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Paraíso Imperfecto, de Juan Laborda Barceló

Paraíso imperfecto

Paraíso imperfectoHay pocas editoriales que me ofrezcan tanta fiabilidad como Alrevés. Su catálogo de novela negra nacional es alabado en cualquiera de los certámenes del género negro que tan de moda se han puesto en nuestro país. En esta ocasión vengo a hablaros de Juan Laborda Barceló, el último de este gran elenco de escritores, y su última novela, Paraíso Imperfecto. Aunque la verdad, viendo la excelente reseña que ya publicó anteriormente mi compañero Andrés Barrero creo que poco más se puede decir de esta novela. Pero vamos a intentarlo.

Paraíso Imperfecto arranca en un pueblo costero de la costa mediterránea, Albessora. Un pueblo ficticio, sí, pero cuya situación política y social tiene poco de ficción y mucho de realidad. En este municipio, regido por un alcalde de dudosa reputación, conviven los pocos lugareños con las miríadas de turistas que invaden cada verano la costa y con un número también indeterminado de inmigrantes que subsisten en las plantaciones agrícolas de los alrededores. Un verano más, todo el turismo abandona esta tierra, que se prepara para unos siete u ocho meses duros. Las sangrías y los helados en el paseo marítimo desaparecen y tocan meses de largo peregrinar.

Pese a no encontrarnos con una novela negra como tal, todo comienza con un muerto. Aunque parece un suicidio, hay gente que empieza a tener sus dudas. La mala gestión del caso levanta ampollas en una parte de la sociedad, harta de los tejemanejes de la alcaldía. Por eso un pequeño grupo de ciudadanos, encabezados por el padre del fallecido y guiados intelectualmente por Julio, un idealista comprometido que busca un mundo mejor, intentarán revertir esa situación y dar al pueblo una renovación social y moral que se antoja más que necesaria.

Aunque son muchos los puntos fuertes que tiene esta novela de Juan Laborda Barceló, lo más destacable no es solo lo que sucede, sino la forma que elige el autor de contarlo. Acostumbrados a novelas rápidas, de giros improvisados y diálogos atropellados, en Paraíso Imperfecto tenemos un relato detallado, mimado hasta el extremo. Las descripciones adjetivadas y los diálogos pausados dirigen la acción, introduciendo poco a poco al lector en la trama, que va saltando de personaje en personaje hasta que la historia empieza a tomar forma. Tanto es así que finalmente uno echa en falta una centena (o más) de páginas, para poder seguir disfrutando de un estilo tan personal y certero.

Paraíso Imperfecto es una novela coral, llena de personajes llamativos. Y aunque todos tienen rasgos con los que uno podría identificarse, me quedo con Julio Malagón, ese entrañable profesor jubilado con el que tengo el placer de compartir apellido. Julio es un hombre culto lleno de ideales, de los que buscan el bien común antes que el suyo propio. Un personaje cuya bonhomía intenta inculcar al resto de vecinos.

El autor utiliza esta novela para reflejar, una vez más, las miserias que la corrupción es capaz de sacar en el ser humano. Todo en nosotros es vulnerable, susceptible de ser corrompido, como demuestran muchos de los personajes. Por suerte siempre habrá otros que busquen, en ese contrapunto de fuerzas, la parte buena que también se alberga en nuestro interior, aunque a veces esa lucha se convierta en una utopía. Pero como decía Gabriel García Márquez, “todavía no es demasiado tarde para construir una utopía que nos permita compartir la tierra”. Y eso Julio Malagón, Uca, Olmeda y compañía no lo olvidan.

César Malagón @malagonc

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