecte per regalar aquest Sant Jordi.

Els imaginaris

Els imaginaris, de A.F. Harrold ilustrat per Emily Gravett. Editat per Blackie Books.

I per a nens i nenes una mica més grans? Si ja els has regalat tots els llibres de Roald Dahl i de Neil Gaiman i estàs fins a les pestanyes de rellegir Matilda i trobar-los amb botons als ulls, aquest és el seu llibre. Els imaginaris explica l’amistat de l’Amanda i el Rutger, dos amics inseparables, perfectes, excepte per un petit detall: el Rutger no existeix. És imaginari. Però això no és un problema! Ells són feliços vivint mil aventures gràcies a la inesgotable imaginació de l’Amanda fins que apareix l’esgarrifós (i estendard del mal gust) senyor Bunting que, diuen, vol segrestar el Rutger per menjar-se’l… No us puc explicar més. Només dir-vos que l’estil del Harrold i les il·lustracions de l’Emily Gravett són espatarrants.

Temps de ratesTemps de rates, de Marc Moreno. Editat per La Magrana / RBA.

Si ets amant de la novel·la negra, no pots perdre’t la novel·la guanyadora del Premi Crims de tinta 2017, uns dels premis més importants del gènere en català. En aquest novel·la de ritme fulgurant coneixem l’Eloi, un noi de La Verneda que es troba de cop i volta amb 8 quilets de no res de cocaïna sota al llit. Al principi té por, però l’avorriment i la manca d’oportunitats el fan atrevit i comença a moure el material entre els amics. Podeu imaginar les conseqüències d’això. D’un dia per l’altre, l’Eloi es converteix en el noi més popular del barri, però també el més perseguit. Novel·la negra-negra, intensa, km 0 i que es llegeix d’una tirada. Has de llegir al Marc Moreno.

Tocar el dos no és tan senzillTocar el dos no és tan senzill, de Màrius Moneo. Editat per Alrevés / Crims.cat

Què? Només es mata a Suècia, i quan passa a prop de casa, a Barcelona? Els segells de novel·la negra en català ens estan demostrant que no, que a Catalunya es mata molt bé i no només a la Ciutat Comtal. Tocar el dos no és tan senzill passa ràpid, en poc més d’un mes, on s’acumula violència de molts tipus. Passa a cavall entre Girona, Tordera, Castellflorit o Manresa, a carreteres nacionals, a pisos que semblen rateres o xalets al mig del no res, a comissaries, a bars. La novel·la de Màrius Moneo és àgil i sorprenent. Hi barreja amb bon criteri la crítica social, l’enigma, el suspens, tot amanit amb capítols curts i intensos i uns diàlegs excel·lents. Què més podem demanar?

Montserrat RoigMontserrat Roig. La memòria viva, d’ Aina Torres. Editat per Sembra Llibres.

L’any passat es complien 25 anys de la mort prematura, als quaranta cinc anys, de la Montserrat Roig i, per aquesta raó, el 2016 es va instaurar com a “any Roig”. Com a colofó de la sèrie d’actes commemoratius que es van fer, Sembra Llibres porta aquest assaig: Montserrat Roig. La memòria viva. Un llibre reivindicatiu, feminista, que vol recuperar un dels noms més importants de la generació dels setanta. Montserrat Roig és una de les escriptores en llengua catalana més estimades. Regaleu L’hora violeta, El temps de les cireres i regaleu també aquest assaig on l’Aina Torres recorre, a través de les paraules de Roig, de persones properes, d’escriptors i escriptores influïts per ella, la seva vida i el seu llegat.

Enviada especialEnviada especial, de Jean Echenoz. Editat per Raig verd / Rayo verde editorial.

Jean Echenoz, que ens va visitar fa unes setmanes al Kosmopolis, és un escriptor polifacètic i una de les veus més interessants del panorama francès actual. L’editorial Raig Verd ens porta la seva última novel·la, un thriller d’espies a l’estil de Eric Ambler o Graham Greene que no perd ni durant una pàgina el regust impertinent de la bona literatura. Enviada especial ens explica la història de la Constance, una dona segrestada que acaba seduint els seus segrestadors i desestabilitzant Corea del Nord. Tal i com estava previst, és clar. Perquè, si no, això no seria una novel·la d’espies! Un llibre que analitza el present amb un estil fresc i irònic, senzill i boig, i també on trobareu girs i sorpreses més enllà del gènere.

Anatomia de les distancies curteAnatomia de les distàncies curtes, de Marta Orriols. Editat per Edicions del periscopi.

