
Billie, de Anna Gavalda
Imaginaos dos mundos que chocan, que lo hacen tan fuerte que el uno y el otro acaban destrozados. Después, cuando ya sólo quedan los pedazos intentan el uno al otro recomponerse. Pieza a pieza. Pero ya hay algo que ha cambiado, ya no son los mismos. Se estrellaron y el universo les cambió para siempre. La fuerza de cada uno de ellos hizo que se resistieran, que intentaran dejar las cosas como estaban, pero eso fue imposible. Ya nada era lo mismo, por mucho que quisieran pegar los trozos dispersos con el pegamento más fuerte del mundo. Billie encierra esa historia. La de dos personas que se cruzaron, que chocaron en el camino hacia la madurez y se sirvieron el uno al otro como bastón con el que sobrevivir los obstáculos por donde caminaban. Dos mundos que chocaron en un instante, una vida juntos y a la vez separados, dos seres marginados por la sociedad que sólo encontraron una salida posible: la amistad. Porque cuando dos mundos se golpean tan fuerte es imposible que todo quede como estaba. Y por eso ni las estrellas son capaces de entenderlos. Son dos, aunque en realidad parezcan uno. Dos almas, dos cuerpos, dos corazones que se mueven a un compás diferente pero que aun así fijan su mirada en el mismo futuro. Un amor, la diferencia de personalidades, un planeta que gira y gira para terminar mareándose. Y al final, cuando ya todo ha quedado quieto la posibilidad de quererse como nadie nos ha querido hasta ahora.
Billie y Franck son dos personas que no debieran haberse encontrado nunca. De hecho, no estaban destinados a hacerlo. Pero la vida juega sus cartas como más le conviene y sus caminos se cruzarán convirtiéndose el uno en el que apoyo del otro. Una historia de un amor diferente, pero no por ello menos amor.




