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La marca del meridiano

la marca del meridiano

La marca del meridiano, de Lorenzo Silva

Ganador del Premio Planeta 2012

la marca del meridianoSe dice que el secreto mejor guardado, es el nunca revelado. Por algo será. Los secretos tienen la fuerza necesaria para llevarnos hasta la cima o, por el contrario, para hacernos caer al suelo. Y así, vamos encadenando uno tras otro, mientras cruzamos los dedos porque no nos toque a nosotros el golpe, porque se pase la mala racha pero a nosotros no nos golpee la mierda, porque siempre es mejor esquivarla que llenarte de fango. Pero, ¿qué sucede cuando no sólo te persiguen sino que además, te explotan en mitad de la cara de la peor de las formas posibles? Pues que sólo te quedan dos opciones: o huyes como si hubieras visto al mismo diablo aparecerse (y aun así te perseguirán allá donde vayas) o les haces frente y te conviertes en un pequeño caballero andante con armadura, no sé si oxidada o no, pero caballero al fin y al cabo. Lo sé, es una putada, pero qué queréis, yo no he inventado las reglas del universo.

El brigada Bevilacqua se enfrenta a un caso importante: un guardia civil aparece muerto y torturado. Será entonces cuando el brigada ponga a todo su equipo a trabajar para atrapar a los asesinos de uno de sus compañeros. Pero todo sería fácil si el muerto no fuera un antiguo conocido suyo que guarda un secreto que él hubiera preferido llevarse a la tumba.

Es curioso, pero después de tantos años leyendo, resulta que no había leído nada de Lorenzo Silva. Supongo que, para mí, ha sido uno de esos autores por los que pasas en la estantería, pero que al final quedaban relegados a otra oportunidad en la que no encontrara alguna otra historia que me llamara más la atención. Primera regla del lector: si alguien que conoces bien te recomienda un autor, no lo dejes escapar. Y yo ahora, después de empaparme con “La marca del meridiano” del mundo policial de Bevilacqua y Chamorro, me pregunto dónde he estado yo este tiempo, leyendo algunas novelas policíacas que no me decían nada, cuando tenía a un autor interesante a mi lado, ahí ahí, en esa estantería que siempre miro y por la que nunca me decido. Segunda regla del lector: si algún autor te gusta, sigue con él, lo más seguro es que no te defraude. ¿Veis? Con esto no estoy de acuerdo. En una charla con amigos sobre el ganador del Premio Planeta 2012 me decían que la serie policíaca que comenzó hace años Lorenzo Silva es una de esas que tienes que seguir sí o sí, pero que por el contrario, cuando han intentado leer algo fuera de esa colección, lo miraban con cierta reticencia y al final no lo disfrutaban tanto. Y es que una de las cosas que se deducen especialmente al leer esta novela, es que el autor sabe perfectamente donde se mueve, no hay detalle que descuadre, no hay un motivo por el que pienses que hay un agujero en la historia en el que el autor haya desvariado. Esa es una de las bazas de “La marca del meridiano”. Pero, ¿habrá alguna más no?, os preguntaréis. Pues sí, las tiene y a puñaos.

Lorenzo Silva nos cuenta una historia clásica de policías. Hasta ahí podría parecer que yo me las estoy dando de listo y diciendo una obviedad. Pero en el matiz clásica está la diferencia que hace especial esta historia. Porque en los últimos años, mientras vamos observando cómo el mundo literario se llena de novelas policíacas mezcladas con asesinos sanguinarios, retorcidos, y a cada cual más loco, aquí nos encontramos con un sentimiento tan simple como la venganza. Y es que no hay nada más humano y más perturbador que la venganza consumada, la venganza servida en plato frío, la venganza que derrama sangre por el simple hecho del ojo por ojo. Y al mismo tiempo que es un sentimiento muy común, también nos encontramos con que es un sentimiento tan desgarrador que es lo que hace que no podamos soltar “La marca del meridiano”. ¿Y los secretos?, volveréis a preguntar, porque tú al principio nos has hablado de secretos y aquí te estás yendo por las ramas. Cierto, perdonadme.

Poco puedo decir que no se haya dicho en la literatura sobre el tema de los secretos. Porque en este caso, la venganza de la que os hablaba viene aparejada a los secretos, siendo el motor de toda una novela que se sustenta en saber que lo que estamos leyendo, lo que estamos observando que pasa a a través de sus páginas, puede pasar (y de hecho lo hace) en cada una de las ciudades que pueblan el mundo, y eso al final es lo más descorazonador de todo. Que por mucho que lo evitemos, siempre acabará flotando la mierda pasemos por donde pasemos.

Desde hace tiempo tenía una petición que guardaba en silencio. Que un  Premio Planeta me llamara la atención. Siempre me sentía atraído por los finalistas, nunca por los ganadores. Y este año, no sólo he podido obtener en los dos historias tan buenas que las recomiendo a todo el mundo, sino que además, espero que a partir de ahora, desde ya mismo, las buenas historias como la que cuenta Lorenzo Silva en esta novela, no se pierdan nunca, que salgan a la luz, porque al igual que los secretos, todos necesitamos en algún momento de nuestra vida encontrarnos con una buena novela que echarnos a las manos.

 

3 comentarios en “La marca del meridiano

  1. Nosotros somos fieles seguidores, desde hace años, de Bevilaqua y Chamorro: vencido el posible recelo inicial a leer una saga sobre Guardias Civiles, porque nos fiamos de ese “alguien” de confianza que nos la recomendó, disfrutamos cada entrega como si fuera la última… Y, cuando la terminamos, cruzamos los dedos para que Silva no se canse de sus “hijos” y siga dándole hilo al carrete. Porque están muy bien escritas, porque siempre tienen un fondo social (sobre todo La marca del meridiano) y humano sobre el que merece la pena seguir reflexionando. Quizá éste es el Silva que más nos gusta, aunque haya ganado el Premio Planeta, aunque puede que ésta sea la mejor “excusa” para lavarle la cara a unos premios (aún cuando nos hacemos algunas preguntas sobre el anonimato de una obra protagonizada por personajes tan conocidos, la idoneidad causal-casual del argumento, etc) en los que, como tú, llevábamos años más interesados en los Finalistas que en los ganadores. Por cierto, La vida imaginaria, de Mara Torres, también merece un poco de atención: otro descubrimiento de novela urbana.

    1. Viajes de Primera, cierto es que la novela de Mara Torres ha pasado más desapercibida cuando no debiera estarlo, de hecho ya puse en la reseña de la misma que me sorprendíó gratamente.

      Muchas gracias por tus comentarios!

  2. Me siento muy identificado con tu reseña, Sergio. De golpe he descubierto una serie de novelas policíacas que ni sabía que existía, y a un autor que también desconocía, y que resulta ser el autor de “La flaqueza del bolchevique”; novela en la que está basada la magnífica película del mismo nombre.
    La novela está estupendamente escrita y es intensísima por momentos. Muy bien enlazada y construida, sólo le encuentro un fleco… a ver qué te parece: el muerto aparece con marcas de una plancha a fuego sobre el cuerpo. Si se supone que fue torturado en una casa abandonada… ¿de dónde demonios sacaron el enchufe para la plancha? jejeje Ahí lo dejo…

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