

La argentinidad se nota cuando uno deja de vivir en ella; o sea… yo siempre tuve bien claro cómo somos los argentinos (o los habitantes de Buenos Aires, en mi caso) pero nunca lo tuve tan claro como desde que los veo y escucho a la distancia. Nunca fue tan evidente esa genial manera de ser que mezcla lo mejor y lo peor, que reúne ironía, inteligencia, soberbia, amor por los libros y una gran capacidad dialéctica.
Siempre me río con una publicidad radial de un programa deportivo: en ella habla un español imitando el acento argentino y para decir que el programa es recomendable se va de tema constantemente y utiliza una decena de conectores dignos de risa, como “teniendo en cuenta” “visto y considerando” “desde mi punto de vista” Muy argentino. Genial. Divertidísimo.
Ahora… Los españoles tienen lo suyo también. Yo vivo con ellos a diario y cada día descubro más y más su forma de ser ¿pero quién mejor para contarnos cómo son que Hernán Casciari, que desde que se fue a vivir a Barcelona desde su Mercedes natal no hizo otra cosa que escribir al respecto, siempre con mucho éxito? Muchos de esos desopilantes artículos se transformaron en España, decí alpiste, uno de esos libros que no se pueden dejar de leer, que nos aseguran risas por doquier y que además está muy bien escrito, sin caer en chistes trillados y sin faltar el respeto.