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Crimen en directo

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Crimen en directo, Ryan David  Jahn

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“Todo se inicia en un aparcamiento.

El sitio se encuentra detrás de un bar, un edificio de ladrillo que ha sido herido y marcado muchas veces durante su larga historia. Que ha sido golpeado por los conductores ebrios que dan marcha atrás en lugar de avanzar, había iniciales grabadas en él, y fue atacado por vándalos borrachos. Una vez, hace quince años, alguien trató de prenderle fuego. Por desgracia para el incendiario potencial, la previsión meteorológica preveía  lluvia. Y así, el bar sigue en pie.”

Leo mucho más de lo que mucha gente puede imaginar, por mis zarpas de monstrua grande pasan libros y manuscritos a montones. No es fácil que un libro me guste de verdad porque requiero que  me divierta mucho y me dé la delicia de la palabra. La palabra puede ser música. En muy pocos casos lo es en la narrativa. Además están los libros que se pueden leer a diferentes niveles, desde el más superficial hasta una profundidad inenarrable. Una buena novela tiene tantos ángulos de visión y percepción como un cuadro de Velázquez o Brueghel, el viejo o el joven. Personalmente Bach no sólo me comunica con algo que me trasciende sino que me permite cientos, miles de escuchas a lo largo de mi vida,  sin dejar, jamás, de crear genuina emoción incontrolable. De muchos libros sé perfectamente cómo acabarán o continuarán. Truman Capote me lleva al nirvana. Italo Calvino nunca ha dejado de sorprenderme. Pío Baroja o Calderón de la Barca me maravillan siempre. Jane Austen siempre me conmueve. Douglas Kennedy, Javier Marías, Clarice Lispector, Horacio Quiroga y Borges siempre contienen algo nuevo que decirme con las mismas palabras.  En esa categoría, y por eso tenía que explicarlo, se encuentra para mí el siguiente libro: Crimen en directo de Ryan  David Jahn.

 

Lo único que temo en esta reseña es no estar a la altura del libro que pretendo hojear junto a ti que estás leyendo estas líneas, junto a cada una de las personas que se acercana  este blog.

Leí el libro en su versión original. Tiene un título muy incómodo: Acts of violence, lo cual literalmente significa Actos de violencia. El título ha sido modificado posteriormente y lo han transformado en Good Neighbors, Buenos vecinos en castellano, lo cual tampoco me acaba de convencer. Y en nuestro país lo han titulado Crimen en directo, que ya me parece de Nodo o El caso. El libro… cuando lo tuve en mis manos junto a otros tantos,  lo dejé para lo último. Justamente a causa del título. Un título puede favorecer o perjudicar  un libro y a pesar de que lo sé, simplemente lo ignooré, el título me pareció un espanto por malo, no me presagiaba nada interesante. Los humanos os equivocáis, pero una monstrua lo hace raramente simplemente porque nos da absolutamente igual.

La primera portada original, en cambio,  me encantó, a dos tintas, sencilla y explícita como una buena bofetada. Aquí la tienes a continuación:

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Y la que le hicieron luego, con el título de Good Neighbors:

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La sinopsis… bueno, nunca me creo las sinopsis porque sé que hay gente especializada en crear y elaborar las contraportadas de los libros con el único objetivo de vender más. ¿Te lees los resúmenes de las contraportadas? Deja de hacerlo. Lo único que te dará una justa medida de un libro es su primer párrafo. En un excelente libro eso se nota. El primer párrafo es como una célula, todo el libro en su estado más primigenio está encerrado en ese primer párrafo. Luego abre el libro por la mitad o donde te dé la gana, siempre más allá de las primeras cincuenta páginas, y si te convence, entonces sí cómpralo. Bueno, eso o… simplemente espera nuestra reseña en LyL, claro.

