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m, de  Juan Vilá

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WTF?? Pero WTF?? Eso es lo que pensaba a medida que iba leyendo las hojas de “m”. WTF??? O, citando a Matías Prats: “¿pero esto qué es? ¿Pero esto qué es?”. Y mi desesperación crecía al caer en la cuenta de que tendría que reseñar el libro que he devorado en dos días, pero el cual no conseguía entender del todo. “¿Pero qué me estás contando, Juan Vilá?”, me decía a mí mismo- “en menudo lío te has metido y me estás metiendo a mí”… Porque “m” es eso: un auténtico lío tejido aposta y perfectamente orquestado para que sea el lector quien entienda lo que quiera entender.


¿Qué es “m”? No voy a anarrosear la contraportada del libro en la que se enuncia una larga lista de personajes de la novela (agujeros negros, universos paralelos, hada madrina de inmensas tetas siliconadas, un cadáver idéntico a ti, una historia de amor, un relato de ciencia ficción…).  No. Según un artículo de la Wikipedia que figura amable y estratégicamente antes de empezar el libro, la Teoría M es una teoría universal que unifica las cinco teorías de las Supercuerdas. En ella se identifican 11 dimensiones que evidenciaría la existencia de infinitos Universos paralelos.

Recuerdo que pensé: “vaya, vaya, parece interesante, McFly, montemos en el DeLorean”.
Cómo no va a ser interesante si el hombre siempre, -bueno, igual no siempre, pero sí desde hace mucho-, ha contemplado la posibilidad de viajar en el tiempo. La han intentado racionalizar (Einstein, El experimento del gato de Schrödinger,…), la han novelado (H. G. Wells, Twain,…) , filmado (Regreso al futuro) e incluso en el mundo del cómic se habla del multiverso en contraposición al universo (Tierra 1, Tierra 2,…)

“m” es de un ritmo frenético. Empieza con frases cortas que imprimen rapidez; un comienzo que no podía dejar escapar:”Quise estar muerto. Quise no haber nacido” y  plantea una intriga en el lector que  obliga a seguir leyendo.  “m” es, y no me avergüenza decirlo, un puto torbellino que te arrastra con él y del que no puedes salir hasta acabarlo. Y una vez acabado, compruebas que te has quedado atontado con tanta vuelta, que estás empapado y que has perdido la cartera, el móvil y el reloj. Y te dices: ¿ahora por dónde era por donde se iba a casa?

Estructurado en capítulos de hoja u hoja y media muy fáciles de leer nuestro protagonista, Juan, intentará desentrañar el misterio en el que se ha convertido su vida… o su muerte, ¿quién sabe?, llevándolo de un sitio a otro. Así, veremos escenarios y tramas nunca esclarecidas pero escenas multirrepetidas, muertos que vuelven a morir, primeros amores que regresan del pasado y escenas de torturas y asesinatos.

Juan Vilá domina el oficio en su primera novela. Maneja el lenguaje a un gran nivel, las contradicciones (“¿Cómo no decir que la quise? Con toda mi alma, si es que alguna vez tuve alma. Es extraño el amor. Y repugnante”) y las repeticiones. El arte de la repetición, que mal usada puede cansar hasta la exasperación, pero bien empleada puede enamorar: (“Carmen, el pelo de Carmen. Carmen, los muslos de Carmen. Carmen, el escote de Carmen. Carmen, los pies de Carmen. Carmen, el coño de Carmen. Carmen, los rizos de Carmen. Carmen, la risa de Carmen. Carmen, la voz de Carmen. Carmen, el aliento de Carmen. Carmen, la piel de Carmen…”). Los pensamientos de nuestro protagonista, -no me cansaré de decir lo mucho que me ha gustado el estilo directo con el que escribe, casi como si un amigo nos hiciera confidencias tomando una cerveza acodados en la barra de un bar- nos describen a un tipo incisivo, cínico, agudo, pero también cobarde, valiente, ora iracundo, ora relajado,…

Sin embargo, lo más importante de “m” es que he disfrutado con su lectura. Que me ha hecho estrujarme los sesos para averiguar qué demonios está pasando. Que poco a poco uno va medioentendiendo todo, aclarando sus ideas y dejando que interpretes lo que quieras.

m” es un libro raro como pocos, pero eso no es nada malo, al menos en éste caso. Más bien es todo lo contrario. Original, muy bien escrito e hilvanado, con unos personajes que interesan y que están bien perfilados, un ritmo ágil, un vocabulario fresco-fresquísimo, y una prosa envidiable,“m” es una lectura más que recomendable y Juan Vilá un autor al que habrá que seguir de cerca.

Si “m” se hubiera escrito unos años antes, pongamos unos 20, podríamos estar hablando ahora de una novela no sólo de género, sino también de culto.
Tiempo al tiempo, y hasta entonces a esperar otra de Vilá.

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