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Reparación del fuego, de Fernando Gil Villa

Recibo el último poemario de mi paisano Fernando Gil Villa, editado por la diputación de Salamanca, ya saben que él es catedrático de esa Universidad, en más de una ocasión lo he traído a estas páginas para hablarles de su poesía o de sus novelas. Hace muy poquito les hablaba de su último poemario titulado La voz y el sigilo publicado por la editorial Olifante (2017).

Siempre me resulta difícil reseñar poesía, porque si normalmente vengo aquí a hablarles de lo que un libro me ha hecho sentir a través de su historia, además claro está de si literariamente hablando está correcto, en un poemario las sensaciones van apareciendo verso a verso, poema a poema, y siempre es mucho más difícil hablar de sentimientos que de historias, y cada poemas te lleva a un universo diferente aun cuando todos ellos puedan compartir una misma idea genérica.

Así empieza este poemario tras el Prólogo de Ricardo Pochtar, en el que nos habla de que el libro le ha transmitido una palabra por encima de las demás: REPARACIÓN

REPARACIÓN DEL FUEGO

Un fuego
inducido
nos calienta.

Por las profundidades corre
por obligación
el fuego verdadero.

No busca su reparación la venganza
-pues hace tiempo no pelean
dioses y hombres-
sino devolver al estómago
un poco de tranquilidad:
poner a cocer el alma
en el puchero matutino
a la vez que las patatas
mientras el gallo canta y el gato
transmite en su bostezo una idea de
felicidad.

Tras esta reparación del fuego, poco más adelante nos propone la “reparación del Barco”, … lo que hace del barco su fantasma/es el sabor de la soledad/a ausencia reciente/la forma de comportarse la madera/tan besada por el agua.

Para aquellos relacionados como yo con el mundo del Derecho, no nos pasa por alto este pequeño pero impactante poema.

LA MALA PALABRA

Calumnia que algo queda:
el cuerpo incorrupto de la
sonrisa congelada.

Es cierto que el poeta, en esta ocasión, nos llega más reparador, pero sobre todo mucho más cercano, supongo que así regresa una vez purificado por el fuego, el fuego que siempre le acompaña en su versos…

PROMETEO

Él me enseñó el camino.
Hacia fuego frotando versos
y yo después no me dormía.
aquél fuego no se apagaba,
no cedía aquel frotar
las almas con palabras .

lo que queda del verso es beso
de muerte derrotada.

Y así, reparación a reparación nos va llevando a través del tiempo, de las verdades, de los sueños, del aire, de la tierra, de dioses y de hombres… Eso tienen de bueno los poemas que cada uno nos lleva a ese espacio interior a través de palabras y sentimientos ajenos.
Y desde luego que cada poeta es una subespecie propia

SUBESPECIES DE POETAS
Hay poetas
orgullosos de su obra
y poetas que viven no ya
del despojo de la heráldica
-como dice un buen amigo-
sino del mismo
ser.

Ahora que ya todo el mundo tira lo que se estropea, es interesante leer a aquellos que nos ofrecen la reparación.

Un comentario en “Reparación del fuego, de Fernando Gil Villa

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