Pero volviendo al momento en el que vi lo que acompañaba al nombre del autor, bueno, aquella vez tenía otras cosas para leer y sólo me quedé con el título, la portada la vería después. Y simplemente pensé que sería el típico libro de tema conocido de sobras. Quince días más tarde empezaba a hojearlo. Cuando comencé a leerlo.,,, ¡bueno!, ya no pude parar. Cuando me detenía era porque necesitaba respirar profundamente, contener la contemplación de la belleza, como si fuera demasiada, me abrumaba. Y porque había momentos en que la historia me atrapaba de tal manera que no me dejaba respirar y provocaba desde dolor de estomágo hasta piel de gallina. Todo esto me estaba aconteciendo con lo que estaba leyendo, todo a la vez. Y me ha vuelto a suceder cuando regreso a sus páginas porque me quedaron cosas en el tintero en la primera lectura. La tensión no me dejó apreciar el peso de las palabras de la manera que me hubiera gustado. Yo necesito saborear las palabras como un melocotón de viña  maduro y jugoso en un día de verano.

Para que un texto provoque esto en un lector, quien escribe ha de dominar la música de la palabra. Hay un término que está muy de moda en la literatura comercial: los hangcliff, que son esos momentos de intriga que nos obligan a pasar la página. No, no se trata de un uso efectivo de algunas técnicas. Este escritor no es un listo, es un maestro. Se trata de música, de ritmo, intriga, personajes. Y magia. Luego me enteré de que era la primera novela de este escritor. Entonces no sabía si adorarlo u odiarlo. Sólo sé que hay que seguirlo porque nos deparará grandes, grandes, grandísimos libros. En España sólo Círculo de Lectores se ha atrevido a publicarlo. El problema es que era un libro demasiado nuevo. Y el sector editorial en español así como otros tantos sectores de nuestro país se caracterizan por la falta de riesgo. Basta ver cuántas editoriales nuevas se dedican a títulos antiguos o traducidos sin tocar la narrativa en castellano, ésto sale más caro. Es más fácil comprar un libro que ya viene con un cierto éxito y traducirlo. Y sobretodo sale más barato. Si un título extranjero no está acompañado de ventas importantes, aquí muchas veces no se publica en los grandes grupos. Dicha importancia varía según el sello que lo valorará. Así de sencillo y triste. Y mejor que deje el tema porque me enfurece. Ya lo veis, un excelente libro necesita suerte para ser publicado, mucha o alguien que se empeñe mucho en ello con una testarudez monstruosa. No, no basta con que sea bueno. Esto le puede parecer inaudito a más de uno. Así es. Este libro vende muy bien en la actualidad.  No, no es cuestión de gusto por más que te lo quieran vender de esa manera para justificarse.  En fin… volvamos al libro en cuestión. Voy a respirar un poco, mientras tanto os dejo con un mordisco de la historia.

crimen-en-directo-cuadro-edward-hopperTodo ocurre durante los primeros setentas o finales de los sesenta. El trasfondo lo da la guerra de Vietnam, el personaje de Patrick ha sido llamado a filas. Y luego están los detalles de los coches, de una cierta manera de entender la vida. El escenario es también el inmueble de apartamentos anodinos como un cuadro de Hopper. En realidad se podría llegar a afirmar que los cuadros del pintor han cobrado vida en los setenta a través de la pluma de este autor.

Kat es una chica normal y corriente. Acaba su turno nocturno de trabajo en el bar, lo cierra y se va a su casa. Por el camino se cruza con un camión y un hombre que hace aspavientos con las manos. Mejor no detenerse, puede ser peligroso, estamos en Nueva York.  Las calles están solitarias, es de madrugada.  Lo único que desea Kat es llegar a casa y tomarse un buen baño antes de acostarse. Estamos en Nueva York. En su edificio más de uno está despierto aunque es muy tarde.

