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Entrevista a Rosario Villajos, autora de ‘Face’

Rosario Villajos

Rosario Villajos«Rosario Villajos (1978-eternidad) nació en España, donde dedicó su infancia exclusivamente a dibujar y ver películas. En 2011 se marcha a Londres, siguiendo su pasión por el cine. Consigue trabajar un tiempo en la industria cinematográfica como fotógrafa y diseñando carteles. Después de dar muchas vueltas, Rosario decide madurar (un poco) y encuentra un trabajo fabuloso en el mundo digital, que le permitirá tener tiempo libre para crear su primera novela gráfica: Face».

Esta es la carta de presentación de Rosario Villajos, pero en Libros y Literatura hemos querido entrevistarla para conocerla mejor a ella y a su primera novela gráfica. Aquí tenéis el resultado:

 1. El aspecto más llamativo de tu obra es que su protagonista no tiene rostro. ¿Esa idea la tuviste clara desde el principio o fue la mejor manera que encontraste para contar la historia que tenías en mente?

Ni siquiera era la idea original que tenía en mente. La historia iba de una chica que quería hacer un viaje, nada que ver. Quería dibujarla de una manera que se pareciera a mí, porque era una metáfora del momento vital que estaba teniendo en aquellos días. Cuando iba a dibujarla borré tantas veces su cara que me di por vencida y dije: “No tiene cara y punto”. Intenté avanzar con esta historia, pero el hecho de no tener cara se comió todo lo demás y quise comenzar de cero. De todas formas, era un hobby, lo hacía para mí. Al final, creo, ha salido algo mucho más sincero y abierto.

2. Das las gracias a Londres por haberte traído hasta aquí. ¿Habrías escrito Face si nunca hubieras vivido en Londres?

Jamás. Primero, porque la pensé y escribí en inglés, lo que tú has leído es una versión traducida como buenamente he podido, y segundo, porque tiene que ver con cosas que pasan aquí. Por ejemplo, nunca he visto a una chica en España maquillarse en el metro, o tampoco he tenido que escribir un perfil sobre mí para encontrar habitación allí. Son cosas que pasan en Londres. Irte a un país donde no entiendes a la gente, no solo por su lengua, es algo muy grande; aprendes a escuchar y sobre todo a observar. Creo que todo el mundo debería salir de su país, al menos por un tiempo.

3. La cita inicial de Face es de La metamorfosis, de Kafka, ¿es una obra que te haya inspirado?, ¿ves paralelismos entre el peculiar aspecto de tu protagonista, una mujer sin rostro, y Gregor Samsa, un hombre convertido en un monstruoso insecto?

La Metamorfosis ha inspirado toda mi vida en general, al igual que cualquier libro de Italo Calvino o Borges, pero te voy a ser sincera: cuando terminé Face, un amigo la envió a alguien que había tenido experiencia en el mundo editorial del cómic de superhéroes para que me diera algún tipo de consejo. Su respuesta fue que si no tenía cara, ¿cómo hacía para comer, ver o hablar? Me quedé como si alguien que trabaja en Google me pregunta “qué es internet” y me pregunté si a Kafka le hicieron la misma pregunta cuando quiso publicar La Metamorfosis, así que opté por usar la cita para dar cierto contexto de lo que estaban a punto de leer.

4. En la contraportada de Face pone que su protagonista lucha por ser «normal»: ¿qué es ser «normal» en la sociedad de hoy? ¿Es necesario ser «normal» para ser feliz?

Ser normal para mí es tener la capacidad de fingir que lo eres. Hay gente que finge mejor que otra. Algunos fingen tanto y tan bien que llegan a ser normales de forma natural. A estas personas, seguramente, no les gustará este libro.

No tengo ni idea de qué es ser feliz ni si se necesita ser normal para serlo. Yo no aspiro a la felicidad, por ejemplo, yo aspiro a estar en calma, que no es poco. Bueno, también aspiro a tomar un buen café por la mañana y un buen vino por la noche: “lo normal”.

5. ¿Consideras que Face es fruto de la sociedad actual, tan obsesionada con la imagen, o que podría existir en cualquier otra época?

No he vivido en otra época que no sea esta, así que no puedo contestar adecuadamente. Solo sé que, si me doy una vuelta por la National Gallery, me voy a encontrar cuadros de mujeres desnudas con posturas imposibles que están hechas para el espectador, igual que cualquier anuncio de perfume de hoy día. El mundo lleva obsesionado con la imagen, especialmente con la de la mujer, desde hace siglos. Por otro lado, he leído que cuando eres mujer y pasas los cuarenta, te vuelves invisible; me queda poco para averiguarlo.

6. ¿Qué es más difícil en el mundo de hoy en día: conocer a los demás o conocerse uno mismo?

Hablo por mí, obviamente. En mi caso, idealizo y des-idealizo a la gente con mucha facilidad. Y tengo que decir que me ocurre exactamente igual conmigo misma: hay días en los que creo que me voy a comer el mundo y otros en los que no sé ni para qué me he levantado de la cama. Da la casualidad de que esos estados ocurren más o menos en la misma época del mes o más intensamente en cierta época del año y, sin embargo, aun conviviendo conmigo desde hace tanto tiempo, nunca dejo de sorprenderme. Supongo que no soy la única que tiene esta sensación de estar en una montaña rusa cuando está frente al espejo.

