
Quedan los huesos, de Jesmyn Ward

La literatura pone orden donde la vida lo mezcla todo. No sé si a vosotros os ha pasado alguna vez, que las cosas se os enredan entre sí. Como lo que pensáis y lo que sentís, o los nombres propios de las personas, y los comunes, y los recuerdos que tenéis almacenados en los recodos de vuestra memoria y la sangre. A veces también, la sangre. Que no sé si tira o no. Pero sí duele.
Para Jesmyn Ward, la autora de Quedan los huesos, ese caos tiene nombre de mujer, Katrina. Y los doce días que transcurren alrededor del huracán, los diez previos, el durante y el después, es su modo de organizar el tiempo. Doce, como los meses de un año, como un diciembre, es además el número total de capítulos en los que Esch y sus tres hermanos, siguiendo las indicaciones de su padre alcohólico obsesionado con los huracanes, tratarán de prepararse para la tormenta que se avecina. Pero cada uno tiene sus propias distracciones. Skeetach a su perra China, que acaba de tener cachorros, Randall el partido de baloncesto con el que podría conseguir una beca, el pequeño Junior un reclamo de su parcela de atención y Esch y sus quince años, un nudo que le crece rápido en su vientre enredándose fuerte con su estómago. Así, en ese mundo tan loco y tan real que les ha tocado vivir, todos tienen que aprender a cuidar de sí mismos y entre sí demasiado pronto, como adolescentes jugando a ser adultos, o viceversa, mientras conviven con el recuerdo de la madre que no está y la ausencia de alimentos y recursos en esa casa, rodeada solo de árboles, que tiene nombre de sepultura y a la que ellos mismos conocen como el Hoyo. Sigue leyendo Quedan los huesos