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Civil War II 1, de Brian Michael Bendis, David Marquez y Justin Ponsor

civil war 2 1

civil war 2 1 La palabra que me viene a la mente cuando quiero describir lo que me sucede al empezar una lectura es la siguiente: emoción. Luego, por diferentes cuestiones, puede ser que lo que estoy leyendo termine por convertirse en un auténtico bochorno o que, por el contrario, se convierta en una lectura tan entretenida y llena de velocidad, que uno piense: joder, qué rápido se termina lo bueno. Todo esto viene porque la segunda de las opciones es lo que me ha sucedido con Civil War II 1. Creo que hacía tiempo que un número uno de una serie no me hacía pasarlo tan bien. Me he tragado series enteras, con sus colecciones adyacentes, que no han conseguido hacer que me entusiasme a la hora de leer y ver cómo iba en el metro deseando que no llegara mi parada para poder seguir leyendo – andar y leer no se llevan bien con mi cuerpo – es una de esas suertes que uno tiene a veces por poder compartirlo con los demás. Y es que si en la reseña del preludio a este número hablaba de ponernos en situación, en este primer tomo, o primera grapa, o como queráis llamarlo, todo es tan vertiginoso que, aunque pueda parecer que lo que se nos presenta no es todo lo novedoso que se esperaba, a mí me ha hecho reconciliarme de alguna manera, por muy poco que sea, con esas tardes que pasaba en mi casa devorando todas las novedades mensuales deseando saber qué es lo que sucedía en mis cómics favoritos. Eso ya vale todo lo que uno se pueda imaginar.

Hay que alabarle el gusto – aunque sea por una vez – a Brian Michael Bendis. Recuerdo que cuando leí Invasión secreta me cabreé, y me prometí a mí mismo que no volvería a caer. Pero supongo que el hype es mucho mayor a veces y que uno tiende a caer en los mismos errores una y otra vez hasta que, sin saber muy bien por qué, da en la diana en el momento oportuno. La historia que nos presenta tiene un resumen en la pregunta que se publicita desde el principio: ?proteger el futuro o cambiarlo? ¿Quién no ha pensado alguna vez en lo que sucedería si pudiera saber lo que va a suceder? ¿Lo cambiaría o lo dejaría tal y como está? Esa es la disyuntiva a la que se van a enfrentar Iron Man y la Capitana Marvel. No hay bandos todavía, simplemente nos ponemos en la casilla de salida después de que uno de los personajes de la serie sea aniquilado y la cuerda empiece a tensarse. Es difícil hablar de un cómic de estas características sin dar ningún detalle que estropee el momento de leerlo. Me muerdo la lengua para no gritar a los cuatro vientos lo que sucede en él, pero no debo. Sólo unas breves pinceladas que den lugar a que más de uno se acerque a su universo y que descubra que, por una vez – pongámosle en cuarentena al menos en este número -, Bendis ha vuelto a lo que debería haber dejado jamás: entender lo que quieren los lectores y no en lo que él quiere.

Un número, en resumen, muy jugoso. No sólo por su guión que, aunque no lo parezca, bebe de muchas otras referencias del universo Marvel, sino también por lo que para mí ha sido la gran sorpresa: el dibujo. No me lo esperaba. Una combinación perfecta entre lo que se nos cuenta y lo que vemos, un detalle muy alentador el que nos propone David Marquez y que consigue atrapar a aquel que lo lee. ¿Es posible que estemos ante un nuevo rumbo de la industria, y esta vez en positivo? Alejándonos un poco de aquellas historias donde prima la acción y la explosión por doquier, este número más contenido – salvo en su inicio, pero todos sabemos que tanto en los cómics como en las películas de este tipo, necesitamos una buena batalla para centrar nuestra atención – y centrado en el germen de lo que va a ser el conflicto de la temporada, se agradece en estos tiempos donde las malas ideas reinan por todos lados. Y ojo, digo “malas” y no “nuevas” porque está claro que lo que aparece en Civil War 2 1 es una vuelta a los orígenes y a lo que lo empezó todo. Ahora, después de que uno haya llegado a la última página de este volumen, sólo le queda preguntarse lo que sigue que es lo que hará que siga la colección completa: ¿de qué bando estás tú?

