Publicado el

Yo voy conmigo, de Raquel Díaz Reguera

Yo voy conmigo

Yo voy conmigoQué bonito el primer amor, ¿verdad? Esas mariposas en el estómago, ese tú me das un caramelo y yo te doy un regaliz, tú me prestas tu gorra y yo te regalo un cromo. Sí, hablo del primerísimo amor, el amor inocente e infantil que todos hemos sentido cuando estábamos en el colegio. Bien pensado, además del primer amor, es el amor más puro, ¿no os parece? Porque ahí sí que no había reproches, ni celos, ni nada que echarse en cara. Eso era amor, inocente sí, pero amor al fin y al cabo. ¿Lo recordáis? Seguro que sí.

De esto trata Yo voy conmigo, del amor más puro, ese que no te pide nada a cambio. Hace poco os hablaba sobre ¿Hay algo más aburrido que ser una princesa rosa?, un genial cuento de la escritora e ilustradora Raquel Díaz Reguera que ha sido todo un éxito. El libro del que hoy os hablo también es obra de esta autora y lo cierto es que tiene su inconfundible sello. Además de las ilustraciones, que son realmente preciosas y achuchables, este cuento tiene ese toque brillante que Raquel Díaz Reguera sabe bien cómo dar a sus libros. No es una historia cualquiera, no es cuento sin más. En sus páginas hay mucha sabiduría y una enseñanza tan positiva que creo que este libro debería ser también lectura obligatoria.

“¿Estamos dispuestos a cambiar lo mejor de nuestra forma de ser para gustar a los demás? ¿Vale la pena?”

Esta es la frase que aparece en la contraportada del libro y es también la idea principal de este cuento. Muy acertada es también la cita de Juan Manuel Serrat que encontramos al principio de libro: “No escojas solo una parte, tómame como me doy, entero y tal como soy, no vayas a equivocarte”.

A nuestra pequeña protagonista le gusta Martín y lo sabe bien. Cuando pasa por su lado le pica la nariz y sus rodillas se ponen tontas. Pero parece ser que Martín no se ha dado cuenta. Él nunca se ha fijado en ella.

Entonces, todos sus amigos empiezan a decirle lo que tiene que hacer: estarás más guapa con el pelo suelto. Las gafas no te quedan bien. Borra esa sonrisilla de tu cara. Deja de canturrear. Y ella decide hacerles caso. Pero claro, como veis, todos los consejos que la niña recibe pasan por cambiar no sólo su aspecto, sino quién ella es en realidad.

¿Estará dispuesta a renunciar a ser ella misma para que su querido Martín se fije en ella?, ¿valdrá la pena?

Yo voy conmigo me ha enternecido y me ha encantado. Me parece un libro muy necesario con un mensaje auténtico que deberíamos inculcar a nuestros pequeños (y de paso, revisar nosotros mismos). Ya os digo yo que no merece la pena. El amor no pide cambios ni quiere cortarnos las alas.

Si Raquel Díaz Reguera sigue sacando libros tan preciosos como estos, se va a convertir en una de mis autoras infantiles favoritas y yo no tengo ningún problema, reconozco que ya me tiene ganada.

 

[product sku= 9788415357841 ]
Publicado el

¿Hay algo más aburrido que ser una princesa rosa?, de Raquel Díaz Reguera

¿Hay algo más aburrido que ser una princesa rosa?

¿Hay algo más aburrido que ser una princesa rosa?Pues la verdad es que se me ocurren pocas cosas más aburridas que ser una princesa (rosa, verde o amarilla, da igual). Bueno, quizás una conferencia política, una charla entre el presentador de Documentos TV y Jesús Hermida o quedarte encerrado en una biblioteca que solo tenga libros de Jorge Bucay y Paulo Coelho. Está bien, esto último no es aburrido, es directamente una tortura. Y de las peores.

De pequeñas casi todas las niñas sueñan con ser princesas. Es un hecho. Supongo que parte de la culpa se la debemos echar al señor Walt Disney y sus repipis princesas. Aunque, afortunadamente, ese estereotipo de princesa remilgada y pedante ha ido cambiando con el tiempo y cada vez podemos ver a más princesas guerreras y con un par de narices. ¡Bravo!