Al pròleg d’aquest deliciós llibre de la Marta Orriols, Jenn Díaz diu que l’autora: “ha decidit no amagar-nos res, res de tot això, d’aquestes coses que són la vida i que sacsegen les vides d’aquests personatges”. I té tota la raó. Anatomia de les distàncies curtes és un llibre de relats propers, mínims, que moltes vegades recorden l’elegància de Salter i la mirada innocent de Rodoreda. Els relats d’Orriols parlen de les relacions humanes, la quotidianitat, allò que passa a dins de casa i del què no parlem perquè no sembla important, però que és el més important de tot perquè són les nostres vides. Anatomia de les distàncies curtes és un d’aquests llibres que no vols que s’acabi, que es fa molt curt. I per això des d’aquí demanem a la Marta Orriols que ens regali aviat més de la seva prosa!

El foratEl forat, de Jordi Amor. Editat per L’altra editorial.

Tens un amic que porta barba i va en bicicleta a tot arreu? L’encertaràs segur amb el premi Documenta 2017. La novel·la de Jordi Amor és un desori sublim amb un estil tan personal com eficient. La veu torrencial del narrador explica la història d’un jove barceloní amb poques perspectives de futur, que es deixa arrossegar cap al buit (el forat) de la seva pròpia vida. Però, tot i la història que explica, no és una novel·la implacable o cruenta, sinó que relata la desesperança amb traces d’humor i el text és ple de colors vius, de retalls d’història viva de la ciutat, de les contradiccions de la Barcelona d’ara. A més, el virtuosisme tècnic del novell Jordi Amor fa la lectura encara més interessant. Ja voldríem molts de nosaltres escriure una primera novel·la com aquesta!

FaristhaFarishta, de Marc Pastor. Editat per Amsterdam.

Farishta és una de las apostes de Sant Jordi i no ens estranya gens ni mica! El retorn del Marc Pastor, autor de La mala dona o L’any de la plaga, no podia ser més espectacular. La novel·la explica la història de la Farishta, una adolescent adoptada per una família russa que als divuit anys troba la feina perfecta a la Polinèsia francesa. Viu al paradís, troba l’amor… Però, evidentment, no tot és el que sembla, i no puc explicar més sense esgarrar-vos la trama. Només dir-vos que Marc Pastor és d’aquells autors que t’agafen de la mà i et porten al seu món. Farishta enganxa des de la primera pàgina, combina ciència-ficció de la bona amb aventures i el ritme d’un thriller. Hores d’entreteniment amb un pòsit profund garantides! Llegiu, llegiu!

Les defensesLes defenses, de Gabi Martínez. Editat per Catedral.

La nova novel·la de Gabi Martínez està basada en una història real. Precisament un dia de Sant Jordi va signar un llibre a un desconegut que li va dir: “tinc una història que vull que escriguis, si en fan una pel·lícula, el protagonista podria ser el George Clooney”. Després va dir-li que era neuròleg i que al 2006 es va tornar boig, literalment, durant una temporada. A partir d’aquesta trobada, l’amistat entre l’escriptor i el metge creix i anys després acaba convertint-se en una novel·la de quasi 500 pàgines. Un llibre que parla dels extrems on ens poden portar les aparentment idíl·liques relacions familiars i laborals, del brutal nivell d’estrès de la societat actual, que ens pot fer emmalaltir, i del dur camí de la recuperació. Un llibre que també fa un recorregut vital per la Barcelona de la Transició, dels Jocs olímpics i de la crisi. Molt recomanable.

 

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El imperio de los leones, de Sebastià Bennasar

El imperio de los leones

AlEl imperio de los leones empezar con esta lectura pensé que me encontraría ante otra de las cuidadas novelas negras que edita Alrevés. Una novela al uso, en la que un detective/policía/investigador debe resolver el asesinato que misteriosamente ha ocurrido. Pero mis impresiones, una vez más, nada tienen que ver con la realidad. Sebastià Bennasar reconstruye, basándose en la ficción pero con altas dosis de realidad, la historia de la mafia lionesa desde sus inicios en los revueltos años 70 en Francia hasta su asentamiento décadas después en la Costa Brava.

La cronología de El imperio de los leones empieza en 1972. Jean Neige y su banda están considerados uno de los grupos criminales más buscados por la policía francesa. De especializarse en pequeños atracos, rápidos y eficaces, pasan a controlar otros negocios más rentables como el hachís o la prostitución, incluso el floreciente negocio urbanístico que se empezaba a vislumbrar en una España que caminaba lentamente entre el fin del Franquismo y el inicio de la Transición.  La otra parte del relato se sitúa en 2006. Han pasado varias décadas, y el patriarca del clan está en prisión. Su hijo Pascal tiene la difícil misión se asegurar la continuidad de las actividades mafiosas en un momento tan conflictivo.

