
El amor y sus tumbas, de María José Sánchez
“Un creador queda siempre retratado en su creación, incluso en contra de su voluntad. Coges una pluma y deseas convertirte en escritor…, porque deseas hacer un retrato de tu espíritu y de tu corazón” Nikolai Karamzin
Muchos ya saben cuánto me gusta esta cita, y la mayoría saben, también, que poquísimas veces hay citas en mis conferencias o en mis escritos, tengo demasiada mala memoria para ello… Y bueno, está claro que somos muchos los que achacamos a nuestra mala memoria lo que en realidad es una falta de conocimiento …, aunque siempre, siempre, la suplimos con trabajo y tesón ¡¡ C,est la vie !!
Y si un autor cualquiera queda siempre retratado en su creación, un poeta no puede nunca dejar de serlo, y por ello, un poeta que escribe prosa, queda doblemente retratado, eso es lo primero que resalta en esta novela de María José Sánchez. Nos encontramos ante una poetisa que narra.
En “El amor entre tumbas” la autora nos ofrece un relato en primera persona contado en masculino singular, en el que un escritor se enfrenta a sus fantasmas. Tiene una historia, una buena historia con personajes conocidos y reconocidos por su entorno. Es el eterno dilema del escritor, y doblemente dilema del poeta que canta desde lo más profundo de sí mismo, o incluso de aquellos que lo hacen tras reflexionar sobre el mundo que le rodea.