Yo no recuerdo que quisiera ser princesa cuando era pequeña, ni cuando veía esas películas o leía cuentos sobre ellas. No era mucho mi estilo. Sí, ¿qué pasa? Una ya tenía estilo desde pequeña. Nunca he sido ni fina, ni delicada, ni risueña. Qué le voy a hacer, tengo otras virtudes. Supongo también que el llevarme cuatros años con mi hermano y el haberme pasado la infancia jugando con él y sus dinosaurios y he-men, jugando al fútbol en el pasillo de casa o con su monopatín no ayudaban mucho a verme en el papel de princesa. En cualquier caso, debe ser un rollo.

Y eso es precisamente la pregunta que nos plantea este libro: ¿Hay algo más aburrido que ser una princesa rosa? y esa es también la pregunta que se hace Carlota, la protagonista de este cuento. Cansada de que todo lo que la rodea sea de color rosa, de esas princesas tan absurdas que andan besando sapos para ver si encuentran a su príncipe azul y que siempre hacen cosas tan aburridas, Carlota se pregunta por qué las princesas no pueden surcar mares, salvar a príncipes y vivir mil aventuras. Esa pregunta se la hace a sus padres, a los consejeros del reino y a todas las personas importantes que la rodean, pero todos tienen la misma respuesta. Pero, ¿por qué no pueden ser los príncipes los que vistan de rosa y las princesas las que maten dragones?, ¿por qué tiene que ser tan sumamente aburrido ser una princesa?

¿Hay algo más aburrido que ser una princesa rosa? ha vendido más de 15.000 ejemplares y no me extraña. Hacía tiempo que no leía un cuento tan original y sincero. Un cuento que, como podemos leer en la contraportada, sirve para romper un montón de estereotipos. Además, yo que soy una enamorada de la ilustración, puedo deciros que las ilustraciones que aparecen en este libro son preciosas. Y encima es una maravillosa sorpresa descubrir que la escritora y la ilustradora son la misma persona: Raquel Díaz Reguera. Genial, ¿verdad?

Un libro que debería ser lectura obligatoria por el mensaje tan importante que transmite de manera tan sencilla. Así que ya sabéis, papás, mamás, niños y niñas, gente a la que le guste el rosa y gente que lo deteste: tenéis que leer este extraordinario libro.

[product sku= 9788492595587 ]
Publicado el

Catálogo de besos

catalogo de besos

Catálogo de besos, de Raquel Díaz Reguera

catalogo de besos La vida nos ha proporcionado dos regalos a los que, a veces, no prestamos la suficiente atención: las sonrisas y los besos. De lo primero no hablo, a sabiendas de que yo sonrío mucho pero no ha sido tema de libros todavía, pero de lo segundo sí. Porque, si os paráis a pensar, ¿qué tipo de besos dais habitualmente? Yo, que me considero una persona que regala los afectos a aquellos a los que quiero, voy fluctuando entre un tipo de beso y otros como ese tipo de pájaros que van de nido en nido alimentando a sus críos. Y hete aquí que yo, cuando doy un beso, nunca me había parado a pensar en lo que podían significar. Lo doy, alguien lo recibe y las consecuencias podían ser de lo más variadas. Me gusta besar, el contacto, por que Catálogo de besos es mi lectura de esta semana, quizá de todas, porque ahora, cuando yo dé un beso, cuando lo reciba, cuando lo espere como agua de mayo, cuando alguien se marche y no vaya a volver, cuando un amor nocturno aparezca de improviso y yo me muera de deseo, sabré que lo que doy, lo que recibo, lo que se escapa a través de mis labios es un tipo de beso que requiere su estudio, que requiere su significado, que requiere de la vida de dos seres, quizá de más, que se juntan en un momento determinado y que compartirán un instante que, pocas veces, que quizá ninguna, tendrá punto de comparación. Los besos son un regalo, así que por favor, abramos de una vez ya el envoltorio.

  Sigue leyendo Catálogo de besos