
Los niños del otro lado: segundo ciclo, de Nykko y Bannister
Una de mis películas de animación favoritas es “El castillo ambulante” de Hayao Miyazaki. No podría decir cuántas veces la he visto, y la de cosas nuevas que saco cada vez que la observo, con verdadera devoción. Empiezo esta reseña así porque, a pesar de que nunca me ha gustado demasiado hacer comparaciones, por considerarlas demasiado odiosas para las dos partes, he sentido parte de lo que sentí en el primer visionado de dicha película al leer “Los niños del otro lado: segundo ciclo”. Es difícil de explicar, porque una historia de jóvenes que encuentran otro mundo quizá es un argumento muy trillado para la mayoría de vosotros, pero ha sido un puro divertimento, una novela de aventuras en imágenes, una historia de fantasía tan épica que aquello de “segundas partes nunca fueron buenas” no viene al caso. Porque no sólo es buena, sino que es mucho mejor que la primera parte de la que ya hice su reseña en su momento. Y es que estoy cautivado, diría que intrigado, diría que con ganas de mucho más, de más aventura, de más fantasía, de más niños que buscan experiencias nuevas y que se encuentran, sin pretenderlo, en un mundo desconocido a la espera de lo que le pueda ofrecer.
Noe, Teo y Máximo vuelven al otro lado para ayudar a Rebeca a salvarla de la enfermedad que la consume. En él, se encontrarán con el viejo Gab, al que creían muerto, que les descubrirá que aquel otro mundo guarda un secreto que tiene mucho que ver con él y que tienen que destruir a cualquier precio.