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Civil War II 0, de Brian Michael Bendis, Olivier Coipel y Justin Ponsor

civil war 2 0

civil war 2 0 Todos aquellos que hayan sido, sean o pretendan ser, seguidores de las sagas a las que Marvel nos tiene acostumbrados han oído, oyen u oirán la siguiente frase: “empieza con Civil War, y prepárate para que te explote la cabeza del gusto”. Obviamente esto es lo que escuché yo cuando empecé en esta andadura del mundo de los cómics, pero se entiende lo que quiero decir. Creo que nunca un evento causó tanto furor en el imaginario colectivo de fans de este género. Supuso una ruptura con casi todo lo que habíamos leído; puso sobre las cuerdas a dos de los personajes – Iron Man y el Capitán América – más irónicos del mundo marvelita y sentó las bases de lo que estaba por llegar – aunque, en mi opinión, no hayan tenido la misma repercusión ni el mismo trasfondo, salvo honrosas excepciones -. Y si bien es cierto que siempre he dicho que los tiempos están cambiando, también es muy cierto que el hombre, los guionistas, los editores, saben perfectamente que “si algo funciona, ¿por qué vas a dejar de hacerlo?”. Y así, tiempo después, se nos presenta una nueva guerra civil, o al menos en este Civil War II 0, un preludio de aquello que nos quiere prometer que todo lo que conocíamos va a cambiar – aunque esté cansado de escuchar esta frase todavía me sigue poniendo los nervios a flor de piel por si realmente sucede – y que deja a las claras algo que ya había supuesto: lo que nos gusta que nuestros superhéroes favoritos peleen entre ellos.

Bien, voy a intentar desgranar lo que sucede en este número 0 sin contar demasiado. ¿Que cómo lo voy a hacer?, os preguntaréis. Pues realmente, ni idea, pero por intentarlo que no quede. Se nos presenta a Hulka en un juicio. Aunque pueda parecer algo raro en un principio, más adelante – en el número 1 que ya tengo pensado reseñar – entenderemos ese foco de atención a un personaje que, para mí, no tiene mucho interés. No he seguido su trayectoria, las series que ella ha tenido como protagonista han pasado por mis ojos sin pena ni gloria, pero he de decir que lo que aquí sucede es un buen punto de inicio para ponernos en situación así como ver a otra de las protagonistas de este nuevo evento: Capitana Marvel. Continuemos. Seguimos con los Inhumanos. Y aquí sí que me detengo. Porque es uno de esos grupos que a mí me encanta. Para aquel que no sepa de qué va la historia, el caso es que una niebla terrígena ha llegado a la Tierra y todo aquel que tiene ADN inhumano, al ser tocado con aquella se convierte en uno aunque no haya desarrollado sus poderes nunca. Y aquí tenemos a Ulysses: el centro de toda la atención. Sólo sabremos que lo que ve es el mismísimo apocalipsis, una ciudad completamente arrasada. Pero lo bueno viene ahora. Hasta ahora todo ha sido un mero trámite. La siguiente escena es una lucha contra uno de los villanos más conocidos del mundo Marvel. Y las consecuencias de esa batalla, ay las consecuencias de esa batalla, serán con seguridad el detonante de todo, lo presiento, lo intuyo, porque aquí uno de los personajes que todos conocemos acaba de morir, de palmarla, de dejar de respirar y yo me quedo con la pregunta en mi mente: ¿qué va a suceder a partir de ahora?

