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Con Stendhal

Con Stendhal

Con Stendhal, de Simon Leys.

Con Stendhal

Ningún mayor dolor
que acordarse del tiempo feliz
en la miseria

Dante Alighieri

Si Dante tenía razón, vivimos tiempos de dolor porque en la actual época de miseria parece humanamente imposible no recordar tiempos más felices. No obstante todo dolor tiene su tratamiento de elección y yo diría que para combatir el dolor de los tiempos de miseria conviene celebrar la vida. Celebrar a Stendhal, perdón, celebrar a Beyle, es celebrar la vida y este pequeño volumen, este Con Stendhal, que Simon Leys nos regala, es una magnifica forma de hacerlo.

En sus escasas 109 páginas, Con Stendhal incluye, tras la magnífica nota preliminar, varias obras, la primera parte es un texto de despedida, polémico en su día, que escribió Mérimée a su amigo Henri Beyle (más a éste que al escritor que vivía en él bajo el pseudónimo Stendhal). Esta parte incluye tres apéndices, uno sobre Mérimée, otro sobre su texto y otro sobre un texto que sobre Stendhal escribió George Sand, junto con éste. La segunda es un texto del propio Stendhal, tan libre como original que probablemente sirva más para conocer a Beyle que muchas de sus obras mayores.

Si admitiésemos la distinción entre beylistas y stendhalianos, ésta sería una obra para beylistas, pero si no quisiéramos perder el tiempo en etiquetas, este Con Stendhal es una magnífica obra para que cualquier amante de la literatura disfrute un impagable espectáculo, el de la contemplación de lo que ocurre cuando las personas de talento (tanto Mérimé, como el propio Stendhal o como Simón Leys) se dejan llevar por sus sentimientos.

Se aprende sobre Stendhal, claro, un autor discutido en su época por su afán de desnudar a la literatura de todo artificio para despejar el camino a lo esencial, pero sobre todo se conoce a Henri Beyle. Y se alegra uno de conocerlo. En su época no se le comprendió, tal vez porque, cómo tan brillantemente explica Simon Leys recurriendo a un poeta chino, Nunca vi la verdadera cara del monte Lu / por la simple razón de que estaba en medio de ella; pero es un grande de la letras y como tal ha llegado a nuestros días. Pero a quien busque en estas páginas al autor de Rojo y negro o La cartuja de Parma, le será difícil encontrarle. El texto de Mérimée es el de un amigo despidiéndose de otro, no de un escritor porque como tal no le tenía en alta estima, y el del propio Stendhal es tan libre, desenfadado y vitalista que remite más a la persona que a la obra.

Como digo, el texto final de este Con Stendhal, “los privilegios”, es un texto extraño de tan libre, una fantasía improvisada en una tarde que tal vez por eso, por la espontaneidad con que fue escrita, dice mucho del autor. Sobre todo transmite vitalidad, energía, alegría de vivir, por eso este texto es tan recomendable en estos días grises, porque transmite entusiasmo y recuerda que las cosas que son realmente importantes no siempre son las que son oficialmente importantes.

Con Stendhal está dedicado a ese pequeño grupo, hoy legión, de almas sensibles que en su tiempo consideraba Beyle que disfrutarían de su obra. Y es un acierto, una vez disfrutado este libro no se concibe otra dedicatoria no ya mejor, sino posible que esa que el propio Stendhal utilizó en tres de sus obras, incluyendo sus dos obras maestras, y que está sacado del Enrique V de Shakespeare: TO THE HAPPY FEW.

Cuando el autor, Simon Leys, expone las razones que le han llevado a afrontar este proyecto, la traducción al inglés de los textos que conforman este Con Stendhal, dice: “¿Quién desaprovecharía la oportunidad de pasar unas horas con Stendhal?” Probablemente pocos, pero lo que tengo claro después de leer esta obra es que yo no desaprovecharía la oportunidad de pasar unas horas con Henri Beyle.

 

Andrés Barrero
andres@librosyliteratura.es

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2 comentarios en “Con Stendhal

  1. Desde luego me dejas intrigadísima con esta obra… Y tanto tú como Acantilado sois como una especie de seguro de calidad jejeje

  2. La comparación es halagadora, pero yo me fiaría más de Acantilado que yo soy un poco raro y tengo mi momentos.
    Gracias, como siempre

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