Publicado el

El porqué del color rojo, de Francisco Bescós

el porque

el porqueNo mentiría si dijera que uno de los motivos que me hicieron querer leer este libro fue que transcurriera en mi tierra. Es más, fue un motivo de bastante peso aunque la balanza tras conocer la sinopsis ya se inclinaba totalmente hacia su lectura. Pero eso, la localización, fue el golpe de gracia que hizo que el libro pesara una tonelada.

Y no podría haber acertado más.

Si vas a situar una novela en una comunidad autónoma en la que todo o casi todo gira en torno al vino y su mundo, una comunidad en donde casi a diario se organizan catas, presentaciones de nuevos vinos y/o libros sobre el vino, en donde las bodegas diversifican su actividad gracias al enoturismo, se publican tesis universitarias para la mejora de la uva o se invierte e investiga en el estudio de nuevos métodos de fermentación, se abren y cierran plazos para solicitar ayudas para exportar  a terceros países, se pleitea contra denominaciones de idéntico nombre al otro lado del charco o contra zonas limítrofes que quieren acogerse a tu denominación, se organizan meses y mesas de actividades gastroculturales con concursos fotográficos, de pinchos y de todo lo que se te pueda ocurrir; una comunidad en donde todo es algo con vino, vino con algo o vino con vino;  vino, vino y más vino, siempre, ¿qué menos que ambientarla en plena vendimia, cuando el jaleo es aún mayor y el vino huele nada más salir de casa? (Es una hipérbole, copón, el olor no llega a tanto).

Dicho y hecho, en vendimia y en La Rioja Baja es en donde vamos a movernos. Y como en vendimia hace falta mano de obra, los viñedos se llenan de mano de obra extranjera, principalmente rumanos, pero también albaneses, portugueses y europeos del este.

Pero vayamos al grano, y no al de uva. Todo comienza cuando en el cuartel de la Guardia Civil de Calahorra se recibe una llamada avisando de la aparición del cadáver de un temporero en un viñedo. Lo lógico es pensar que es un temporero ilegal a quien la mafia obliga a trabajar para pagar una deuda. Sin embargo, no va a ser tan fácil. Bajo la, en principio aparentemente evidente solución, se van destapando asuntos a cuales más turbios: yihadismo, ETA, tráfico de personas, las presiones de un juez amigo del bodeguero dueño del viñedo en el que ha aparecido el cadáver que no quiere que se le echen los perros, pistas falsas y sombras inesperadas y muy muy largas.

Los picoletos protagonistas de resolver el caso nada tienen que ver con esa otra pareja ideada por Lorenzo Silva, Vila y Chamorro. A los de Silva ya los conocemos y les tenemos cariño, pero actúan principalmente en pareja. En El porqué del color rojo,  el protagonismo oscila entre el liderazgo de la teniente Lucía Utrera, alias La Grande (que no La Gorda, quien además acaba de ponerse a dieta, para desgracia de sus subordinados) y un reparto equitativo del peso del libro entre los miembros del cuartel, incluido el marido de Lucía. No son ni mejores ni peores  que Vila y cía. Son distintos y no hay que hacer comparaciones porque no viene al caso.

“Lucía piensa en un cojonudo, en un tío agus, en un champi. Nota cómo se le humedece la parte inferior de la lengua.”

Como digo, el libro tiene un protagonismo muy coral y, al margen de la investigación en sí, conoceremos detalles personales de cada uno integrados hábilmente en el meollo principal: el pasado de Lucía en el norte, lo fascinado que Ramírez está con su novia Elsa y lo poco que puede concentrarse en estudiar, los escarceos con la droga de los más jóvenes, los gustos frikis de la cabo Artero; las anécdotas del padre Borobia, (un cura exboxeador que a la mínima se pone de mala hostia y blasfema y con quien, por cierto, me descojoné con aquella en la que se saca la chorra en el altar delante de dos viejas pesadas)…  Detalles todos estos que van a dotar a los personajes de una impresionante fuerza tridimensional que ayuda y mucho a meterte en el mundo propio de cada uno y a comprender su actuación global en la historia y las interacciones entre ellos.

No obstante, a pesar de las múltiples voces, el grueso de la investigación lo llevan Lucía, Ramírez y el padre Borobia. Estos, bien juntos, bien por separado, van a moverse más que Willy Fog con bonobús y nos llevarán de Calahorra a Aldenueva de Ebro,  Rincón de Soto, de Logroño, otra vez a Calahorra, Pathfinder arriba, Pathfinder abajo… según vayan necesitándolo y según vayan tirando del hilo criminal.

“No sabes, niño, cuántas mentiras hay que contar en este trabajo para obtener una sola verdad”.

El porqué del color rojo es, estructuralmente hablando, perfecta. La alternancia de los puntos de vista de cada uno se sucede con la precisión necesaria. Las diversas tramas van enlazándose como ruedas dentadas de un mecanismo perfectamente engrasado y logra hacerte ver cómo se desarrollan las pesquisas de la Guardia Civil en la vida real.

Y lo primordial: el argumento engancha que da gusto y ya desde el principio, con esas reflexiones sobre las cucarachas en Madrid, tan tan tan de novela negra clásica, (y otras tantas perlas repartidas por el libro) es imposible dejar de leer.

