
Miguel Strogoff, de Julio Verne

Strogoff, Strogoff, Strogoff. Miguel Strogoff. No puedo pensar en un mejor nombre para un héroe. ¿O será que ahora asocio al concepto de héroe con Miguel Strogoff? ¡Cómo no hacerlo! Decidirme a leer a Julio Verne tomó sus años pero rendirme a sus pies, sólo un libro. Es que Miguel Strogoff de Julio Verne parece una historia predecible de aventuras pero más allá de la trama, es un conjunto de lecciones de buena literatura.
En Rusia, una invasión a manos de los tártaros en Siberia complica la soberanía del Zar. Su hermano, es el gran duque de Irkustsk, una ciudad ubicada a 4.199 kilómetros de Moscú. El Zar es advertido del plan de Iván Ogareff, un ruso traidor que guía a los soldados del ejército tártaro, para atacar Irkustsk y por ello decide enviar un correo que se dirija hacía la ciudad.
Cruzar la estepa rusa, con la adversidad de su clima y su desolación, es tarea que pocos pueden realizar. Es ese el momento en que entra en juego Miguel Strogoff, hombre rudo cuya misión va a ser trasladar un sobre desde Moscú hacía Irkustk evitando a los tártaros.