Así, entrelazando pasado y presente, Bennasar construye un relato casi periodístico y cronológico de la vida y obra del clan Neige. Tras este trabajo se adivinan muchas horas de documentación e investigación para conocer la verdadera historia de la mafia lionesa. El imperio de los leones se ajusta tanto a la historia real que episodios como el asesinato de Raymond Vaccarizi en la cárcel Modelo de Barcelona, que en julio de 1984 agitó la Ciudad Condal, está reproducido con una fidelidad exhaustiva. Las hazañas reales de Edmond Vidal y Raymond Vaccarizi encuentran en Bennasar un aliado perfecto para transformarlo en literatura.

Pero más que por su verosimilitud, esta novela destaca sobre todo por su lenguaje. Es difícil no engancharse a la novela viendo leyendo el inicio. Unas primeras páginas sublimes hacen al lector no querer soltar la novela. Y si no me creen, hagan la prueba. Intenten leer las primeras cinco páginas y díganme si lo que ha escrito Bennasar no es literatura de la buena. Su estilo es durísimo, de los que incomodan al lector, que se revuelve en su asiento mientras los asesinatos, las vísceras y la sangre corren a sus anchas por las páginas. Un estilo negro de los buenos, donde la acción y la violencia dominan perfectamente el ritmo de la historia.

Además, hay pequeños detalles que hacen de este libro algo especial. Dentro de la espiral de violencia y delincuencia en la que viven los protagonistas, subyace el problema que supuso la independencia de Argelia en los años 60. Bajo el término pied-noir (del francés, pies negros) se encuentran los franceses residentes en la colonia africana que se vieron obligados a abandonar el país en 1962 tras la independencia. Qué Jean Neige y su banda sean pied-noir añade a su carácter un matiz especial de resentimiento en sus acciones delictivas.

En resumen, en El imperio de los leones encontramos un estudio pormenorizado de cómo funciona una mafia, desde su líder supremo hasta el último de los rateros a sueldo. Interesante saber su modus operandi no solo en cuanto a delitos de sangre o actividades ilegales, también aspectos tan diversos como la compra de medios de comunicación o las inversiones inmobiliarias. Estamos ante una historia bien estructurada y documentada, con un estilo difícil de olvidar. Otro acierto de esta editorial.

César Malagón @malagonc

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Lo que nos queda de la muerte, de Jordi Ledesma

Lo que nos queda de la muerte

 

Lo que nos queda de la muerteUn pueblo de costa de esos en que no es lo mismo vivir en primera línea de mar, que en segunda; en los chalets de las urbanizaciones, que en la riada. Niños que se bañan en los espigones y que juegan con las frutas y verduras abandonadas en los días de mercado. Niños que se hacen mayores y ven algo que no deben ver. Más niños, esta vez pijos, que no son mayores pero que juegan a serlo y se queman de todas las maneras posibles (coca-velocidad-ferocidad-juegos llevados al extremo, y el extremo siempre es la muerte). Guardias civiles que también se queman, porque no se dan cuenta de que los niños siempre han sido crueles, y peligrosos, y de que las mujeres también son personas. Una mujer bonita, inocente, casi etérea y, quizás por eso, algo simple, y una escena en la que se describe un sueño que ha entrado, con honores, en mi lista de las escenas eróticas mejor escritas de todos los tiempos. Aguas revueltas en las que nadan cocodrilos, lirismo, violencia, consecuencias, muchas consecuencias y un aura trágica, de inevitabilidad casi antigua. Todo esto encontraréis en Lo que nos queda de la muerte de Jordi Ledesma.

He leído por ahí que es la mejor novela negra en español de 2016 y tal vez tengan razón. Aunque por mí no puedo hablar, no las he leído todas, ni siquiera las que, también por ahí, dicen que son las diez mejores. En cualquier caso, sí que puedo certificar que esta novela es diferente. Si buscáis la típica historia policíaca, no es vuestro libro. Pero si queréis que os cuenten una buena historia, corred a la librería y adelantaos un regalo de Navidad.

En Lo que nos queda de la muerte, una primera persona que, en realidad, es irrelevante rememora un incidente que sucedió cuando era joven, en un pueblo costero de Tarragona. Da la impresión de que lo que quiere esa voz es comprender: ordenar los hechos a través de retazos de conversaciones, escenas entrevistas y rumores que han pasado a ser verdades. Para hacerlo, hilvana diversas historias y crea un tapiz denso, en el que la voz principal conoce al dedillo a todas las demás. En esto, la novela de Jordi Ledesma, a quien ya había leído antes en el libro de cuentos Diez negritos, me ha recordado al último Chirbes.

