Evasión del Campo 14

Evasión del Campo 14, de Blaine Harden

evasión del campo 14Ni el título ni la portada de este libro me resultan especialmente atractivos, creo poder asegurar que si no hubiese escuchado una conversación sobre él en un programa de radio (La Brújula) jamás se habría cruzado en mi camino, como también debo decir que antes de acabar la mencionada conversación ya lo había pedido. Evasión del Campo 14 cuenta la historia de Shin Dong-Hyuk, un joven norcoreano internado en un campo de trabajo de su país por haber cometido el delito de ser sobrino de un ciudadano que escapó del país. Lo más sorprendente del caso es la imposibilidad de ningún tipo de complicidad por su parte ya que ni tan siquiera había nacido, condenaron a sus familiares directos y a su descendencia por tres generaciones a confinamiento en condiciones francamente infrahumanas porque ese, tres generaciones, es el periodo de tiempo necesario para lavar una falta que se considera grave en aquel país.

El punto de arranque de este ensayo de Blaine Harden supera como se ve cualquier planteamiento de ficción, ¡a quién en su sano juicio se le puede ocurrir semejante ejemplo de delirio autocrático!, y es extraordinariamente válido como testimonio de la existencia de los campos norcoreanos, que son secretos, y de las condiciones de vida en los mismos, al tiempo que es una excusa propicia para conocer el propio país, del que se habla documentada y objetivamente. Sin embargo, y siendo como es un documento extraordinario sobre los derechos humanos, resulta igualmente interesante, si no más, desde el punto de vista literario, incluso psicológico, el personaje de Shin, nacido en el campo y que no conoce otra realidad que esa carente de humanidad en la que vivió la primera parte de su vida.

Respecto al primero de los aspectos citados cabe aclarar que el padre se Shin fue recompensado por su eficiencia como trabajador con una esposa a la que podía ver una vez al año más alguna fecha señalada y de la que nacieron el protagonista del libro y su hermano. Shin, quien asegura que su primer recuerdo es el de una ejecución pública (por ahorcamiento), tiene una relación francamente peculiar con su familia, a quienes no considera otra cosa que competidores por la comida en una existencia de hambre extrema que es una de los asuntos más interesantes del libro.

Shin es un experimento filosófico viviente, la encarnación de la caverna de platón, por eso las consecuencias que tiene en él descubrir otra vida son especialmente interesantes desde el punto de vista moral. Si uno presencia de niño como alguien que se autodenomina profesor mata a palos a una niña en clase porque le encuentra en un bolsillo unos granos de maíz, cuando descubre que hay una forma de vida más bondadosa sólo puede alegrarse, pero si uno denuncia a su madre y a su hermano y presencia cómo los ejecutan sin ningún tipo de remordimiento porque lo que ha aprendido es que la lealtad se le debe a los guardianes y no a los familiares y que la delación es una virtud y posteriormente se da cuenta de que no es así, de que ha matado a su madre, pues se le plantea una adaptación a la vida libre un tanto problemática.

Evasión del campo 14 cuenta también la evasión, como su propio nombre indica, y la llegada a China que se presenta ante los asombrados ojos del protagonista como un paraíso de libertad y abundancia, con lo que también se obtiene un interesante esbozo de la realidad de la China rural. Todos los escenarios y todas las realidades se descubren a través de la mirada de Blaine Harden, que es una mirada de periodista y que, francamente, dado lo duro de la historia, ayuda a enfrentarse a ella. Esta misma historia novelada sería de lectura aterradora. Pero sobre todo el enfoque del autor es inteligente como demuestra que previamente se publicaran las memorias de Shin escritas por el mismo y que pasaran por las librerías sin pena ni gloria. Evasión del Campo 14 es sin embargo un éxito de ventas a nivel internacional y su lectura, aunque no sea especialmente cómoda, es imprescindible para conocer una realidad de por sí oscura y escasamente conocida como es la de Corea del Norte, porque reconforta que el protagonista pueda sobreponerse al proceso de animalización al que fue sometido desde su nacimiento, es una suerte de reconocimiento del poder de la humanidad, pero eso no puede hacer olvidar que muchos otros no se escaparon y siguen viviendo una existencia atroz, aun más que la del resto de sus compatriotas, que no sólo parecen vivir en una zona geográfica alejada de nosotros, sino en un tiempo de tan antiguo hoy día prácticamente inconcebible para nosotros.

Andrés Barrero
@abarreror
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