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Drácula, el no muerto

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Drácula, el no muerto, de Dacre Stoker e Ian Holt

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En 1897, Abraham Stoker publicaba una novela que llegaría a convertirse en todo un clásico de la literatura universal y una obra de culto para los amantes del género del terror.  Con una estructura epistolar propia de la literatura victoriana, Drácula se convertía en un soplo de aire fresco literario para el género y, a su vez, cristalizaba en la figura del conde de los Cárpatos toda la mitología vampírica que venía recorriendo el continente desde hacía décadas.

En el 2009, más de 100 años después de la publicación de la obra de Stoker,  su sobrino-biznieto: Dacre Stoker e Ian Holt, miembro de la Sociedad Drácula y erudito del Conde, se han arriesgado a dar a luz a la continuación oficial de la obra. Basándose en algunas notas encontradas en el manuscrito de la obra original, han retomado algunas de las ideas desechadas por el autor irlandés para continuar la historia allá donde se quedara años atrás.

¿Está a la altura del original o es, simplemente, una manera de aprovecharse del filón que está teniendo la figura vampírica en la actualidad?

La historia comienza años después de los acontecimientos que cerraban el primer libro, por lo que hablar de la trama de esta secuela sin destripar nada de la obra original es bastante complicado. Jonathan Harker se ha convertido en un prestigioso abogado con bufete propio y ha tenido un hijo con su esposa Wilhelmina. El chico, llamado Quincey en memoria de uno de los héroes que acabaron con la amenaza del conde Drácula años atrás, sueña con ser actor pero se ve obligado a seguir los pasos de su padre y estudiar la carrera de derecho. Esta falta de comprensión entre padre e hijo y unos extraños sucesos que tienen lugar en la ciudad serán las premisas con las que comenzará a desarrollarse el hilo de la narración.

Uno de los aspectos más negativos de la obra es, como he comentado antes, que se trata de una secuela en exceso continuista. Una persona que no haya leído la obra de Bram Stoker y no esté familiarizada con los personajes de la historia se va a sentir absolutamente perdida ya que se hace continua alusión a los hechos que acaecieron en la primera novela y a sus personajes que, por otra parte, en muchas ocasiones son también protagonistas de la acción.

La Londres victoriana que nos presentan Dacre Stoker e Ian Holt, a pesar de estar rigurosamente documentada, se ve emborronada por culpa de una narración demasiado artificial más propia de los libros de Historia que de una novela al uso, lo que nos lleva a otro de los principales defectos que le he encontrado al libro: la inclusión en la narración de otras figuras históricas como Erzsébeth Báthory y Jack el destripador. Teniendo en cuenta la fuerza y toda la mitología que arrastra un personaje como el de Drácula, la utilización de estos personajes históricos como conductores de varios de los hilos de la trama la he encontrado fuera de lugar y considero que se podría haber aprovechado muchísimo más y mejor la figura del Conde.

Pero no todo iban a ser cosas negativas. A pesar de que para el seguidor de la obra de Stoker puede ser un arma de doble filo la manera en la que se tratan los hechos, no deja de ser una lectura entretenida y con un ritmo adecuado que consigue enganchar al poco tiempo de abrir el libro y termina con una trepidante cadencia de thriller. A su vez, la narración da un par de giros que, aunque predecibles para las mentes más avispadas, dejan entrever que se ha trabajado con cuidado y respeto sobre la licencia. También es bastante destacable, aún a riesgo de contradecirme, toda la trama detectivesca que se desarrolla como consecuencia de la investigación de los casos de Jack el destripador por parte del inspector Cotford. Por lo que, en definitiva, no podemos decir que nos encontremos ante un mal libro.

Está claro que ésta continuación de la novela de Stoker no pasará a la historia como su predecesora, pero no deja de ser una opción totalmente válida para cualquier seguidor de las criaturas de la noche que se precie. Y más si tenemos en cuenta los tiempos que nos ha tocado vivir a este respecto.

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