
El cumpleaños secreto, de Kate Morton
No encuentro las palabras.
Palabras que consigan describir lo que significa el silencio que dura tantos años, lo que significan los recuerdos amasados por la fantasía, lo que significa la guerra que acaba destruyendo parte de nuestra esencia, lo que significan aquellas palabras que no se dicen, pero que siguen ahí, lo que significa ser querido, amado, pero no correspondido, lo que significa que el mundo siga girando incluso después de que nuestros ojos se hayan cerrado, y lo que significan aquellas grietas que se cuelan en nuestras vidas como si de jarrones recompuestos nos tratásemos. Porque “El cumpleaños secreto” ha hecho que me quede sin palabras, sin la fórmula que tantas veces he conseguido utilizar para enseñar al mundo las sensaciones que un libro me ha causado. Busco y rebusco dentro de mi cabeza, pero lo único que encuentro es esa mezcla de estupor, de sorpresa, y una mirada al horizonte como si estuviera perdido, intentando encontrar algo que se perdió y que ya es imposible volver a encontrarlo.
No encuentro las palabras.
No.


