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Palmeras en la nieve

Palmeras en la nieve, de Luz Gabás

Hay lecturas que quieren llegar directas al corazón y para hacerlo con rapidez te parten, si es necesario, las costillas … ¡Qué vida esta!… (Esto ponía en mi muro de Facebook un 7 de Marzo de 2013)

Queridos amigos, era literal. Ese 7 de Marzo de 2013 me senté a leer este libro, un libro con pinta dulce en el que, suponía, se contarían historias amargas. Pero para amargura la mía. El libro tiene 736 páginas y es de tapa dura, he de reconocer que es una gran edición. Pues bien, él fue el causante de que mis subsiguientes días estuviesen llenos de lecturas, reposo y dolor por la fractura de un par de costillas. Pero también es cierto que eso hizo que lo terminase en tres días, y que hoy esté aquí para decirles que la lectura valió la pena. La fractura no, claro, pero este libro siempre lo miraré de una forma especial… ya me entienden… No?

Jamás había oído hablar de Fernando Poo. Lo sé, no tengo perdón de Dios, pero es así. En mi cole había un negrito en el que había que echar una peseta cuando decías una palabrota o te castigaban, y lo que salía de allí iba directamente para “El Biafra”, que luego, cuando fui mayor, me enteré de que eso era Nigeria.


Este ha sido un libro en el que la autora, Luz Gabás, me cuenta que a mediados de los años cincuenta Kilian abandona el Pirineo Aragonés para marchar junto a su hermano, Jacobo, hacía una tierra lejana, la isla de Fernando Poo. En la que por cierto ya trabajaba y les esperaba Antón, padre de ambos. Eran tiempos en los que los españoles emigraban para poder sacar adelante a sus familias.

Fernando Poo era una isla de Guinea que en la actualidad se llama Bioko, en ella había grandes plantaciones de cacao explotadas por españoles. Se ha narrado muy poquito de esta parte de nuestra historia y es casi un terreno sin explorar literariamente hablando. Lo cierto es que poco se ha hablado, o mejor dicho escrito, de las épocas en las que los Españoles debieron ser emigrantes por motivos económicos, de los exiliados políticos ya se ha hablado y escrito mucho más, supongo que el tema siempre ha parecido mucho más … romántico.

El libro está narrado en presente y pasado de forma entremezclada, pero se puede decir que, con mucho, es el pasado el que le da fuerza y peso a la novela. La calidad y credibilidad que nos ofrece la autora en la recreación de Fernando Poo es sencillamente impresionante.

Un libro que yo pensaba que me gustaría por la nieve de ese Pirineo que tan cerca me toca y resulta que han sido las palmeras las que me han conmovido. Está claro que soy de corazón muy cálido …

Ha sido una de esas lecturas que me gustan, que son provechosas, con las que aprendo y me inquietan para ampliar y documentarme. Ven, ahora sé que Fernando Poo fue una colonia española, que incluso llegó a ser una provincia de Española, concretamente entre 1959 y 1968, fue la Región Ecuatorial Española llamada Guinea Española. Su capital fue la ciudad de Santa Isabel de Fernando Poo donde tenía su sede la Diputación Provincial de Fernando Poo.

Las primeras elecciones locales se celebraron en 1959, y se eligieron los primeros procuradores guineanos en la Cortes Españolas.

Es curioso que en algún momento de la historia de España haya habido coches con la matrícula de distintivo provincial FP.

Yo sé que a más de uno y de una, tras la lectura de este libro, le habrán entrado ganas de, además de documentarse como yo, visitar esta porción de tierra que una vez fue territorio español y que tan bien nos ha dibujado Luz Gabás.

Susana Hernández

9 comentarios en “Palmeras en la nieve

  1. Totalmente de acuerdo en que es una novela con la que se aprenda y con la que quedan ganas de documentarse más sobre lugares y momentos históricos aunque se podrían haber resuelto algunas líneas de manera más contundente…

    1. Bueno, amigos de viajes de Primera, en primer lugar gracias por el comentario, y veo que en vuestro caso aun es más lógico resaltar esta parte del libro que incita a viajar y conocer esa por ción del mundo 😀

      Bueno, esta es la primera novela de esta autora y creo que a pesar de ello ha conseguido hacer una novela de lo más interesante, bien estructurada y bien narrada, le daremos un pequeño margen para que en sus próximas obras tenga, además, esa contundencia que os gustaría 😛

      Un abrazo!

  2. Susana:
    pues a mi también me sonaba Biafra de mi infancia (mi mamá decía: “te acabas eso porque en Biafra los niños no tienen que comer”) pero mira que jamás me había dado por investigar donde era eso 😛
    Se ve que le has sacado mucho a la lectura (como siempre, eres una lectora fenomenal y luego no lo cuentas la mar de bien 😉 )
    como siempre, una estupenda reseña de un libro que me animas a leer.
    Un beso,
    Ale.

    1. Jope, Ale, resulta que las madres son igualitas en todas partes!!!!!!!!!! 😀

      ¿Igual Fernando Poo podría ser un buen punto intermedio para que dar tu y yo? 😛

      Besicos, amiga!!!!

  3. Sí es verdad, a mí también me decían lo de los nilos del “Biafra”, qué cosas, ahora si dices eso a tus hijos te contestan, ¿qué dices, viagra?¿eso qué tiene que ver? El mundo está como está.
    Este libro no me haces comprarlo, gracias a Dios, pero poruqe ya lo tengo, ahora ya solo me falta el empujoncito para empezarlo, aunque yo por di las modcas me voy a proteger las costillas con algo, tendré que pensar algo, jeje.
    En fin, Susana, yo me lo llevé por todo lo que cuentas aquí, taaaaanto que nos suena lo del Biagra, lo de Fernando Poo (o Sebasto Pool incluso, que no sé si tiene algo que ver), y me doy cuenta que no soy la única que no conoce de esa historia española en tierras africanas. Espero seguirte pronto y salir de esa ignorancia de una forma agradable y amena.

    1. Pero si no te habia contestado, querida Iciar… Que mal, olvidarme de ti!!!!
      Así que ya tienes el libro, pues me alegro, porque en cuanto tengas ganas de hacer un viajecito a Fernando Poo, no tendrás más que abrir sus paginas y dejarte llevar por la autora en el espacio y el tiempo.

      Besicos, y persona por este olvidillo.

  4. Ya le tenía ganas a este libro. Y si encima leo una reseña tan bonita como la tuya…
    Besotes!!!

    1. Pues nada Margari, cuando lo leas lo comentamos. 😀

      Besicos

  5. Tienes razón, Susana, a mi también me ha sorprendido que esta parte de la historia tan reciente sea tan desconocida.
    Un buen libro. Yo me quedo con su última frase: Las huellas de las personas que caminaron juntas nunca nunca se borran.
    Me ha dejado muy buen sabor de boca, creo que no veré la película.

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