Las comparaciones siempre resultan odiosas. Por necesidad. Y si bien es cierto que ya por el simple hecho de llamarse Civil War II 0 la mente se dirige irremediablemente a aquello que ya vivimos y que nos dejó tan buen sabor de boca, creo que hay que darle una oportunidad alejando las expectativas. Por una vez, Brian Michael Bendis, al que he considerado hasta no hace mucho uno de los mayores vende humos de este planeta, ha conseguido hacer que pique mi curiosidad. Un preludio que puede leerse o no pero que yo recomiendo por una simple cuestión: cuando todo estalle por los aires, ¿quién te dice a ti que no te estás perdiendo algo? La serie central empieza fuerte – quizás no tanto como esperaba o, al menos, no con la misma carga emocional que su predecesora, pero eso no importa ahora – y nos deja con ganas de más. ¿Es eso razón suficiente para que empecemos a leer? Si no lo es, perdonadme, pero a mí me basta y me sobra. No pido más a una publicación que me promete lucha interna y poner en tela de juicio qué es aquello que estaríamos dispuestos hacer por el futuro. Ya lo entenderéis en la siguiente reseña.

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Jessica Jones 4. Origen secreto, de Brian Michael Bendis

Jessica Jones 4. Origen secreto

Jessica Jones 4. Origen secretoMi maravilloso recorrido por la vida de Jessica Jones como Alias –más tarde Bendis la resucitaría en una nueva serie llamada The Pulse fuera ya de los no-límites de Max, la línea editorial de Marvel para adultos– toca a su fin con este libro, Jessica Jones 4. Origen secreto. Algo que comenzó, como las mejores aventuras, por mera y simple curiosidad, y que terminó convirtiéndose en toda una pequeña adicción. No exagero. Como en uno de esos romances de verano que acaban precisamente como empiezan, no hay forma de detener su lectura hasta que se agota definitivamente. Después lo que queda es una tenue sonrisa. Un brillo. Si hay suerte, algo que recordaremos el resto de los veranos de nuestras vidas.

Origen secreto, posiblemente el volumen más completo de los cuatro –antes fueron Alias, Rebecca, por favor, vuelve a casa y Lo oculto–, es el perfecto broche final para esta antiheroína de capa rota, deslenguada, irónica y algo arisca que a muchos nos tiene robado el corazón. En él, y a lo largo de siete cómics (del número 22 al 28), Jessica Jones se enfunda por última –casi por primera– vez su traje de justiciera y vuelve, como su propio título indica, a sus orígenes. Aquellos que la elevaron, en la piel de Krysten Ritter, hasta los altares de la televisión gracias a Netflix. Una historia de dobles lecturas cuyo villano, Killgrave, en comparación con aquel otro más de carne y hueso interpretado por David Tennant, pierde parte de su potencial carismático. Es cierto. Este hombre púrpura no seduce solo inquieta pero, eso sí, lo hace a altos niveles de crueldad y sadismo, como todo buen malvado.

Exactamente igual que los tres volúmenes recopilatorios anteriores, traducido al español por Rubén Herrero de Castro y con prólogo de Julián M. Clemente, Panini pone a nuestro alcance una bonita edición que incluye además, el proyecto que el propio Bendis presentó por primera vez a Marvel y la despedida definitiva de su autor a la saga de Alias, así como dos números especiales, un cómic donde plantear qué hubiera pasado si Jessica Jones se hubiera unido a Los Vengadores y otro de cómo sería su vida actual.

Así, a lo largo de este tomo –para el que su autor, Brian Michael Bendis, vuelve a contar con los dibujos de su inseparable Michael Gaydos, las colaboraciones de Mark Bagley y Art Thibert, entre otros, y las maravillosas portadas de David Mack–, seremos testigos por primera vez de los traumas de instituto de una jovencísima Jessica Jones que suspira por un retraído Peter Parker, cuyas primeras páginas destacan, en lo artístico, por unas viñetas y unos dibujos más próximos a los números del Spiderman de Stan Lee y Steve Ditko que a sus trazos actuales.

