
13 días, de Valentina Giambanco

Hay algo intrigante en el pasado. Esa parte de la historia, individual o común, a la que solo tenemos acceso a partir del relato de los demás, que son quienes marcan el ritmo de cómo y cuándo contarlo. Es la esencia del misterio. Algo que le ocurrió, por ejemplo, hace veinticinco años a tres niños en un bosque. Algo oscuro y tenebroso, en ese punto de la historia en que todo, desde la voz hasta la letra, se vuelve cursiva, y uno de los tres muere. Después solo queda la tinta, negra, que lo emborrona todo, y los huecos en blanco. Puntos y aparte abruptos, allí donde la memoria no alcanza y el tiempo se limita a pegar saltos.
Un cuarto de siglo después llega de golpe el presente. Sucede durante la noche, cuando uno de los dos supervivientes, James Sinclair, es asesinado junto a toda su familia. El otro, John Cameron, es un criminal escurridizo al que nadie consigue ponerle cara. Queda poco tiempo para que sea Navidad, pero este no es el mensaje sino otro. 13 días, como el título de esta novela de Valentina Giambanco que reúne todo lo imprescindible para convertirse en algo más que una mera adicción. Que también lo es. Porque una vez que empecéis, nada podrá parar. No es solo una advertencia. Esta es también mi apuesta.