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Las ventanas del cielo, de Gonzalo Giner

las-ventanas-del-cieloLas ventanas del cielo es el primer libro de Gonzalo Giner que leo, lo que en principio debería ser un dato perfectamente irrelevante. Sin embargo me siento en la obligación de puntualizarlo para que puedan poner en su justo lugar lo que les voy a decir, que no viene de un seguidor rendido a la carrera de un escritor de éxito: se trata de un libro profundamente emocionante.
Se trata de un relato histórico que transcurre en diversos escenarios entre 1474 y 1488. Desde el punto de vista de su estructura es muy efectiva, una sucesión de microtramas que van haciendo avanzar la historia con un ritmo tan alto como adictivo y unos personajes atractivos con los que es fácil encariñarse (o por el contrario sentir hacia ellos una gran animadversión). Aunque es cierto que no presentan muchas aristas, son un tanto en blanco y negro, no por ello son menos efectivos. Todo lo cual la convierte en una novela histórica canónica, pero no es nada que a mí, personalmente, me llame la atención como lector. Sin embargo este libro sí me ha gustado mucho y creo obligado exponer cuales de sus virtudes son las que realmente me han llamado la atención, más allá de la especial sensibilidad del autor para ciertos temas recurrentes en él como la relación con los animales (no en vano es veterinario).
Me consta que el autor tiene un gran interés por los temas históricos pero no es su interés sino la exigencia prácticamente académica con la que los afronta la que me seduce. Gonzalo Giner se documenta rigurosamente pero además ha elegido una serie de temas que no conocía o al menos nunca habían despertado mi interés que han resultado ser francamente interesantes. Un tema interesante desarrollado con rigor y pasión es un activo interesantísimo en una novela.
El primero de ellos es el comercio de lana que se estableció entre Castilla y los países bajos en aquella época. Sus dimensiones son francamente apabullantes pero la descripción del proceso que lleva a cabo el autor es apasionante.
El segundo es el de la flota pesquera del País Vasco y su (esta vez hipotética pero expuesta de modo francamente verosímil) llegada al caladero de Terranova antes del propio descubrimiento del continente y que se habría mantenido en aquel entonces en secreto por razones comerciales, fundamentalmente el uso exclusivo de un caladero descomunal de ballenas y bacalao. En este caso no es tanto el aspecto comercial sino el de la dureza de la navegación el que me ha llamado poderosamente la atención.
El tercero es la del negocio de la sal. No sé si su inclusión en la novela tiene una intención diferente de la de incluir un escenario exótico pero en cualquier caso resulta francamente interesante.
Y por último, no en orden de prioridad sino cronológico, la construcción (o el arte) de las vidrieras.
Las ventanas del cielo resulta una novela reconfortante, el autor despliega una gran sensibilidad en su trato de los temas que desarrolla y pese a su nada desdeñable extensión se lee con avidez y entusiasmo. Pero lo que verdaderamente me ha encantado es su capacidad para despertar el interés del lector por temas que antes de leer sobre ellos le resultaban ajenos. Aunque siempre le he encontrado valor artístico a las vidrieras, además del estético, no me habían llamado realmente la atención. Gonzalo Giner logra transmitir su pasión y sobre todo, en todos temas que se trata se desarrolla un gran respeto por quienes los protagonizan. Y no sólo en la novela.
Hay personajes históricos, algunos desconocidos para el gran público pero otros no, e imagino que es un reto para un escritor utilizarlos y hacerlo de modo verosímil. En ese sentido diría que más allá de su fidelidad por la historia, el encaje de la obra en la misma es impecable. Narrativamente hablando.
Finalmente quisiera destacar el aspecto emocional de la obra. Las ventanas del cielo logra transmitir la emoción de quien se asoma al cielo a través de las vidrieras, pero también logra algo probablemente más difícil, asomarse a otra ventanas tan difíciles de abrir o más que estas, las del alma, las de las relaciones entre las personas, las del amor. Al fin y al cabo de lo que se trata es de leer buenas historias y de transmitir emociones, y este libro lo consigue.

Andrés Barrero
@abarreror
contacto@andresbarrero.es

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