
El último Dickens, Matthew Pearl
Antes que nada hay que decir en su favor que esta novela tiene un objetivo claro y lo cumple con creces: entretener. Es un thriller absorbente, de los que no dan respiro, con el atractivo añadido del concurso de personajes reales, especialmente Charles Dickens, y de una trama que gira en torno a la búsqueda del manuscrito de la última e inconclusa obra del genial autor, aunque no sólo.La obra es esclava de su género, esto es, sacrifica la profundidad psicológica de los personajes y la complejidad estilística en pro de la fluidez, el ritmo y la trama, y el resultado es un libro muy fácil de leer, de ritmo trepidante y con una sabia administración de los sucesos para mantener la atención sin altibajos desde el principio hasta el final. También es cierto que esa esclavitud conlleva, al depender prácticamente en exclusiva la tensión narrativa de la trama y ser esta compleja, que sea el escritor quien se vea obligado a plantearla toda ella para no dejar cabos sueltos, con lo que no queda mucho espacio para el trabajo del lector, quien no tiene más trabajo que esperar a que se resuelvan los misterios por sí solos, pero, repito, eso es una herramienta encaminada a la consecución de un fin, y ese fin, la evasión, el entretenimiento, se logra sobradamente.