Patrick está junto a su madre, la cuida desde hace tiempo y ahora su condición es realmente grave. Acaba de llegarle una carta de llamada a filas, la guerra de Vietnam está en su auge. Desde su ventana puede ver a una mujer sola llorar, se trata de Diane que está esperando a su esposo y él, Larry, una vez más llega muy  tarde. En otra ventana está Thomas a punto de suicidarse. Su vida anodina desfila ante sus ojos mientras mira las fotos de su mujer y su hija que están lejos. Peter y Bettie están haciendo el amor,  él quisiera conservarla, declararle lo que siente, aunque no acaba de decidirse. Frank y Erien siguen tan unidos como siempre, desde que el padre de ella le prohibiera a Frank, su empleado negro, tener contacto alguno con ella y lo persiguieran los del pueblo para darle una lección. Ella le confiesa que cree haber chocado contra un carrito de bebé y que del susto ni se detuvo a mirar. Frank va al lugar a comprobarlo. En el camino se cruza con Kat y le pide un cigarrillo a un tipo que anda por el aparcamiento. Efectivamente hay un hombre vigilando en el aparcamiento de madrugada. Kat saluda a Frank y ve al hombre, no le gusta nada, le da escalofríos.  Se da prisa por meterse en su piso, el hombre viene a por ella. Kat corre. Él está más cerca. Kat no encuentra la llave de casa. Kat ya escucha la respiración del hombre.  Kat mete la llave en la cerradura. La mano de él se levanta. Justo cuando Kat está girando la llave, el hombre la ataca. Fundido en negro y cambiamos de plano.

Un maestro ya jubilado sale de un bar y choca con un camión. Intenta salvarse como sea, ve pasar un coche y hace aspavientos con las manos, pero nadie se detiene. Busca un teléfono desesperadamente. Ve como un coche patrulla también pasa pero sin verlo. Finalmente rompe el escaparate de una tienda de bicicletas y penetra para llamar cada vez más malherido y chorreando sangre. Consigue llamar a urgencias y cae al suelo.

Esto es sólo el comienzo de una historia a la que no le sobra ni una página ni una coma ni un punto, nada.

No es un libro de terror psicológico, tampoco nos presenta escenas repletas de sangre, la violencia que cuenta es más sutil. En el libro hay momentos para todo, para todas las emociones y el final es esperanzador. No es un libro ligero, pero tampoco todo lo contrario, sí contiene grandes dosis de intriga y tensión. Mucha intriga y una tensión exorbitante.

El hilo de la trama descansa sobre los personajes. La víctima principal, y alrededor de quien gira la historia, se presenta en seguida, luego,  personaje a personaje y con guiños aquí y allí, a modo de vidas cruzadas, el autor nos permite ir hilvanando la sensación de que todos son cómplices de algo. Este algo ocurre bien pronto.  Los personajes siguen cada uno con su historia, ninguno de ellos presta atención a la llamada de socorro de la víctima. El asesino vuelve a rematar. Llegamos al final con la conclusión de cada una de las historias y los hilos narrativos, nada se deja al azar, ni el más mínimo detalle.

El uso de la estructura es tan preciso que llega a crear climas dando oportunidades al lector de anticipar lo que podría suceder sin la certeza de ello. El autor siempre obliga a pasar las páginas sin denuedo ni resuello. Con esto quiero señalar que el libro está tan bien desarrollado que permite muchos niveles de lectura, desde aquellos lectores que leen para evadirse sintiendo el ritmo y la estructura que marca la trama hasta los lectores más exigentes que aprecien los matices de las palabras y el despliegue del arte narrativo bajo el pulso firme de este autor. Los ejemplos más patentes de este uso de la estrucutura pueden encontrarse en la primera escena entre Peter y Bettie en una cierta cosificación y obsesión del personaje masculino o en las dos escenas de la ambulancia: la primera con el profesor y la segunda con Kat que nos hará sospechar, después de todo, sobre el final de la joven. La tensión está siempre servida. El autor sabe cómo nos sentimos en cada frase y nos maneja a su antojo. Cada uno de los recursos utilizados por el autor están al servicio de dicha tensión de manera sublime.

No hay nada que no sea preciso en este relato: desde las palabras, los diálogos, las imágenes, el lenguaje, el tempo y el pulso. El ritmo es puro jazz, sintético y melódico a la vez sin que esto implique ningún contrasentido sino que provoca que se alce la intensidad de la palabra y jamás, jamás de los jamases con ruido. David Ryan Jahn es un maestro de los silencios y las pausas. Es en tal aspecto donde reside la música verdadera, en el manejo de los silencios.

