Publicado el

Nimona, de Noelle Stevenson

Nimona

NimonaDurante demasiados años el rol de villano carismático ha estado supeditado a que éste, entre las piernas, tuviera un par de pelotas. Las chicas, como mucho, eran la consorte bobalicona que bebía los vientos por él y que con un llanto desconsolado se despedía de su amor, una vez éste era apresado, antes de que la ley le perdonara todo pues, como era de esperar, ella en realidad no era mala persona, solo había sido manipulada por una increíble mente criminal. Por suerte, y de un tiempo a esta parte, este concepto ha dejado de fondear en la cala de lo rancio y ha puesto rumbo hacia el mar de la pluralidad. Las chicas también pueden ser unas psicópatas encantadoras, capaces de dejarte tirado en el suelo con la barriga abierta por un puñal antes de que puedas decir sexo débil. Aunque parece ser que este tipo de personajes deben gozar de un par de tetas descomunales, un cintura de avispa y un trasero de infarto. No digo que una chica malvada no pueda tener un cuerpo de diez, solo que me resulta sospechoso que todas las malvadas luzcan ese tipo de cuerpo. ¿No hay chicas bajitas con ganas de atracar un banco? ¿No hay chicas entradas en carnes capaces de hacerle la vida imposible al superhéroe de turno? ¿No hay chicas de pecho pequeño con la perversa idea de apoderarse del mundo? Pues sí, las hay. Una de ellas se llama Nimona.

Nimona es una muchacha de corta estatura, de cuerpo rollizo, con un corte de pelo a lo skinhead girl y con un poder que la hace única: puede transformarse en el animal que le dé la gana. Aparece de improviso en la guarida secreta de sir Trabuco Negroni con la firme determinación de convertirse en su secuaz. Ella solo quiere hacer el mal: destruir cosas, apoderarse de lo ajeno y matar a todo aquel que se cruce en su camino. Entre los dos tratarán de destapar los sucios tejemanejes que se traen entre manos sir Ambrosio Pieldorada y la cohorte de supuestos defensores del reino que habitan en el Instituto de Justicia y Heroísmo. Si por el camino la pueden armar muy gorda, pues mejor. Sir Trabuco Negroni descubrirá más pronto que tarde que la cambiaformas llamada Nimona actúa de forma anárquica, tornándose incontrolable y siempre con una sed de sangre insaciable, asimismo guarda con mucho celo todo lo que tenga que ver con su pasado.

Nimona de Noelle Stevenson, publicada ahora en español por la editorial Océano, originariamente, en 2012, fue un webcómic que enseguida llamó la atención. Fue tal su repercusión que consiguió llevarse el galardón Slate Cartoonist Studio Prize que reconocía a Nimona como el mejor webcómic de aquel año. Tres años después, y tras su salto al papel, el cómic sería nominado al Will Eisner. ¡Ahí es nada! Y es que Noelle Stevenson, co-creadora también de la divertida serie Leñadoras, no solo hace hincapié en proponer una historia original, sumergiéndonos en un mundo mágico en el que la fantasía y la ciencia ficción se dan la mano, se turnan o incluso se fusionan, sino que además es capaz de crear personajes de marcado carácter, profundos y repletos de matices que a lo largo de la historia se irán desarrollando, mostrando una sensibilidad que alcanzará el corazoncito del despistado lector que pensó que esto era solo otro cómic más de fantasía.

De la misma forma que la historia evoluciona, pasando de las aventuras simplonas y el humor facilón a situaciones más tenebrosas y repletas de drama y amores incomprendidos, el dibujo también lo hace. Lo que empiezan siendo bocetos bastante cutres van madurando en cada viñeta, llegando a alcanzar unos diseños de corte simple pero llamativos y llenos de personalidad, con una ejecución encomiable en el manejo del color y las sombras. Y esos diseños no son solo para mostrar la belleza de unas líneas suaves y precisas que representan al triunvirato que reina sobre este cómic (sir Trabuco Negroni y sus heridas de guerra, sir Ambrosio Pieldorada y su rostro andrógino, Nimona y sus diversas y en ocasiones traumáticas transformaciones y su eterna lucha para que los demás la acepten tal y como es) son también una forma de mostrarnos el bagaje de traumas a los que se enfrentan unos personajes que han sido señalados por algunos sectores de la sociedad. Traumas que son recuerdos; recuerdos que son historias y que, a pesar de esos bocadillos de traducción literal y que chirrían más que las ruedas de un carrito del supermercado, disfrutaremos hasta ese momento en que encajan todas las piezas en un final épico.

Nimona es un cómic repleto de héroes y villanos, con un 50 por ciento de fantasía y otro tanto de ciencia ficción en el que una protagonista ocurrente, peligrosa y única nos muestra que las aventuras pueden ser tan gamberras como emotivas y que la moralina facilona es aburrida y vulgar.

