
Los olivos de Belchite, de Elena Moya

Andaba yo pensando en estos días en lo injusto que me parece que los alumnos que cursan Bachillerato en la enseñanza pública accedan a la selectividad con sus, en general, escasas y ajustadísimas notas, frente a aquellos alumnos que acceden desde la privada con sus, en general también, excelentes notas. Y claro, no digo yo que los profesores de la enseñanza pública sean más papistas que el Papa a la hora de calificar; ni por supuesto, que los de la privada inflen las notas para poner a sus alumnos en una situación de privilegio y así asegurarse la continuidad y el prestigio de su centro.
¡Dios me libre de pensar estas barbaridades!
Pero es que yo, que soy mujer de poca fe, y tengo una hija que cree que quiere hacer medicina y estudia en un Instituto público, temiéndome lo peor ya he empezado a pedir información y presupuesto en la Universidad Privada de Navarra… en fin, que ya puedo yo seguir escribiendo reseñas (jejeje). Bueno, pues que en estas, como les decía, andaba yo cuando empiezo con la lectura de este libro de Elena Moya, “Los olivos de Belchite”.
Y ustedes se preguntarán ¿Qué tiene que ver toda esta historia que nos cuenta esta mujer con el libro que nos va a reseñar? Pues la tiene, yo creo que sí la tiene, y les advierto que el libro me ha gustado, así que, acomódense, y les cuento …