Sin embargo, mientras que Origen secreto nos cuenta además de su tragedia familiar, el modo en que Jones adquirió sus poderes y, finalmente, su iniciación y declive como superheroína, su trasfondo da un paso más allá. Bendis bosqueja muy sutilmente las líneas de una historia perfecta y tristemente reconocible hoy y sitúa a Joya, su alias de justiciera, en medio de un relato de violencia psicológica que, bajo los efectos empáticos de Killgrave, es anulada, humillada, insultada y sometida por completo a su voluntad. Algo que va mucho más allá de lo físico, que es incluso más pernicioso y que su autor se esfuerza en diferenciar sobre el papel –de hecho, Jessica nunca es atacada directamente por su agresor–. Sus secuelas, mucho más profundas, son más bien mentales. Altamente vulnerable y con la autoestima algo dañada, su verdadero poder, como una auténtica heroína, es su capacidad de reponerse, romper vínculos y enfrentarse a sus fantasmas. ¿Será capaz finalmente de derrotar al color púrpura?

El resultado, es este número tan contundente que, como los mejores veranos, pasa sin que nos demos cuenta y de repente llega a su fin. Nos queda entonces el consuelo del recuerdo y la posibilidad de las nuevas conquistas. Otros superhéroes y otras historietas. Acepto sugerencias.

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Jessica Jones 3. Lo oculto, de Brian Michael Bendis

Jessica Jones 3. Lo oculto

Jessica Jones 3. Lo ocultoHubo un tiempo en que Jessica Jones pudo haber sido Jessica Drew. Similitudes, al menos, no le faltaban. Como aquella, la que fuera Spiderwoman también abandonó la capa en favor de una vida como detective privada. De hecho, fue precisamente ese el punto de partida que Brian Michael Bendis presentó a la editorial de cómics para aquel nuevo proyecto con un tono más serio y más adulto, con palabrotas, sexo y alcohol, que finalmente daría a luz bajo el sello MAX. Por suerte, quizás porque Marvel prefirió reservarse las posibilidades de ambos personajes, la publicación se decantó por una protagonista desconocida para su papel. Al casting se presentó Jessica Jones. La elección no pudo haber sido mejor y el anonimato, el misterio en torno a la figura de la investigadora y a su desconocido y tormentoso pasado como superheroína, jugó siempre a su favor.

Bendis, sin embargo, nunca renunció del todo a su fantasía de reunir en un cómic a las dos Jessicas por primera vez y cara a cara. Para ello tendría que esperar poco más de un año, en un arco argumental de seis partes (números del 16 al 21) que cruzaría los caminos de la investigadora con una adolescente mujer araña, en paradero desconocido, llamada Mattie Franklin y relacionada con J. Jonah Jameson.

El resultado es este tercer volumen recopilatorio, Jessica Jones 3. Lo oculto, publicado por Panini en una fantástica edición y traducido por Rubén Herrero de Castro, donde su creador hace un poco las paces consigo mismo, al menos se quita alguna espina, y, particularmente de la mano de Michael Gaydos pero también de Mark Bagley, regresa a los orígenes del cómic.

Un fantástico ejercicio a lo “qué hubiera pasado si…” a partir del cual poder cotejar los métodos, personalidades y poderes de las dos investigadoras, que pone en perspectiva, a modo de espejo, cómo hubiera sido la otra Jessica. Y la otra Jessica, muy similar a la nuestra, seduce, es cierto, si no fuera porque ya conocimos esta otra versión por la que es difícil no caer rendido a sus encantos. Con agujeros en la capa y unos superpoderes que resultan más bien anecdóticos, Jones, que no necesita de ningún código moral para hacer simplemente lo correcto, es una perfecta antiheroína de manual, muy a lo Philip Marlowe, para el que, por cierto, el guion se reserva alguna que otra mención.

Con prólogo, como es habitual, de Julian M. Clemente, en el que realiza un excelente repaso por la historia de las mujeres arañas, la adictiva historia de este tercer tomo sobre el tráfico de drogas y mutantes es, además, el arco argumental más violento y más oscuro de los tres volúmenes, más allá del negro relato de Rebecca, por favor, vuelve a casa.

