
La labor de una editorial, yendo más allá de sobrevivir en un mundo donde las ventas de libros siempre parecen estar rozando el lodazal, es proporcionar a los lectores obras que, bien en su vertiente más clásica o más moderna, supongan algo distinto. Ediciones Nevsky, especializada en una de sus colecciones en literatura rusa, nos trajo hace ya un tiempo una nueva edición – revisada en su traducción – de El maestro y Margarita donde pudimos darnos cuenta que poco importa lo mucho que pase el tiempo, la profesionalidad sigue estando al alza en cuanto a editar libros se refiere. De ese éxito, vuelve Mijaíl Bulgákov a aparecer en nuestras vidas en una novela de dimensiones mucho más cortas, pero con elementos que harán que descubramos, de nuevo, por qué este autor fue tan importante en una época y en las que la siguieron. No deja de ser curioso, además, que de estas ediciones podamos descubrir muchos conceptos que creíamos olvidados y que, desgraciadamente, vuelven a la palestra con todas sus fuerzas. Al fin y al cabo, siempre se ha dicho que el ser humano tropieza más veces que nadie en la misma piedra y comete los mismos errores, una y otra vez. La labor editorial, o al menos una de ellas, es que nos demos cuenta de esos detalles. Y después, comprendamos que rescatar ciertas obras, es una obligación capital que muchos hoy en día han olvidado. Otros, afortunadamente, no.

