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Los proyectos Manhattan 1 y 2

los proyectos manhattan 1

Los proyectos Manhattan 1 y 2, de Jonathan Hickman y Nick Pitarra

los proyectos manhattan 1Dos volúmenes nacidos para convertirse en el antídoto perfecto

para el aburrimiento

Decía Albert Einstein que la vida es muy peligrosa y no por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa. Y aquí estoy, sentado, escribiendo, y tardando más de la cuenta en escribir esta reseña porque, sepan ustedes, que yo no me había enfrentado hasta ahora a una historia como la que se nos cuenta en Los proyectos Manhattan. Que sí, que podrán decirme que esto lo he dicho en alguna otra ocasión, pero uno cuando se sienta a escribir cree tenerlo todo muy claro, casi cristalino, y en esta ocasión no. Y no lo tengo claro, porque quiero hablar de una globalidad, de un todo, de un mosaico lleno de detalles en el que temo perderme si no pongo mis ideas en orden. ¿Ven? Yo, que escribo y escribo, resulta que ahora sólo divago. Y es que esto no es una novela gráfica, que también, no se vayan a pensar que yo me he vuelto loco (aunque un poco sí que lo esté después de tantas lecturas a las espaldas), pero lo que quiero decir es que en el interior de estas páginas hay tanto por desentrañar que quizá yo no lo haga adecuadamente y sea sólo requisito imprescindible leerlo antes para opinar. Pero esto es una reseña. A ver, piensa, piensa en lo que vas a decir. Sigue pensando. Bien, ahora que ya tienes el principio, comienza de una vez. Allá voy: esto se describe sólo de una manera: estamos ante la muestra bizarra de cómo unos genios pueden ser, en el fondo, unas personas sin ningún tipo de salvación. Sí, creo que eso sería un buen comienzo. Ahora, vayamos al desarrollo…

 

La personalidad, según algunos especialistas en la materia, puede clasificarse en funciónlos proyectos manhattan 2 de unos elementos que son generales a todo ser humano. Extremos de una misma línea o, si se prefiere, distintas caras de una misma moneda. Los proyectos Manhattan tiran por tierra toda esa idea y nos demuestra que no sólo hay dos caras tras un hombre, sino que puede haber muchas a cada cual más peligrosa. Describir esta historia es difícil porque, a pesar de poder decir que estamos ante una historia de ciencia – ficción, esconde en su interior muchas cosas más: una brutalidad exenta de tabúes, una mala leche que ríanse ustedes de cualquier lectura que hayan tenido entre las manos, una reunión de los mejores genios que ha parido la humanidad al servicio de un proyecto que no desvelaré por no fastidiar al personal la lectura divertida y socarrona que se descubre ya desde la primera página del primer volumen. Pero no se piensen que después del primer volumen la cosa decae porque casi diría que degenera todavía más, en una suerte de paroxismo propio de una película de Quentin Tarantino mezclado con la visión surrealista y devastadora que tiene Michael Bay en todas sus películas. Esto va siempre in crescendo y lo demás son tonterías, camaradas de lecturas. Y es que si buscan una lectura sosegada, que les dé tranquilidad, que les produzca esa sensación de anestesia… bueno, qué demonios, eso no debería pasar nunca con una lectura, y con esta muchísimo menos.

Imagínense, después de haber conocido a Einstein, Oppenheimer, Feynman, y a algunas de las mentes más brillantes que ha parido esta madre Tierra, que estos hombres han sido reclutados para otras labores que no tienen mucho que ver con lo que se le presupone a un científico en su campo. Y a todo eso, mézclenle un poco de nazismo, un poco de viajes en el tiempo, un presidente Truman que conspira para acabar con nuestros héroes (o no tan héroes), extraterrestres, dobles personalidades, un caníbal que se come a sus víctimas para que su personalidad se quede dentro de él, en definitiva, un bizarrismo que mezcla las aventuras espaciales con un aire a película de serie B que a mí hace que se me pongan los dientes largos. Y babeo señoras y señores, babeo como el perro de Pavlov, aunque aquí aparezca Laika, que también tiene muy mala leche, porque ya me dirán ustedes si todo lo que les acabo de contar no les da una idea de la cantidad de glorias y bendiciones que se van a encontrar aquí. ¡Esperen un momento!, ¿qué hacen todavía ahí sentados? Corran, corran a su librería más cercana, investiguen leche, que no se pueden perder esta maravilla. Se lo digo yo que he leído bastante. Se lo digo yo que hacía tiempo no me sorprendía tanto de encontrar una historia diferente. Pero… ¡corran!

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