En ella, con un humor mucho más contenido, Jessica Jones 3. Lo oculto abona el terreno donde asentar las bases de su volumen final, ese que popularizó la serie de Netflix, y vemos a una Jessica más rota y reservada que nunca, torturada por su pasado mientras trata de acallar su más terrible secreto. Y es que, por primera vez, aunque a ráfagas y de manera muy tenue, la sombra de Killgrave comienza a asomarse detrás de alguna esquina. Por lo pronto, y aunque algunos tengamos ya algunas precipitadas y televisivas respuestas, habrá que esperar al cuarto y último volumen para que lo oculto, de una vez por todas, salga a la luz. Algo que no sé vosotros pero que, al menos yo, no pienso perderme por nada del mundo.

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Jessica Jones 2. Rebecca, por favor, vuelve a casa, de Brian Michael Bendis

Jessica Jones 2. Rebecca, por favor, vuelve a casa

Jessica Jones 2. Rebecca, por favor, vuelve a casaQuizás no lo sepáis aún, pero Jessica Jones probablemente sea todo lo que estabais buscando. O al menos debería. La otrora superheroína, que desde luego no se deshace con un whisky on the rocks, repite fórmula con su segundo volumen, editado por Panini y traducido también por Rubén Herrero de Castro, en esta maravillosa edición que reúne, después de Jessica Jones. Alias, los seis siguientes números de la saga, del 10 al 15, y que incluye, como es habitual, la interesante reflexión de Julián M. Clemente a modo de introducción.

En esta ocasión, y bajo el título de Jessica Jones 2. Rebecca, por favor, vuelve a casa, las historias de esta antiheroína de pie de calle giran en torno a tres ejes argumentales que varían en temática y en enfoque, poniendo en evidencia las inquietudes artísticas y creativas de su creador, Brian Michael Bendis, que volverá a contar con los dibujos de Michael Gaydos y las fantásticas portadas de David Mack, además de algún que otro pequeño extra de la mano de este último y de la intervención de Mark Bagley y Rodney Ramos, como principales artífices artísticos de la superheroína, Joya.

En su historia central, que da título a este volumen –también la más extensa–, la investigadora privada tendrá que averiguar el paradero de una joven adolescente que ha desaparecido de un pueblo a las afueras de Nueva York. Su banda sonora es la voz del cantante de blues, Bobby Bland. “Ain’t no love in the heart of the city”, canta Jessica Jones mientras se aleja de Manhattan. Y no, a juzgar por este relato que reflexiona sobre el racismo y los prejuicios –particularmente hacia los mutantes–, no parece que quede amor en el corazón de ningún otro lugar.

Tal vez porque, como su propio autor confiesa, Rebecca, por favor, vuelve a casa, tiene algunos ingredientes basados en hechos reales, este relato resulte un poco desolador, como el de las historias sin posibles finales felices. Allí, Jones se sumerge en la América profunda, donde la incapacidad de comprender al otro, la incomprensión y la falta de comunicación flotan como una capa de aire denso dentro de un relato de atmósferas estrechas.

No obstante, habrá quién como yo se decante en parte por su punto de partida, Alias #10, una historia auto-conclusiva, con un ingenioso desenlace, donde la detective es contratada por J. Jonah Jameson para averiguar la identidad secreta de Spiderman. Se trata este de una especie de rara avis en la iconografía de la heroína, donde Gaydos experimenta con imágenes amplias, más propias de historietas ilustradas, y un fabuloso guion de lo más cinematográfico, dispuesto a lo largo de sus márgenes a modo de diálogo teatral.

