
Es curiosa la forma que tenemos de conocer a los autores. Todos tenemos un escritor fetiche del que hemos leído toda su bibliografía, incluso cronológicamente. También tenemos escritores que nos fascinan, pero de los que leemos solo lo que intuimos que nos puede gustar. Y hay otros escritores que sin saber por qué, se cuelan en tu lista de favoritos tras muchos años de oír hablar de sus obras sin haber leído nada suyo. Hasta que les lees. Y eso me ha pasado a mí en 2016 con Fernando Marías. Si hace dos meses leía la reedición de Esta noche moriré que editaba Alrevés, ahora hago lo mismo con la edición 25 aniversario que Turpial hace de su ópera prima, La luz prodigiosa. Así que se puede decir, claramente, que más de dos décadas después de publicar sus primeras dos obras, y tras muchos premios recibidos posteriormente, descubro leyendo sus inicios lo gran escritor que es Fernando Marías.
Pero hablemos un poco de la obra en cuestión. ¿Qué hubiera pasado si el gran poeta Federico García Lorca no hubiera sido asesinado en la Guerra Civil? Puestos a elucubrar, y viendo el cariz que tomó la contienda, podríamos suponer un exilio en algún país americano, como muchos de sus compañeros y una vuelta triunfal muchos años después, convertido en uno de los mejores poetas del Siglo XX. Esta sería una historia bastante benévola y optimista. Sin embargo, lo que propone Fernando Marías en La luz prodigiosa dista mucho de esa visión idílica, deparando una vida mucho más triste y complicada para el literato de Fuente Vaqueros.
