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La dama de Zagreb, de Philip Kerr

la dama de zagrebMe encanta Kerr. Debo reconocerlo desde el principio y voy a saltarme la introducción. Hay un motivo que hace que me absorba el enfoque de sus novelas. Adoro la novela negra norteamericana y las historias de Phillip Kerr son un homenaje a los clásicos americanos en un contexto histórico y geográfico completamente diferente. Es como si hubiéramos mantenido la manera de contar las historias pero cambiando el escenario y los actores. De la mano de Bernie Gunther descubriremos un pueblo alemán sumiso y manipulable, una Europa mirando hacia otro lado sin saber muy bien qué hacer y mientras tanto campos de concentración, genocidios, eugenesia, genocidios, antisemitismo, genocidios, y la maldad pura de los nazis. Y más genocidios. Y Jesse Owens cogiendo  la supuesta superioridad aria, dejándola en el suelo y subiendo a lo alto de una escalera para mearse encima de ella desde bien arriba.

Nuestro Gunther acabará formando parte de la SS, pese a no haber pertenecido nunca al partido nazi, al fusionarse la Kripo (Kriminalpolizei) con la Gestapo y el SD. Aún dentro de la organización, no duda en criticar a los nazis allá donde puede aunque saluda con el brazo en alto si es necesario. Sabe normal que la gente desaparezca y muera pero no conoce el miedo ni respeta la autoridad. Un tipo duro y honesto. Juez y verdugo de valores (los suyos propios) que no duda en hacer cumplir sentencia a muerte con su propia arma si lo considera realmente justo.

En La Dama de Zagreb tenemos a un Bernie Gunther volviendo de Smolensk tras un encargo de la Oficina de Crímenes de Guerra. Gunther recibe un encargo del mismísimo ministro de propaganda nazi Joseph Goebbels. Aunque la misión tiene un carácter de interés general al partido, hay sospechas fundadas de que detrás del encargo se esconden intereses personales del ministro. Este encargo le lleva por la teóricamente pacífica Suiza y por las zonas mas conflictivas de la convulsa Yugoslavia.

Goebbels se ha encaprichado de una de las actrices de moda llamada Dalia Dresner. El ministro quiere que ésta protagonice la próxima película dirigida por la compañía UFA encargada de estos menesteres en el partido nazi y perteneciente ya al Ministerio de Propaganda y, por consiguiente, a Goebbels. Dalia Dresner pondrá como condición para hacer la película localizar a su padre desaparecido desde hace tiempo y así se lo exigirá a Goebbels, dossier que terminará por caer sobre la mesa de Bernie Gunther.

Una de las cosa que más llama la atención en esta entrega de la saga es cómo dibuja Kerr la realidad del país helvético. Nos ofrecerá un retrato muy diferente del estereotipo habitual, dándonos detalles de los movimientos que tuvo que llevar a cabo este país para evitar ser engullido por su agresivo vecino alemán en plena expansión invasora.

La narración de Kerr nos relata una guerra muy sucia que se dio en suelo suizo entre los servicios secretos de los participantes en la Segunda Guerra Mundial. Actos de guerra llevados a cabo por ambos bandos, quienes no dudan en ejecutar las más cruentas acciones con tal de hundir a sus enemigos, pero sin mancillar la bucólica imagen del país de los lagos. Y como actor invitado a estas ensangrentadas luchas, Bernie Gunther nos dará otra lección de cómo moverse en estos escenarios casándose únicamente consigo mismo, sin dejar en especial buen lugar ni a los aliados ni a los partidarios del Eje.

La ambientación de la novela es magistral. El retrato de los campos de concentración de Ustacha es demoledor y hacen que el lector asimile que no solo los nazis cometían atrocidades. Bernie Gunther nos descubre que en época de guerra, la maldad a la que es capaz de llegar el ser humano no entiende de nacionalidades ni de razas.

Phillip Kerr ya ha demostrado su valía a la hora de poner axiomas en la voz de Bernie Gunther para deleite de los seguidores de la saga. Un maestro de la lógica que nos regala thriller con mimbres de novela negra, novela histórica y tramas de espionaje en el que nuestro Marlowe alemán se desenvuelve como siempre, a la perfección.

“A todo el mundo le interesa el periodo nazi, y quien diga lo contrario, miente. Los alemanes están perplejos con mis novelas y muchos prefieren dibujar una línea divisoria por encima de la II Guerra Mundial. Pero a los berlineses, que nunca fueron nazis, les gustan mis libros y eso me enorgullece”

Esto aseguraba Phillip Kerr en una entrevista. Desde luego, no sé a los berlineses pero a mí, me encantan sus libros. Y tú lector, si has llegado hasta aquí, a tí también te gustará La Dama de Zagreb.

 

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