7. ¿Crees que la novela gráfica está viviendo un buen momento o todavía no se le presta la atención que se merece?

No sé qué decirte, nunca me he parado a averiguar si la gente las lee. Ni siquiera tengo clara la diferencia entre cómic y novela gráfica. A veces creo que es una nueva forma de llamar al tebeo o a la historieta para darle una categoría más cercana a la literatura, y en la mayoría de los casos creo que no la tiene. En mi opinión, está más cercana al cine. Tal vez sea un híbrido entre cine y literatura, se podría decir así. Sí que puedo decir que para mí hay novelistas gráficos capaces de decir más con 6 viñetas que un escritor consagrado en toda su vida literaria.

8. ¿Qué novelas gráficas recomendarías a todos aquellos que aún tienen reticencias con este tipo de literatura, para que cambien de opinión?

Pues partiría de lo anterior: no es literatura, es otra experiencia entre la literatura y el cine. Después les pediría que le dieran una oportunidad a cosas como Killing and Dying, de Adrian Tomine, Panther de Brecht Evens o Becoming Unbecoming, de Una. De todas formas, creo que la novela gráfica tiene ese lenguaje entre el cine y la literatura para el que no todo el mundo está entrenado. Hay gente que no disfruta mucho del cine y hay gente que estudia para entender el arte, como también la hay que nace entendiéndolo y haciéndolo. En mi caso, pienso que sigo sin entender nada que no salga de una película o un libro, y si el libro tiene dibujos, casi mejor.

9. ¿Tienes previstos nuevos proyectos literarios? ¿Nos puedes avanzar algo?

Me encantaría dibujar con más recursos y más rápido porque tengo varias ideas deseando salir de los voice memos y de los post-its. Ahora estoy empezando con una en la que la gente sí tiene cara. Te podría avanzar algo más, pero temo que ocurra como con Face y acabe siendo una cosa totalmente distinta.

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Face, de Rosario Villajos

Face

FaceImagina que una mañana despiertas convertido en un monstruoso insecto, como Gregor Samsa, el protagonista de La metamorfosis. Bueno, no es necesario que seamos tan extremistas, solo imagínate que no tienes rostro, que de repente el óvalo de tu cara es liso: sin ojos que cerrar, sin boca con la que sonreír, sin nariz que arrugar. Nada de nada. Únicamente unas orejas a los lados y una buena mata de pelo encima. Vaya, eso también suena horroroso, ¿verdad? Pero puede que no sea para tanto si te acostumbras a vivir con ello, como hace la protagonista de Face, la primera novela gráfica de Rosario Villajos.

No sé si yo habría pensado en La metamorfosis al leer esta historia si la autora no hubiera elegido una de sus citas para la primera página. Pese a las diferencias de tono (desasosegante y claustrofóbico en la obra de Kafka, irónico y tierno en la de Villajos) y de época (la burocrática y alienante sociedad del siglo XX en una y la frívola e interdependiente sociedad del siglo XXI en la otra), en ambas historias se reflexiona sobre las mismas cuestiones: la necesidad de adaptación social, la búsqueda de la propia identidad y los sentimientos de soledad e incomprensión. Además, las dos tienen un fuerte componente autobiográfico. Así que sí: aunque a simple vista no lo parezca, La metamorfosis y Face tienen muchísimo en común.

Habrá quien se eche las manos a la cabeza por el hecho de que yo compare esta novela gráfica, que se lee de un tirón, con uno de los clásicos más elogiados del siglo XX. Para muchos, las novelas gráficas no pasan de ser simples entretenimientos y la literatura, la de verdad, no necesita de dibujitos. No negaré que Face es una lectura sencilla y divertida y que resulta muy fácil identificarse con las inseguridades de esta mujer sin rostro. Pero si fuera mero entretenimiento, no se hubiera quedado rondando por mi mente varios días después de haber acabado su lectura. Igual que Franz Kafka se sirvió de una metamorfosis surrealista para plasmar la conflictiva relación con su padre y con la sociedad en la que le había tocado vivir, Rosario Villajos utiliza una mujer sin rostro para hablar de su huida de sí misma y de lo fútil de las relaciones personales en este mundo donde todos acabamos adoptando una apariencia minuciosamente estandarizada. Esa es una de las muchas interpretaciones que yo veo en ese rostro en blanco, en por qué desapareció y en cómo se va transformando y, aun así, sé que se me escapan muchas lecturas más. Y es que cada lector explicará ese vacío con su propia visión de la sociedad actual.

No hace falta que hayáis leído La metamorfosis, de Franz Kafka o Face, de Rosario Villajos, para que coincidáis conmigo en que sufrir la conversión de cualquiera de sus dos protagonistas sería una auténtica pesadilla, y no os haré elegir cuál de las dos situaciones sería peor. Porque, si los leéis, os daréis cuenta de que para la gran mayoría de nosotros ya son una terrible realidad.

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