
Así calló Zaratustra, de Nicolas Wild
Hace un tiempo, cuando yo era un lector que no entendía mucho de novelas gráficas ni nada por el estilo, me encontré con una historia que supuso lo que algunos llamamos milagro. Algo así como que nos llame tanto la atención que nos abra la puerta a algo completamente nuevo, pero que merece la pena una barbaridad. Esa novela gráfica fue Persépolis. Hablo de ella, o al menos la menciono en mi reseña, por un motivo. Si aquella estaba escrita por una mujer, esta nueva novela gráfica que os traigo, escrita por un hombre, puede considerarse la sucesora de aquella que en su día nos metiera de lleno en Irán. Porque Así calló Zaratustra es una de esas historias imprescindibles que, una vez se meten de lleno en la retina, no se pueden dejar de leer, y leer, y leer, y recomendar. Así que a cada una de mis amistades, a cada uno de los clientes que pasan por mis manos a lo largo de un día y me piden una buena historia que llevarse a las manos, les ofrezco esto, y algunos se me quedan mirando con cara rara, porque les estoy dando algo con dibujos, pero lo que ellos no saben todavía, y entenderán cuando empiecen a leer es que, una vez que entren en la vida de los protagonistas, ya no serán de la misma manera.