
Helen no puede dormir, de Marian Keyes
– Oye, ¿qué lees? – acerca su cara al título y se me queda mirando extrañado -, ¿“Helen no puede dormir”? ¿Eso no es una novela para mujeres?
– ¿Una novela para mujeres? ¿Qué narices es eso?
– Pues… no sé, una novela protagonizada por una mujer, a la que le pasan cosas de mujeres, ¿no?
– Bueno, por esa regla de tres, hoy en día, casi todo sería una novela para mujeres
Transcribo esta conversación que me sucedió hace poco para ilustrar esa especie de explicación que tenemos que dar los hombres cuando una novela, principalmente dirigida a un público femenino, cae en nuestras manos. Es algo inevitable. Pero he transcrito esta conversación, también, porque reivindico y, por ende, animo a todo aquel que quiera a pasar un rato agradable, a dejarse de prejuicios y a meterse de lleno, de vez en cuando, en el mundo de las novelas mal llamadas “para mujeres” porque algunas encierran grandes dosis de humor, grandes historias dentro de las letras y porque, desde hace un tiempo, como sucede en este caso, Marian Keyes supone un punto diferente a este género y es lo siguiente: su mala leche irlandesa hace posible que, lo políticamente incorrecto, desfile por el argumento de una novela que sí, habla de mujeres, está protagonizada por mujeres, pero que puede divertir a hombres más o menos prejuiciosos en el maravilloso mundo de la literatura. ¿Que no os lo creéis? Aquí va un adelanto…
