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Menos que cero

menos que cero

Menos que cero, de Bret Easton Ellis

menos que cero

Vertiginoso es el adjetivo que mejor le sienta a este libro. Sexo, drogas y rock ‘n’ roll es el lema de su trama, que desnuda el estilo de vida de un grupo de jóvenes americanos hijos de familias adineradas. Saltando de una línea a otra con una velocidad que marea, Menos que cero de Bret Easton Ellis se ha convertido en un clásico de las últimas décadas.  No en vano, claro.

Clay es un joven de dieciocho años que vuelve a su casa de Los Ángeles desde New Hampshire, donde estudia. Llega para pasar las vacaciones de Navidad, un mes entero. Desde el comienzo tiene a su novia Blair a su lado. Desde el comienzo, también, Clay consume cocaína y se prepara para la primera reunión con sus amigos. En su casa, en tanto, su madre no está para recibirlo.

El círculo en el que se mueve, habla de grandes producciones de Hollywood. Su grupo de amigos, ergo, son los hijos de la industria cinematográfica que despilfarran el dinero en fiestas y clubes. En cocaína también, por supuesto. A través de los ojos de Clay –siempre llevando anteojos de sol, por razones obvias- el lector se acerca al mundo de la indiferencia y superficialidad de la clase alta de Los Ángeles. Clay no escapa de esto: hijo de padres divorciados, dos hermanas menores mal criadas y el cheque del padre para creer que cumple con sus hijos.

Una vida vacía, que empuja al personaje principal de una fiesta a otra, donde su grupo de amigos constituye una orgía implícita más allá de las supuestas relaciones de cada uno. Clay es indiferente a su novia Blair, su amigo Julian escapa a sus llamadas y sólo pide dinero. Rip es el dealer que le aporta la coca necesaria para sobrevivir cada momento, es decir, todo el día.

La porción de vida a la que podemos echar un vistazo dura un mes. Pero no es que en su desarrollo haya un conflicto que resolver, hay muchos. Sin embargo, el autor no busca resolverlos. Sólo arroja los hechos, las palabras, los pensamientos de una forma rápida que no da respiro, pero con una alta dosis de frialdad como si nada de lo que sucede es chocante para el lector.

Los párrafos se suceden uno a otro con la certeza de que el personaje se mueve por inercia y esa forma de escritura nos acerca la idea de cómo Clay actúa bajo el efecto de las sustancias. Algunas escenas se tornan fuertes, frívolas y tristes.

Un grupo de jóvenes que se halla en el límite y que no vive sino es consumiendo cocaína o inyectándose heroína. Un grupo de jóvenes que pierden el rumbo de su vida. Un grupo de jóvenes que no reciben atención de sus familias. Un grupo de jóvenes que por el frenesí de conseguir cocaína, terminan siendo esclavos de sus deseos.  Un grupo de jóvenes que Bret Easton Ellis supo retratar para despertar la polémica con su escritura indiferente.

Rosario Arán (rosearan@librosyliteratura.es)

9 comentarios en “Menos que cero

  1. Dios, que vida tan miserable y triste. Debe ser muy buen libro.
    Saludos!

  2. Lo es. Cuando quieras, te lo llevas de mi biblioteca.
    Beso Geor!

  3. Easton Ellis sí que es un autor de verdad imprescendible para entender cómo se escribe hoy en día. Te recomiendo El club de lucha, de Palahniuk

  4. Miguel:
    Es cierto lo que decís y muchísimas gracias por la recomendación. Ya mismo lo paso a mi biblioteca virtual para no olvidarme.

  5. Es el mejor libro que leí en mucho tiempo, aunque hay gente que no lo entiende. A destacar que el autor era un joven de 19 años cuando lo escribió. Fue una obra muy polémica por lo que podía tener de autobiográfica, ya que él mismo se movía en ese ambiente.
    La estructura narrativa, las palabras usadas, la propia estructura de la novela, que recuerda a las “celdas” de La Colmena (salvando las enormes distancias temáticas)… hacen de esta obra, para mí, uno de mis libros de cabecera.
    Hay un párrafo que me tiene loca por su brillantez en la simplicidad, y es cuando Clay y su novia se van de vacaciones y están en una habitación bebiendo champán durante días enteros. Para mi se resume perfectamente la desazón generalizada de la obra, y por ende, del protagonista, en las últimas frases del párrafo.
    Como digo en el título, bestial.

  6. Quería dejar mi cutre homenaje a esta obra tan magnífica, por si a alguien le hace gracia. Que sepa apreciar la belleza de la literatura no quiere decir que sepa producirla, así que no me odien 😀
    http://antropolejia.wordpress.com/2012/03/17/experimento-narrativo-6/

  7. Grandísimo libro. El autor consigue representar unos personajes totalmente vacíos espiritualmente. Con unas vidas que no tienen nningún sentido a parte de seguir viviéndolas, tal como dices, por inercia. El autor elude en el título ( menos que cero ) la poca relevancia del transcurso vital de los personajes. Para qué vivir, si nada me importa una mierda ?

    Muy buena reseña, Saludos !

  8. Gracias por sus comentarios

    Sin duda, este libro es todo lo que definen ustedes y la verdad es que no he continuado con la segunda parte pero ya va siendo hora que retorne a él.

  9. La novela es muy lenta. Una novela completamente anémica por el lenguaje prosaico, este no se encuentra bien desarrollado. La polifonía de los personajes es impresionante, pero los las acciones carece de un focalizador.

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