[product sku= 9786077357766 ]
Publicado el

Leñadoras, de Noelle Stevenson y Brooke Allen

leñadoras

leñadorasLas acampadas, el campamento o ir de camping, llamadlo como queráis, evocan en mi mente una incontrolable estampida de recuerdos. Montar tu propia morada de tela intentando no aplastarte un dedo con el martillo. Dormir en el suelo, (sobre piedras, la mayoría de las veces) después de trasnochar. Comer al aire libre, evitando a las hormigas, o cantar bajo las estrellas junto a una hoguera. Pantalones cortos y rodillas repletas de heridas. Las batallas, repelente en mano, contra los mosquitos que, cada noche, intentaban chuparte la sangre. Cada jornada era una aventura. Cada nuevo amanecer despertabas exaltado impaciente por saber qué te depararía el nuevo día. ¿Zorros mágicos de tres ojos? Humm, no creo. ¿Monstruos de río que se asemejan a dragones marinos? A ver, déjame pensar… No lo recuerdo. ¿Gatetes sagrados o Yetis hípsters? Oh no, definitivamente eso no ocurrió en ninguna de mis acampadas. Eso, todos los monstruos, las aventuras extraordinarias y el derroche de amistad adictiva solo les ocurren a un grupo de adolescentes en El campamento para chicas molonas de miss Quinzella Thiskwin Penniquil Thistle Crumpet. Son cinco, son chicas y se hacen llamar: Las Leñadoras.

Leñadoras (Lumberjanes en el original), creado por Noelle Stevenson, Shannon Watters, Grace Ellis y Brooke Allen, es un cómic que altera, para mejor, las monótonas acampadas para adolescentes. Jo, April, Mal, Molly y Ripley son las cinco protagonistas. La jefa sensata. La chica repipi que reparte buenos mamporros. La muchacha dura por fuera pero muy sensible por dentro. La que duda sobre sí misma. Y la chica pequeñita y adorable que está como una cabra y que provoca esas situaciones en las que te descacharrarás de la risa. Ellas cinco, como si fueran aprendices de Indiana Jones o las herederas de Scooby Doo y su tropa, se verán obligadas a resolver misterios mientras un puñado de curiosos monstruos les dan la brasa. Sapristi Cómic se ha encargado de reunir en un solo tomo los primeros ocho capítulos de esta serie juvenil en los que las heroínas deberán resolver un misterio que involucra a zorros, yetis, dioses, ancianas que se convierten en osos y criptogramas de toda clase. Este arco argumental tiene como título: Cuidado con el gatete sagrado. Con todo lo que os he explicado creo que mínimamente os podéis hacer una idea del tipo de cómic que os vais a encontrar. Fresco; sin duda. Alocado; por supuesto. Absurdo; claro, en ocasiones. Pero sobretodo un guion con grandes dosis de humor y amistad.

Este guion tan notable se han encargado de moldearlo Noelle Stevenson y la debutante Grace Ellis. Ambas han dado rienda suelta a todas las locuras que les fluía por la cabeza para transformarlo en historias que se leen del tirón y se disfrutan en cada viñeta. El dibujo, obra de Brooke Allen, de trazo grueso o muy, muy grueso en los momentos de más acción, y con un colorido que emplea toda la paleta de colores imaginables, posee en el diseño de personajes su mayor atractivo. Un diseño que se va asentando con fuerza a medida que pasan los capítulos. Las Supernenas, Steven Universe u Hora de aventuras son algunas de esas series de dibujos animados de guion inverosímil y de personajes de atractiva personalidad que invadirán de forma atropellada tu cabeza al principio, tras abrir Leñadoras y al pasar las primeras páginas. Luego descubrirás que, aunque se asemejan en las formas, el contenido es mucho más personal. Digamos que si Leñadoras fuera una flor gozaría de su propio e inigualable aroma a galletitas de mantequilla, té verde y sudor balsámico, y si fuera un oso llevaría un sombrero con un tocado bien vistoso y unos guantes de boxeo.

Leñadoras también tiene su propio estilo a la hora de estructurar cada capítulo: empieza con una hoja del manual de campo de las leñadoras. Un manual anticuado (décima edición en enero de 1984) que habla sobre cómo conseguir insignias. La insignia de trasnochadora, la de calculadora humana, la de la amistad a tope… una insignia por cada capítulo. El manual explica cuál sería la forma más común para obtener cada uno de esos premios. Pero en el mundo de las leñadoras en ocasiones (bueno, casi siempre) lo común es poco más que el nombre de un raro animal mitológico. Aun así, curiosamente, y de una forma más rebuscada y sobretodo inusual, siempre harán honor al manual y en especial a su esencia. “Por encima de todo, una leñadora aprenderá lo que significa ser amigas.” Porque Leñadoras va de amistad. De estar ahí cuando más se te necesita. De soltar tacos originales que raras veces ofenden. “¡Yippe-ki-yay, hijo de fruta!” De apoyar decisiones; incluso cuando son equivocadas. De enfrentarse a los peligros unidas y de cubrirse las espaldas cuando un puñado de velociraptores misteriosos atacan el campamento. “Una leñadora aprenderá lo que significa trabajar en equipo”. Pero Leñadoras también susurra delicadamente al oído del lector lo que es el amor libre, qué significa amar a quien quieras (sin importar clase, condición, raza y todas esas trabas que algunos interponen) y lo bonito y tierno que puede llegar a ser.

[product sku= 9788494425776 ]