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La edad de la ira con Fernando J. López

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fernando-j-lopez-libro“Creemos que manejamos y controlamos bien la ira, pero a menudo solo nos limitamos a reprimirla y no siempre con demasiado éxito.”

 

 

 

 

 

 

 

Fernando J. López quedó finalista en el Premio Nadal con esta novela. Antes, con In(h)armónicos, obtuvo el Premio Nacional Joven y Brillante 97 y no para de escribir teatro y novela. Además es profesor de la ESO y se enfrenta a los recortes y a la realidad adolescente por igual, todo lo cuenta en su blog Eso de la ESO.

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fernando-j-lopez-profeSabes que los monstruos calculamos mal las edades humanas… La edad de la ira, ¿qué tiempo abarcaría? ¿Toda esa ira es propiedad de una edad?

Precisamente, el título de la novela es más un interrogante que una afirmación. Con La edad de la ira pretendo interpelar al lector para que se haga esa misma pregunta: ¿se trata de un período concreto o, por el contrario, es un sentimiento que nos persigue en diferentes momentos de nuestra vida? A lo largo de esta narración, son muchos –y de muy diferente edad- los personajes que sufren arrebatos de ira por diversos motivos: alumnos, padres, profesores… La diferencia entre los adultos y los adolescentes reside en que los primeros han construido filtros –o, al menos, deberían haberlo hecho- para reprimir esa violencia, mientras que la explosión emocional en la adolescencia es difícilmente controlable, pues su nivel de vehemencia les hace mucho más impulsivos e impredecibles. Lo que deberíamos preguntarnos es si los adultos sabemos manejar esa vehemencia y hasta qué punto es responsabilidad nuestra –y del modelo social del que formamos parte- el estallido de esa ira.


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Divaguemos, humano, sobre la ira. Los monstruos nos comemos los problemas y cargamos con indigestiones de vez en cuando, cagamos ira también. Pero los humanos, tú que te has sentado a observar, ¿qué hacen de verdad con la ira? Lo que veo es que suelen decir que no se dejan llevar por ella y no entiendo a dónde quieren que los lleve porque dicen una cosa y hacen otra muy diferente.

Creemos que manejamos y controlamos bien la ira, pero a menudo solo nos limitamos a reprimirla y no siempre con demasiado éxito. La realidad actual es francamente violenta: en lo social, en lo económico, en lo laboral, incluso en la realidad 2.0, donde basta ver ciertos blogs o ciertos perfiles de Twitter cargados de insultos y de bilis verbal para darse cuenta de ello. En general, y tal como y como apuntan algunos de mis personajes en sus reflexiones, pienso que tenemos una imagen de nosotros mismos edulcorada por los convencionalismos de lo políticamente correcto, de un lenguaje con el que tratamos de ocultar las realidades que no nos gusta ver, pero –debajo de todo eso- todavía albergamos mucha ira –y mucho prejuicio- contra el hay que luchar. De ahí que en la novela se hable de homofobia, de xenofobia, de misoginia…, de muchas de las formas de odio que nos gusta creer que hemos superado y que, sin embargo, siguen siendo cotidianas y terribles expresiones de ira –y de intolerancia- hacia los demás.


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“The Wire”, “A dos metros bajo tierra”, “Queer as folk”, “Casablanca”, “Rebelde sin causa”, “Los cuatrocientos golpes”, “El crepúsculo de los dioses”, “Al Este del Edén”, son algunos de los títulos que mencionas en esta novela. ¡Si un adolescente ha visto todo esto es un monstruo!

Evidentemente, no tienen por qué tener todas esas referencias, pero sí que son mucho más curiosos e inquietos de lo que se nos quiere hacer pensar. Solo llevo seis años dando clases y, en este tiempo, me he encontrado con muchísimos alumnos y alumnas a los que les apasionaba el cine, la literatura, el arte… Basta con motivarles un poco para que se despierten esas inquietudes, pero ni el sistema educativo –con un currículum desfasado y anacrónico-, ni el contexto familiar –con una conciliación inexistente entre lo personal y lo laboral que impide que haya verdadero diálogo en casa- ni ciertos métodos docentes –anclados en la enseñanza del siglo pasado- alientan esa curiosidad, sino que fomentan el tedio y la indiferencia. Como afirma uno de los personajes y narradores de La edad de la ira, “la única fe que tengo es en mis alumnos·”. Y lo suscribo.


Tal y como están las cosas, la generación adolescente que se está formando ahora mismo, ¿qué tiene a favor y qué tiene en contra?

A favor, los medios de información y comunicación, sin duda. Son una generación 2.0, acostumbrada al uso de redes sociales y a buscar, gestionar y trabajar su información. En ese sentido, pueden llegar a ser ciudadanos muy críticos y autónomos, con una visión del mundo más abierta y global que otras generaciones anteriores. En contra, cómo no, el contexto socioeconómico que nos rodea y que ataca valores esenciales como la educación o la sanidad públicas, ambas en jaque ante los intereses privatizadores de muchos. Los adolescentes están viviendo la crisis de modo muy cercano, no solo por temor a lo que ha de venirles en el futuro, sino porque muchos de sus padres, madres y hermanos mayores han sido víctimas directas de ella.

 

fernando-j-lopez-firmaDime a qué cuatro humanos. de edades diferentes, regalarías este libro.

Entre los personajes que admiro, me gustaría regalárselo a Pedro Almodóvar, porque siempre me ha interesado mucho cómo retrata la intimidad de los personajes homosexuales en sus películas y ese es, entre otros, uno de los temas que se desarrollan en La edad de la ira, con una naturalidad que, personalmente, no encuentro con frecuencia en la narrativa española actual y que me parece justo reivindicar.

También se lo regalaría a los guionistas de ciertas series juveniles, para que vieran que los estereotipos de los adolescentes que reflejan en sus programas distan mucho de la complejidad real y hacen un flaco favor a esta nueva generación.

Por supuesto, se lo regalaría al nuevo Ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, con el deseo de que le hiciera reflexionar sobre algunos de los graves problemas de nuestro sistema educativo. A su predecesor, Ángel Gabilondo, por cierto, sí pude regalárselo y hasta comentarlo con él antes de una entrevista que compartimos en Hora 25 unos meses atrás.

Y, por último, se lo regalaría a cualquier adolescente que quisiera leerlo. En los meses de promoción y presentación de la novela me sorprendió muchísimo la buena acogida del libro entre los lectores más jóvenes. Nunca pensé en ellos como los destinatarios de la historia que en él se narra y, sin embargo, algunas de mis mejores experiencias con La edad de la ira han sido los encuentros con estudiantes de diversos centros escolares españoles en los que ellos me ofrecían su visión sobre la historia y los temas de la novela.

 



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libronovedadesTítulo: La edad de la ira
Autor: Fernando J. López
Editorial: Espasa
Extensión: 320 páginas
Precio: 19,90€
ISBN: 9788467033687

La edad de la ira es, ante todo, una novela llena de intriga y de emoción. Un thriller en el que se nos narra la historia de Marcos, un adolescente de 16 años, cuya vida se vio afectada trágicamente por la muerte de su madre en un accidente de tráfico. Un chico popular, guapo, sociable que, de repente y de forma inexplicable, asesina brutalmente a su padre y deja gravemente malherido a uno de sus cuatro hermanos.

En La edad de la ira hay mucho de mí mismo, de mi propia experiencia como profesor, de muchas de las historias que he oído –y presenciado- en compañeros y alumnos.A lo largo de las páginas de esta novela, acompañaremos a Santiago, un joven periodista, a visitar el IES Rubén Darío, el instituto donde estudiaba Marco. Nuestro objetivo será descubrir allí la verdad que se oculta tras ese macabro crimen. ¿Por qué y cómo pudo suceder algo así? ¿Qué empujó a un adolescente como Marcos a machacar la cabeza de su padre con una máquina de escribir?

 

 

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2 comentarios en “La edad de la ira con Fernando J. López

  1. Y… mientras España y europa siga sin aceptar la psicología como algo que no es para locos… así le va a ir con la ira, que se reprimirá en lugar de “sacar” de manera controlada o desviar hacia algo más sano; aquí hya mucho desconocimiento de la psicología, no así en Argentina o EEUU; muy linda entrevista!

  2. Fantástica entrevista. Y estoy de acuerdo con lo que dice. Si supiéramos siempre controlar nuestra ira, que no reprimirla solamente, nos iría mucho mejor. Habrá que hacerle hueco a esta lectura, que pinta muy interesante.
    Besotes!!!

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