La ladrona de libros

La ladrona de libros, de Markus Zusak

Muchos dirían que la protagonista de La ladrona de libros es esa niña rubieja y de ojos castaños a la que adopta la familia Hubermann, pero no. La reina de los poemas se ha colado de rondona en este libro para ser su protagonista. Y muchos pensarán que hablo de la vida, del amor o del dolor, pero ellos no son más que sus príncipes, su comparsa, la reina suprema es ella, la de la guadaña.

¡Con qué gran imaginación se acerca Markus Zusak a los más jóvenes para trasmitirles  la triste y terrorífica historia de la Alemania Nazi!

Les aseguro que doy gracias al cielo por no haber leído ninguna reseña que hablase de este libro. Ya saben esas que cuantan todo el libro y que “tanto me gustan”, aunque claro, como vivo en este mundo, debo reconocer que había oído hablar de La ladrona de libros en multitud de ocasiones, tanto, incluso, que sentía cierto rechazo a su lectura. Pero mi amiga Eva, que como ustedes ya saben es mi filóloga de cabecera, lo puso en mis manos y dijo: “¡Léelo ya!”, y yo lo cogí y después de la cena lo empecé a leer sin más zarandajas ni excusas. Las dos primeras páginas me desconcertaron ¡Ojo! pensé,  Susana, relájate que es lectura para jóvenes, lee y disfruta. Y eso hice durante horas…

¿Cómo puede ser que la muerte sea la narradora y protagonista absoluta del libro y el autor consiga que se te olvide mientras lees? No puede ser solo porque una niña sea la “otra” protagonista, ¡ya llevamos muchos libros leídos sobre la II Guerra Mundial, esto no es nuevo para ninguno de nosotros, no nos dejamos embaucar tan fácilmente!


Yo diría que sencillamente es un libro especial, excepcional tanto por la forma como por el fondo.
Todos los personajes son especiales, nadie hay de más y nadie sobra, como la vida misma. O en este caso, como la misma muerte, a la que todos llegarán tarde o temprano.

Imposible o insuficiente que les cuente el argumento, ya ustedes lo conocen de sobra, judíos buenos, alemanes malos, alemanes buenos ¿Alemanes buenos? ¡Claro! si, aquí todos son alemanes, unos que mandan y tienen el poder de las armas, pero también de las palabras, y otros que acatan y solo tienen miedo. No solo los judíos tenían miedo…

Ser bueno era igual, “casi”, a ser judío…

Un cuento de un padrastro bueno que está, que siempre está.

Atentos:

“DEFINICIÓN NO ENCONTRADA EN EL DICCIONARIO

No irse: acto de confianza y amor, a menudo descifrado por los niños”

Y una madrastra que educa de forma primaria pero que me ha hecho reflexionar sobre los verdaderos actos de amor y lo importante que es trasmitir carácter y confianza a un hijo.

Max, que será nuestro amigo judío en este libro, al que los Hubermann esconden en su sótano; y  la esposa del alcalde, que permite a Liesel seguir siendo “una ladrona de libros”. Y  con ellos nuestra ladrona aprenderá el valor de las palabras, la fuerza y el poder que da su posesión.

Y Rudy Steiner, el niño con el que compartió casi todo lo que se puede compartir con un amigo. Otro personaje al que llegaremos a conocer y querer …

Nada más les contaré ¡Lean el libro! Y sobre todo, olviden que en la portada pone “Best Seller”, no sean prejuiciosos como yo y acérquense a esta Ladrona de libros …

¿Qué ya tiene usted una edad…?

Pues mejor.

Susana Hernández

5 comentarios en «La ladrona de libros»

  1. ¡Con qué gran imaginación! dices. Es verdad, es original, muy original. Me gustado recordarlo mientras te leía, ya no recordaba el nombre de Rudy, pero sí el personaje. Son todos de lo más entrañable. Me alegro de que hayas picado por fin y hayas salido tan encantada, 😀
    Mi querida Susana, esta vez no puedo picar, porque ya vengo picada de casa, pero me ha entusiasmado leer lo que te ha parecido.
    A propósito de los alemanes buenos y malos. Está ahora en cartelera una película de Hannah Arendt, no es que sea muy buena en actores, pero me gustó mucho por el tema que trata, lo de la vanalidad del mal, que muchos de los acusados en los juicios posteriores no eran otra cosa que mediocres incapaces de pensar. Un sistema en el que hasta los mismos líderes judíos de alguna forma contribuyeron a ese mal. Para ellla, el mal nunca puede ser radical y a la vez consciente, eso sólo lo puede ser el bien.

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  2. Ahora me toca a mí esperar y reposar mucho más esta lectura. Ver si con el paso del tiempo sigue este poso tan especial que ha dejado en mí, esta sensación de que hay mil maneras de jugar con las palabras, y la realidad de que quien tiene el poder de las palabras, en definitiva tiene el poder, o tiene mucho más fácil conseguirlo.

    Leer y saber es la única forma de no ser manipulados. Y una niña se da cuenta en el mismo momento en el que las va reconociendo…

    Creo qeu este será un buen libro para recordar con mi club de lectura al regreso de las vacaciones.

    Un besico, y como siempre, gracias por utilizar tu tiempo en compartir tus opiniones y sensaciones !!!

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    • Es curioso que las dos nos hemos quedado con la misma frase del libro ( y eso que hay muchas para elegir) En los talleres sobre el duelo, siempre leo el par de páginas en el que se ve cómo la confianza entre Hans Hubberman y Liesel va creciendo a pasos agigantados y término con esa hermosa frase que define lo que es “no irse” Acto de confianza y amor a menudo detectado por los niños .

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  3. Menos mal que le hiciste caso a tu amiga, que te estabas perdiendo un gran libro. Que no siempre hay que huír de los bestsellers. También es verdad que lo leí antes del boom de este libro y me sorprendió y lo disfruté muchísimo.
    Besotes!!

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