El estilo es desnudo pero sin caer en lo cruel ni en lo lacerante. Y siempre claro, transparente, todo se puede ver y tocar. La palabra está utilizada con suma elegancia, e insisto en la precisión de mecanismo de un reloj suizo, cada personaje muestra un registro diferente. La palabra está siempre medida como si se trata de los ingredientes exactos de una preparación que jamás parecerá pesada ni laboriosa, sino absolutamente natural. Es un texto sin adornos innecesarios, sin giros que pesan. Todos y cada uno de los elementos caen por su propio peso, sin forzar jamás, jamás. Estamos frente a un estilo cuidadamente desnudo. La transparencia domina su estilo y su lenguaje a fuerza de bruñir opacos cristales. Hay muchos momentos inolvidables que quedan grabados por la tensión dramática  de una pequeña pieza que gira y va engranando todo el mecanismo.

Para quien le guste la novela negra y necesite referentes le puedo contar que definitivamente es un Hammet en estado puro. La diferencia con Out de Natsuo Kirino es en la desnudez del estilo del presente libro, por lo demás yo sostengo que es incluso superior como arte narrativo. Es curiosa la concidencia en las portadas: manchas de sangre, diferentes pero similares al fin y al cabo. Puede competir con Fred Vargas por la riqueza de personajes y la manera de indagar y retratar la sociedad. Comparte el dominio de la tensión  con Stieg Larsson. Retrata las pasiones ocultas que suele considerar Patricia Highsmith. Comparte con González Ledesma el tipo de lenguaje y el nivel de escritura pero no es tan duro, no presenta temas tan descarnados. Tiene el pulso y la ironía de Juan Madrid. Camilleri es más melancólico y menos periodístico Donna Leon está a años luz, es de calidad sumamente inferior. Por la dinámica y la forma de contar puede recordar a Vidas Cruzadas de Robert Altman o Magnolia sin ranas. Es un estilo que se basa en personajes, en instantáneas de sus momentos vitales y al cual estamos muy acostumbrados tanto en el cine como en la televisión- de ahí el éxito de Damages. Este autor es más digno de Los Soprano por la manera de entender la realidad y la manera de plantearla más a lo Chavy Chase, el creador de Los Soprano. Es una manera de contar que entronca con John Dos Passos y Manhattan Transfer que a su vez bebe de Faulkner. Este es un libro y muchos libros.

A mí personalmente me recordó el ritmo perfecto de la poesía borgiana y en concreto del poema El ajedrez de Jorge Luis Borges. De excelente y refinada factura, el relato está narrado en un estilo muy depurado, preciso,  ágil y fluido. Presenta así mismo un gran despliegue de recursos entre los que destaca su equilibrio y el tempo cauterizado. Nos encontramos frente a un texto emocionante con todos los ingredientes del género. La obra es una historia de personajes donde a pesar de todo y con todo triunfa lo más humano en detalles de corte delicado y exquisito aunque resistente como el sonido del corazón de quien amamos. Por medio de frases cortas y exactas, de fugaces punto y aparte, de diálogos siempre eficaces y de unas descripciones absolutamente  acertadas, Ryan David Jahn nos sumerge pincelada a pincelada en una trama perfectamente sólida, perfectamente redonda que seduce sin escapatoria desde la primera página y no decae jamás,  en ningún momento, nunca, creando atmósferas donde conviven de forma magistral la cotidianeidad de la gran ciudad, la fragilidad de lo humano, el horror y la belleza de lo humano, la ternura detrás de los gestos, las inseguridades, la generosidad, la tragedia y el humor, la emoción… en definitiva, el gran abanico de emociones humanas.

Es de lectura fácil, se lee de un tirón y a veces incluso es necesario sostener la respiración para ganar tiempo como he comentado. Tiene ritmo musical de jazz, un pulso extraordinario, alternando momentos de acción con diálogos perfectos y reflexiones que jamás nos dejan indiferentes. Es definitivamente un libro para releer en más de una ocasión. Los perfiles de los personajes están trazados con una gran destreza y una precisión de tal calibre que no estamos frente a personajes sino frente a personas que podemos abrazar, los personajes se dejan ver,  cautivar y seducen o producen rechazo desde las primeras páginas. La narración tiene una fuerza sublime sin ser jamás desproporcionada, rezuma una maravilloso dominio de la palabra, del arte narrativo, del ritmo, ingenio y sensibilidad. El mundo  que habita este relato se vuelve un espacio donde podemos reflejarnos sin más testigos para observar nuestros mejores y peores aspectos sin que por ello muera la esperanza. Es un relato sobre lo profundamente frágil humano. Es un relato perfecto; un autor en estado de gracia para seguir con interés. Gran historia, gran desarrollo, gran emoción, gran tensión.  Gran escritor. Seguirlo es obligado, insisto.

