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La lluvia antes de caer

la lluvia antes de caer

La lluvia antes de caer, de Jonathan Coe

la lluvia antes de caerRecuerdo que, hace un tiempo, cuando todavía una de las redes sociales más importantes de la época era el Fotolog, yo hice una entrada porque un título había conseguido captar, con un par de frases, aquello que yo estaba viviendo en aquellos instantes. Viajando en el tiempo – y, por extensión, en los recuerdos – llego a una edad en la que las turbulencias hacían acto de presencia y ciertas tormentas intentaban contenerse en un pequeño vaso que, como era lógico, se rompió y me hizo comprender que la madurez había llegado, de improviso, casi sin haberlo previsto por mucho que me lo dijeran todos a mi alrededor. Pero no se trata de mí, sino de ese libro, de La lluvia antes de caer que contribuyó a aumentar mi pasión por la literatura y que me hizo comprender que aquello que yo quería ser, aquello que yo necesitaba vivir, podía encontrarse en las páginas de un libro, escrito con tanta delicadeza y tanta pasión que era imposible que yo no quedara marcado de alguna manera. Son esas pequeñas cicatrices las que traigo hoy porque, como es evidente, hablar de un libro así vuelve a abrir algunos momentos y los recuerdos se convierten en esa espada que pende sobre nuestra cabeza y nos enseña que, en un solo instante, es posible volver a caer, como la lluvia que espera ese momento, ese instante antes de mojar las cabezas de las personas que, sin pensarlo, han salido a casa sin el paraguas y acaban empapadas, rotas por dentro, y ateridas de frío en un mundo lo suficientemente violento como para que no sean capaces de sobrevivir a un nuevo temporal.

La vida de una generación de mujeres repartidas en veinte fotografías que, con la voz de Rosamund, nos encierra la perfecta imagen de unas vidas marcadas por la culpa y el remordimiento, en un mundo cambiante y que agoniza, a pesar de todos nosotros.

La vida, en ocasiones, puede convertirse en una especie de mentira, en un cuadro que aparece tapado con una sábana blanca, llenándose de polvo y que acaba ajado por el tiempo, por los minutos que van sucediéndose uno detrás de otro. Dije al principio que este libro causó un impacto, algo que intentaba evitar por todos los medios, pero que era inevitable que sucediera. Aun hoy, cuando tengo en mis manos La lluvia antes de caer hay pequeñas lágrimas que se quedan en la cuenca de mis ojos, y un pequeño temblor sigue estremeciendo mi cuerpo cuando la voz de Rosamund aparece, cuando las fotografías van apareciendo y resolviendo un pequeño misterio que tocará una fibra, ese resorte que las buenas lecturas logran hacer saltar por los aires, con su prosa delicada, con sus silencios transformados en puntos suspensivos, por sus puntos y finales que consiguen arrebatarte las palabras que querían salir de la garganta, pero que no puede, porque estamos ante una jaula de oro en la que sobreviviremos para llegar al final, a un final que cierra el círculo, o que no lo cierra en absoluto ya que todo lector querrá siempre ir más allá, definirse a sí mismo en una historia que podría haber sido la suya, en la que reconocerse, en la que cambiar rumbos y perspectivas para que, de una vez por todos, y como me tocó a mí, crezcamos.

Jonathan Coe que, tras mucho tiempo de búsqueda, volvió a mi vida tiempo después, consiguió en aquella época, en una edad que era dura por la incertidumbre y que a la vez se vestía de gala con el romanticismo de la ingenuidad, que La lluvia antes de caer fuera ese tipo de rarezas que llegan sin pensar y que se convierten en una historia que llevas dentro durante mucho tiempo. A todos aquellos que me conocen, a todo aquel que me ha pedido una recomendación que les recuerde por qué la literatura forma parte de su vida, digo que este libro es el que deben leer. Y utilizo el verbo “deber” porque me parece de obligado cumplimiento, de obligada visita a una historia que se convierte en esa respiración que todos guardamos para alguien, en un recorrido por la historia y por la Historia, en una sensación donde los dedos logran tocar recuerdos, logran acariciar aquello que se fue y ya no volverá, y aquellas escenas en las que, tras debatir si verlas o no, quedan impregnadas en la piel, en los huesos, caminando con nosotros como si no fueran otra cosa que, y esto es lo importante, nosotros mismos.

Un comentario en “La lluvia antes de caer

  1. Sergio Sancor A partir de lo mucho que me gustan tus comentarios suelo elegir los libros que voy a leer. Cuando se me acaban los recomendados por otros medios ( léase amigas , suplementos del diario , etc. etc.) te busco en el blog y me digo: a ver que nos recomienda Sergio…. y así fui a dar con esta obra maestra realmente vale la pena leerla , tanto es así que me la leí de un tirón, le robé horas al sueño porque me atrapó esta historia tan dramática y tan bien contada y de paso te agradezco otra recomendación “Palmeras en la nieve” no tiene desperdicio. Gracias

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