Con todo, el equilibrio entre las tres tramas no podría ser mejor, y Jessica Jones 2. Rebecca, por favor, vuelve a casa termina con un tono más cómico, fresco y relajado de lo habitual. No exagero si digo que su final encuentro con el Hombre Hormiga y la intervención de Luke Cage, es de lo más divertido que he leído en los últimos meses. Y es que las conversaciones de la heroína sobre su vida sentimental con propios y extraños siempre, lejos de caer en sentimentalismos vacuos y fáciles, se transforman sobre el papel en auténticas piezas de oro. Un buen sabor de boca para cerrar este volumen con cierto entusiasmo de muchas ganas de más. Nos vemos en el siguiente. Porque si habéis llegado hasta aquí, como yo, sabréis que Jessica Jones es precisamente lo que estabais buscando. Incluso puede que os sorprenda.

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Jessica Jones. Alias, de Brian Michael Bendis

Jessica Jones. Alias

Jessica Jones. AliasEs difícil no enamorarse de Jessica Jones como concepto. Una superheroína derrotada, de carne y hueso, con la lengua afilada y demasiados descosidos, que no sabe muy bien qué hacer con sus superpoderes, aunque aparentemente los tenga, y que ha colgado su capa a cambio de unos pantalones y una cazadora. Ella, una especie de antiheroína con baja autoestima que fuma, bebe y se pasea a pie de calle, no se oculta ni se siente invencible. De hecho, a veces también tiene miedo, a ratos no encuentra su sitio y por momentos solo necesita algo qué sentir.

Detective privada, retirada del mundo de los justicieros aunque arrastrada, de algún modo, por su entorno, le gusta pasar desapercibida y se gana la vida con casos comunes de infidelidades y de familiares desaparecidos. Aunque hace unos diez meses, saltó a nuestras pantallas por la puerta grande de la televisión, su nombre no tiene luces de neón, marcas publicitarias ni todo un imperio construido bajo su identidad. Ella es solo Jessica Jones. Y para algunos mortales como yo, tal vez sea más que suficiente.

Por suerte para los que llegamos algo tarde –el primer número de este personaje fue publicado en noviembre de 2001– Panini ha lanzado este año una cuidada edición, prácticamente de lujo, compuesta por cuatro volúmenes donde recopila todos sus números, con cierto carácter autoconclusivo cada uno.

El primero de ellos, Jessica Jones. Alias –traducido por Rubén Herrero de Castro y con prólogo de Julián M. Clemente–, es más bien un acercamiento inicial a su protagonista. El tono de sus historias, publicadas bajo el sello para adultos de Marvel, MAX, es el del noir más auténtico, los bajos fondos y el lenguaje sucio. Nueve cómics donde su creador, Brian Michael Bendis, gracias a los gráficos de Michael Gaydos, da vida a esta exjusticiera de la que desconocemos por absoluto su pasado, más allá de su pseudónimo como Joya, y su ajustado traje de mallas.

Así las cosas, sin historias demasiado complejas, lo que convence de este primer acercamiento es su aire derrotista, irónico y profundamente carismático, empapado por un tono esencialmente detectivesco y por ese poso pesado que acarrean los relatos de los mejores justicieros. De fondo, no hay grandes (ni medios) villanos. Pero sí, mucho superhéroe.

Deliciosamente entretenido, Jessica Jones. Alias pasa en un suspiro. En ocasiones gracias a los diálogos cómplices con Carol Danvers. Pero también a las constantes alusiones a algunos de sus coetáneos. Que sí, las hay. Y muchas. Entre otros al Capitán América, Spiderman, Luke Cage y, cómo no, Jessica Drew. A Spiderwoman, al menos, le debe el personaje su nombre de pila. Por suerte, Marvel supo apostar por una protagonista nueva y desconocida como buque insignia para esta nueva línea más seria, menos infantil y más oscura. Alguien de quien de algún modo diéramos por hecho su pasado y aceptáramos también sus defectos. Y es que puede ser que, después de todo, sus capas no fueran lo que realmente nos interesaba, sino sus rotos. Porque, como apunta uno de sus personajes, “los campesinos quieren que los reyes desciendan”. Y si es así como va a ocurrir, qué fantástica manera de descender.

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