
Cuando oí la noticia –Empar Moliner había quemado un documento de la Constitución ¡en la tele! ¡en directo!–, no podía dar crédito. ¿Empar Moliner? No podía ser. Y es que sólo hay que mirar su foto y leer un libro suyo para que automáticamente nos caiga bien esta escritora. Por fuerza, tiene que ser una persona agradable, simpática y, lo que viene al hilo de la increíble noticia, conciliadora, capaz de llevarse bien con todo el mundo por encima de ideologías, credos, creencias y postulados y, lo más importante, capaz de ese ejercicio tan sano y que, desgraciadamente, no practicamos lo bastante: reírse de sí misma y, como consecuencia ineludible de ello, no tomar nada en serio tanto como para llevar a cabo determinadas acciones que pueden ofender a otras personas. Por eso no daba crédito. Pero luego me puse a leer Todo esto lo hago porque tengo mucho miedo y comprendí lo que había pasado: Empar Moliner había querido darnos una lección de intertextualidad. ¿O es metatextualidad? Un ejercicio en el que el escritor se autorreferencia, vamos. Hacer que la realidad supere la ficción y, mutatis mutandis, hacer que el arte imite la vida; si no la imita, hagamos que la imite.
Sigue leyendo Todo esto lo hago porque tengo mucho miedo, de Empar Moliner