Personalmente con lo que me quedé al final, además de saborear el arte fue con eso que dan las grandes novelas, la comprensión de la extrema fragilidad humana.

Y que las musas, los dioses,  el autor  y cada uno de los que estáis leyendo esta reseña, tú que has llegado hasta aquí, me perdonen por no ser capaz de hacerle toda la justicia que merece este libro. Magnífico.

La web del autor: http://www.ryandavidjahn.com/

Nota: las ilustraciones, por orden de aparición durante la reseña, pertecen a la primera y segunda portada del libro original, la tercera es del cuadro de Edward Hopper titulado Habitación de hotel y que se encuentra en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, España.


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4 comentarios en “Crimen en directo

  1. Me ha hecho gracia cuando has hablado del método para elegir un libro. Es el que yo practicaba antes de conocer el mundo de los blogs… Ahora, con todas las reseñas que leo al cabo del día, cuando voy a una librería ya sé que libro quiero. Y voy con los ojos cerrados, para que no se me antoje ningún otro, que el bolsillo hay que cuidarlo. Sobre este libro, pues otro que voy a tener que buscar, que me has dejado con ganas. Curioso lo de la traducción del título… Hay veces que sorprenden con las traducciones que hacen. ¡Qué poco tienen que ver con el original!
    Besotes!!!

  2. Hola, mi querida Margarita!
    Como siempre, no me cansaré de darte las gracias por dejar tu parecer 🙂 Gracias, gracias, gracias!
    Este libro está en Círculo de Lectores, si lo quieres comprar para el público en general se vende sólo en el formato digital. Y no, no era mi intención hacer un pareado sin vocación jijiji.
    El título es parte del márketing de un libro, tanto como su portada y su contraportada. Algunas editoriales vuelcan ese esfuerzo en los libros que venderán más, otras en todos, algunas no tienen ni idea.Personalmente me encantan las portadas de Ediciones del viento, de Impedimenta, Nordika, algunas de Libros del Asteroide, de Ediciones El rey Lear… y seguro que me dejo alguna. La portada siempre está condicionada por el editor y el público al que se dedica. Lo mismo vale para la contra. Nada está al azar. Es lo mismo que sea el escaparate de la tienda de Louboutin en París que la de los ultramarinos Panchita en mi pueblo. Lo que los diferencia es el conocimiento. Y no dudo que Panchita tenga un ojo más intuitivo. Panchita es mucha Pnachita. Y muchas veces, a pesar de todo el esfuerzo, un libro bueno no se vende porque no llega a su público. En España se sacan novedades como churros. Y lo mismo sucede en todo el mundo. Llámalo consumo, consumo. Y en esa vorágine se pierden libros muy buenos, interesantes. Y cuando eso sucede a mí los pelos de mi barrigota se me ponen tiesos de dolor. Y claro, pincho más.
    Este libro, si te gusta leer, no te lo pierdas. Tampoco el de la autora del domingo. Son de lo mejor que he leído en tiempo, de esos que dejan huellas en el alma. El alma es algo sagrado y hay que alimentarla tanto como el estómago.
    🙂
    Un muy fuerte abrazo, mi querida Margarita

  3. Yo leo las reseñas de los libros en la contraportada, pero es verdad lo que marcas en el texto, lo mejor es el primer párrafo, ahí dice mucho; o sino lee el primer párrafo de Cien Años de Soledad… fff!

    Saludos!

  4. Hola, Roberto!

    Muchísimas gracias por regalarnos unos minutos y dejar aquí tu comentario 🙂 Debería hacerse un libro (idea para los de Alba Editorial) sólo con los primeros párrafos de libros maravillosos. O quizás alguien en LyL podría dedicar algunas entregas a ello, ¿verdad? 🙂 😉

    un fuerte y colosal abrazo

    BBM

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