Lo que nos queda de la muerte está plagada de imágenes poderosas y también arriesgadas. El texto tiene un ritmo variable, a veces parece calmo pero de repente se encrespa, como el Mediterráneo que sirve de telón de fondo para los dramas de la novela. Solo los editores de Alrevés podían traernos algo así, una novela negra, negrísima, que se aleja de la convencionalidad del policía-busca-asesino. Y por esa valentía debemos estarles agradecidos.

Solo me queda recomendaros, una vez más, esta historia de personajes despreciables y, por eso mismo, humanos. Es posible, eso sí, que, cuando acabéis la novela, comprendáis. Y esa comprensión solo despertará cierta sensación de nostalgia por otros tiempos, peores, sí, pero más divertidos.

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Mal trago, de Carlos Bassas del Rey

Mal trago

Mal tragoAcabo de llegar a Ofidia y no conozco a nadie. Me han hablado bien de este lugar y de su creador, Carlos Bassas, así que he decidido dar un paseo por sus calles. Al parecer, hay un gran revuelo montado. En el derribo de un antiguo edificio de una familia pudiente aparece una caja fuerte con el cadáver de un niño dentro. El pequeño, muerto por asfixia, aparece vestido con un traje de comunión, aportando una imagen macabra a un descubrimiento ya de por sí bastante escabroso. Al parecer, el niño, de clase social baja, no presenta rastro de abusos y su padre, roto de dolor, da el dato que hace a la policía ponerse en alerta. Su hijo no desapareció; a su hijo le secuestraron. El encargado del caso será Herodoto Corominas. De él también me habían hablado. Cuentan que en su última aventura (Siempre pagan los mismos), el inspector queda tocado por la muerte de su padre, persona a la que tampoco se sentía especialmente unido. Y mi primer encuentro con él me confirma los rumores. Se ve en Corominas a un hombre hundido, con la pérdida de un padre que se añade al distanciamiento con su hijo y a los problemas que uno de sus mejores amigos, su ex compañero Vázquez, empieza a tener con el bar que regenta.

Me pego al inspector como una lapa para seguir sus progresos en un caso que cada vez empieza a complicarse más, con la aparición de gente muy influyente en la historia y la desaparición de otro niño. Conozco a otros compañeros suyos como Agüero o Marne, y a algún personajillo conocido en Ofidia como Durruti, un periodista con muchas tablas en esto de manejar la información. Se nota que llegar de nuevas a Ofidia ha hecho que me pierda muchas cosas, pero en unas páginas casi todas las dudas están resueltas. Me empieza a gustar este inspector, he de reconocerlo. Este detective peripatético (como él mismo se define) y culto gusta mucho del uso del latinajo, aportando un poco de sabiduría a un cuerpo que no tiene fama de sabio, precisamente. Y aunque el caso sigue interesante, poco a poco me van interesando más los personajes y menos el resultado final. Porque en Ofidia todos parecen estar sufriendo. Todos tienen sus problemas, sus miedos y sus secretos. Y los secretos, tarde o temprano, salen a la luz y ayudan a tomar las mejores decisiones, aunque estas duelan.

La historia se va aclarando, Herodoto ya casi tiene al culpable. Y cada vez estoy más cómodo en este universo creado por Carlos Bassas. No sabría explicar el por qué, pero este Mal Trago me trae un aire a Fred Vargas, para mí la reina de la novela negra. Es cierto que Corominas dista mucho de parecerse al despistado de Adamsberg, pero la forma tan intimista del autor de esculpir a los personajes sí que es un sello compartido con la escritora francesa. Y cuando la comodidad llega a la lectura, uno no tiene ganas de que se acabe la novela. Preferiría que durara más solo por el hecho de poder seguir disfrutando de los personajes y no solamente por mantener la tensión sobre quién será el culpable.

Se acaba mi paseo por Ofidia. Terminado el trabajo, cada mochuelo se va a su olivo. Yo me quedo solo, con ese último mal trago agarrado a mi estómago pero con mucha hambre. Hambre por degustar platos mediterráneos como el tumbet, tan del gusto de Corominas. Y hambre por saber más del inspector y de su creador. Así que me voy de Ofidia buscando un restaurante y con la certeza de saber que volveré por aquí.

César Malagón @malagonc

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