“…ningún ser humano sobrevive a lo que no sobrevive una rata”

Personajes artesanalmente elaborados, creíbles, que se pueden tocar;  historia absorbente, lectura ágil y un final que me ha dejado con el culo torcido porque para nada me esperaba, hacen de El porqué del color rojo una novela que dará que hablar este año y que recomiendo sin dudarlo. Y da igual que la novela ocurra en La Rioja. Podría haber ocurrido en cualquier otra zona vitivinícola de España y seguiría siendo igual de excelente. Para mí Francisco Bescós es ya otro gran autor al que no perder la pista.

[product sku= 9788416148615 ]
Publicado el

El costado derecho, de Francisco Bescós

El costado derecho

El costado derechoSabes que lo que que estás viendo no es real. O no puede ser real. ¿Seres grises de otro mundo toqueteando tus entrañas? No, eso desde luego no puede ser real. Es inquietante, pero no real. Les ves a todos, rodeándote, mirándote curiosos mientras tú estás tumbado en una camilla, lo sé, yo también puedo verles. También sientes cómo introducen sus dedos largos entre medias de los pliegues de piel que forman la herida, un horrible tajo, que han sesgado por debajo de las costillas, también lo sé, noto que se me revuelven las tripas, pero no, esto no es real. No debería serlo. A veces pasas tanto tiempo dormitando y cavilando dentro de tus propias fantasías que uno ya no sabe cuándo eso que ves puede desvanecerse como si fuera humo que intentas atrapar con tus manos o cuándo ese algo puede hacerte daño de verdad. Hablo del que duele, del que te deja una cicatriz de por vida. Es producto del inmenso poder de tu subconsciente trabajando a toda máquina mientras deliras. Sí, eso debe ser y no otra cosa. Ya has despertado. Seres grises…qué ingenuo. Oh, pero espera, ¿y esa cicatriz en el costado?

Valga esta interpretación libre en formato de relato breve que he inventado acerca de lo que he leído en las páginas de El costado derecho para dar inicio al comentario sobre esta fabulosa novela de alta calidad literaria y no menos estupenda muestra de corruptibilidad de su personaje protagonista. ¿Seres grises extraterrestres? He aquí el argumento:

Carlos Nogueroll despierta en un hospital escuchando las voces de los médicos. Han cometido una grave equivocación: le han extraído por error un riñón para trasplantarlo a otro paciente. A partir de ahí, todo cuanto tenía, su trabajo, su familia, su vida, se ha venido abajo o ha cambiado hasta parecer irreconocible. Las consecuencias de aquel fatídico error van a costarle muy caro, van a cambiar su vida de forma vertiginosa, casi demencial. Nadie le dice la verdad. O puede que se la estén contando y él no quiera escucharla. Su sinsentido existencial solo se ve cubierto intentando localizar al culpable de su desgracia, llegando a escuchar todo tipo de conjeturas por extravagantes que parezcan: conspiraciones, extraterrestres, tráfico de órganos…

Francisco Bescós, ovetense aficionado a hacernos pasar un buen rato de lectura opresiva, fue ganador en 2014 del Concurso de Relatos Policíacos de la Semana Negra de Gijón y su primera novela, El baile de los penitentes, fue también galardonada con el primer Premio de Novela Negra Ciudad de Carmona. El costado derecho es su segunda novela y no estará de más si es seleccionada en los certámenes de este año.
Además, también es publicista, y eso, se nota por fuera. Las referencias a elementos comerciales y populares que he encontrado en la novela consiguen dar más verosimilitud a la historia además de permitirme escuchar, mientras leía, las sintonías de algunos anuncios a los que hace referencia. Ha creado un relato complejo, pero no por su dificultad de comprensión, lo cual resulta todo lo contrario, sino por la abrumadora actitud y la corrupción de la mente que sufre el protagonista a medida que avanza la historia y la negrura que despierta en el lector. Bescós dota a su personaje de una profunda sensación de angustia permitiéndome casi hasta sentir su olor corporal.

Una de las bazas fuertes del relato es sin duda el modo elegido para ser narrado. Esta es una de las alegrías que me está dando la editorial Salto de Página, encargada de publicar la novela y que junto a otras tantas ya leídas, he podido comprobar que está apostando por un tipo de literatura más arriesgada (juguetona, como me gusta llamarla) en la que los distintos discursos y voces se mezclan, dotando a su lectura de una fuerte personalidad.

Una novela a medio camino entre el noir y la ciencia ficción. A ratos tenía la sensación de ir descubriendo el pastel de la trama, por así decirlo. El autor iba dejando ciertas pistas en las que yo, como lector y también aficionado al cine, ya me había topado en otro tipo de historias similares. Caí en la trampa. Francisco Bescós supo jugar con mis referencias cinematográficas o literarias para engañarme y llevar la historia hacia otro posible final el cual aguardaba con ahínco.

Una novela que no sufre de altibajos. Cada capítulo, magistralmente narrado —en ocasiones, con abundante riqueza léxica, en la que según otros relatos breves leídos del mismo autor, parecen marca de la casa— te acerca más a la angustiosa psique del personaje protagonista al que agarras desde la primera página para no soltarle hasta el final.

 

[product sku= 9788416148394 ]