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Pigeons from hell

Pigeons from hell, de Varios Autores

pigeons-from-hellHay cierto tipo de películas que me encantan. Casas habitadas por fantasmas, espíritus que moran por las paredes y que se cobran la vida de los habitantes, magia negra. Son un clásico en el cine del terror, pero yo, cada vez que una aparece me la trago enterita, me cago vivo, y después ya si eso tengo alguna que otra pesadilla. Pero hete aquí que, en alguna ocasión, vienen a mí algunas historias en forma de libro que me producen el mismo terror y la misma sensación que siento con aquellas películas. Uno de ellos es Pigeons from hell, algo así como Palomas desde el infierno, que así visto puede parecer algo extraño, pero que en realidad tiene todo su sentido una vez abrimos este cómic, repito, de terror, que hará las delicias de aquellos que pretendan pasar un buen rato, mientras se pasa un mal rato, que mira que somos raros los humanos, que nos gusta pasar miedo en más de una ocasión. Pero no os equivoquéis, porque no todo en esta vida son buenas historias de miedo. Parece como si nos hubieras vacunado contra ese sentimiento al leer algún título o al ver algún cómic, pero este es de los buenos, casi diría que de los mejores, porque mezcla todo aquello que me gusta: una casa habitada por un fantasma, una maldición, unos aventureros que se ven envueltos en todo el caos, ritos de hodoo, en definitiva, una mezcla de géneros que ríanse ustedes de aquellas películas que podemos ver últimamente en el cine. ¿Que no me creen? Entren, entren en la mansión desvencijada, y espero que no se meen en los pantalones…

 

He repetido en mis últimas reseñas sobre cómics de Dibbuks que me parecen una de las mejores editoriales que han aparecido en el mercado nacional. Será por ello que uno disfruta cada día más con lo que nos ofrecen. El caso es que esta historia que nos ofrece Pigeons from hell es algo atípico en mis lecturas, porque es raro que un libro me haga sentir miedo, o quizá no sería acertado llamarlo miedo, sino desasosiego. Hace poco, hablando con unos amigos, y después de haber visualizado la última versión de Evil Dead resultó que a todos nos pasó lo mismo: nos cagamos de miedo, pero no por la profusión de sangre, sino por la aparición de un espíritu que poseía a la protagonista. A nosotros la sangre no nos produce tensión, lo que nos la produce son esos pequeños detalles. Y esta historia que traigo bajo el brazo construye, en esos pequeños detalles, una historia clásica de terror en la que antiguas historias, antiguas maldiciones, nos hacen pasar un buen rato, pero también clavarnos en el sillón, sofá, cama o sitio que queráis buscar, porque la rapidez, el ritmo tan frenético con el que se nos presenta esta historia, es una de las grandes bazas con las que cuenta una historia que podría ser llevada a la gran pantalla, y que tendría innumerables seguidores, en el caso de que alguien se decidiera a ello.

Pero como esto es una reseña, y además la reseña de una novela gráfica, casi es de obligado cumplimiento hablar de loas aspectos un poco más técnicos. El dibujo es de impresión, tanto colorido, el contraste entre el apartado actual y los flashbacks de la época de la esclavitud son magistrales, casi diría de auténtico artista. Siempre he venerado ese estilo en los cómics porque me hace meterme todavía más en la historia, si es que ya simplemente el guión no es capaz de conseguirlo. Y sobre el guión, sobre los diálogos, habrá que decir algo también, ¿no?. El caso es que aquí advierto dos niveles: el ritmo deslenguado de las protagonistas, ante un estilo más pausado cuando se nos está presentando lo que realmente ocurre en la casa encantada, para poco después volver a la rapidez, a la sangre que brota de cualquiera de nuestras arterias, que mancha y produce la muerte a más de uno, en fin, lo que viene siendo una matanza en toda regla. Porque este no es un cómic que no presente el horror del miedo en todo su esplendor, así que si son impresionables, váyanse a casa a resguardarse. El caso es que aquí hay litros de sangre, porque recuerden que nosotros tenemos en nuestros interior varios litros, y si nos cercenan la cabeza, pues bueno… ya sabéis lo que pasará: todo acabará perdido y nadie vendrá a limpiarnos.

¿Os gusta el miedo tanto como a mí? Observad entonces esta maravilla de Dibbuks. Es sangriento, es original, es brutal, es oscuro, es sádico, pero a la vez es extraordinario. Un exponente de las historias de fantasmas bien hechas, pero una historia donde la supervivencia puede hacer que, si alguien lo remedia, no pierdas la cabeza… o algún otro miembro.

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