Publicado el

La lámpara, de Clarice Lispector

La lámpara

La lámparaPues resulta que con esta autora tenía un encuentro pendiente. ¿No os pasa? Esos escritores que lleváis tiempo queriendo leer, pero que no sabéis bien por qué aún no habéis leído. O esos escritores que mucha gente os recomienda con vehemencia pero que tú acabas ignorando hasta que un día, por fin, decides enfrentarte cara a cara con él. Todo eso me ocurría con Lispector. Había oído maravillas de ella y mucha gente me la había recomendado, pero no ha sido hasta ahora que he decido leerla. Elegí La lámpara como podría haber elegido cualquier otro, la verdad, pero aprovechando que Siruela acaba de editarlo me pareció una buena opción.

No sé si he acertado, eso quizá me lo podríais decir los lectores habituales de esta autora. Yo ahora mismo me encuentro algo desilusionada, no os voy a engañar. Aun así voy a tratar de ordenar un poco mis sentimientos y tratar de expresarme bien. La primera vez que leí a Virginia Woolf me ocurrió algo parecido que con Clarice Lispector. Podía apreciar todo el valor literario de lo que estaba leyendo, su voz y sus características, pero me desesperaba en ciertos aspectos su forma de escribir. Era, principalmente, el uso de las descripciones. Muy largas, muchos adjetivos, mucho irse por las ramas. Con Clarice Lispector he tenido la misma sensación. Escribe bien (vaya que si escribe bien), pero su prosa, nada ágil, en ocasiones me ponía nerviosa. Por lo general, me suele gustar la prosa más rápida, que no se anden tanto con rodeos, que me digan, bien dicho, lo que quieren decir sin dar tantas vueltas. Supongo que son las consecuencias de esta vida rápida.

Más tarde, volví a enfrentarme a la Woolf y ahora se ha convertido en una de mis escritoras preferidas. Aprendí a entenderla, a gustarme su forma de escribir. No sé si es la elección del libro o el momento, pero con esto quiero decir que aún tengo una puerta abierta a Lispector. Si vosotros, lectores, queréis recomendarme otro libro para convencerme, soy toda oídos.

Dejando de lado estas primeras impresiones que me han causado la lectura, paso a hablaros de la novela en cuestión. La lámpara es la segunda novela de esta autora brasileña. En ella, Clarice nos cuenta la historia de Vírginia, una joven que se ha criado en una casa de campo en un pueblo rodeada por su peculiar familia. Unos padres un tanto ariscos, una hermana mayor igualmente huraña y Daniel, su hermano, con quien nuestra protagonista mantiene un vínculo especial que se mantiene más allá del paso del tiempo. Y en realidad esta novela no cuenta nada y lo cuenta todo. La infancia de la pequeña Vírginia, siempre al abrigo de su hermano, bailándole el agua, queriendo contentarle y entenderle. Su posterior marcha a la ciudad con el hermano, donde ese estrecho y extraño vínculo se rompe en cierto modo cuando cada uno comience a vivir sus vidas lejos del campo y de su absorbente familia. El regreso, pasados los años, pasada la vida, de nuevo a aquella casa de campo donde se criaron y el intento de recuperar o volver a sentir ese raro y, en cierto modo, enfermizo vínculo con Daniel (se habla incluso de un probable incesto).

Una novela sencilla, como la vida. Una prosa que en mí ha dejado poca marca, pero que reconozco sutil y muy iluminada, tanto como esa lámpara con la que Clarice Lispector ilumina la vida de estos peculiares personajes.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *