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Cuentas pendientes, de Sergi Álvarez y Sagar

cuentas pendientes

cuentas pendientesLefty es zurdo. Mentira. Lefty no es zurdo. Tan solo es un pianista que estuvo a punto de convertirse en alguien. No en una superestrella, no en un Glenn Gould; simplemente en alguien capaz de destacar del montón de los nadies.  Ahora Lefty es un fracasado que vuelve a la ciudad de la que huyó, la que le dio esperanzas y se las arrebató cuando a punto estaba de conseguirlo. Ahora Lefty necesita dinero para operarse la mano y así, quién sabe, algún día tal vez, poder volver a tocar el piano y recuperar lo que nunca llegó a alcanzar.

Dee-dee es muy alto. Mentira. Dee-dee es casi un enano. Un jockey que sueña con comprar un caballo en el que ha hipotecado sus sueños de futuro y sus esperanzas de correr con él y apostar a su favor.

El dinero apesta. No es mentira. Es la única verdad. Es la verdad. En una ciudad en la que, como en todas, la corrupción es el pan de cada día, siempre latente y no siempre vista por los nadies, el dinero es el motor del mundo. No el amor, no el sexo: dinero. Dinero, dinero y más dinero. Siempre es y será el motivo. Teniendo dinero, lo demás ya vendrá.

Lefty y Dee-dee necesitan dinero para poder ser la versión de Lefty y Dee-dee  felices. Para cumplir sus planes, pero ahora el plan primero es atracar el furgón que lleva la recaudación de una subasta de arte.

-¿Esta es una historia negra?

-Por supuesto que lo es, ¿lo dudabas, muñeca? Por eso siempre algo tiene que torcerse. Es una de las reglas básicas. Es LA regla por excelencia. Es la puta ley de Murphy brillando en todo su esplendor. Si algo puede salir mal, saldrá mal. No hay más que hablar. Es tajante. La mantequilla se va a la mierda. El atraco, también.

-Pero…

-Sí. Hay más implicados. El secuestro involuntario de un mocoso, una exputa que no da el perfil de mujer fatal y a la que su chulo persigue, unas elecciones locales y cuadros y galerías de arte.

-¿Y sexo?

-¿Estás escuchando algo de lo que estoy diciendo, muñeca?

-…

-Hay flashbacks, y un ambiente muy de película en blanco y negro, muy de Richard Widmark, aunque no del todo fatalista. Sabes que va a haber un desenlace del que nadie saldrá bien, pero no estás constantemente tenso. Hay momentos de relax, sobre todo con un niño y el café…

-¿Chicago?

-Ya te he dicho que no importa la ciudad, la ciudad es lo de menos, todas son igual de corruptas, sucias y asfixiantes. El caso es que parece ser que Lefty ya había pisado por este mundo,  Lefty y posiblemente algún otro personaje más salido de Bajo la piel, pero da igual, nena, no te hará falta leerlo para disfrutar de Cuentas pendientes, no tengo la impresión de haberme perdido nada por el camino, ¿entiendes?

-No.

-Es igual, no sé porque pierdo el tiempo contigo. Lo más curioso es como en algunas viñetas se crea el movimiento. En una misma viñeta Lefty puede tener tres brazos: uno de ellos, el izquierdo, sostiene una copa y los otros dos son el derecho yendo a coger una botella y a la vez sirviéndose en el vaso.

-Dame un cigarro…

-No deberías, muñeca, se te forman arrugas en la boca. ¿Y sabes lo más curioso? Aparte de ser un relato negro por los cuatro costados y del dibujo, que a veces tiene un estilo a lo clásico americano y otras resulta muy innovador; aparte de ser una buena historia, con un montón de tramas cruzadas y otras a punto de cruzarse, de tener bien definidos a los personajes y sus motivaciones, sus dudas, la catadura amoral de algunos… lo que me gustó sobre todo fue ese final. Muchos dirán que se lo esperaban.  Mentirosos. Yo no voy a mentirte. No lo esperaba, y me encantó, nena. Me encantó. Tanto como ver a Robert de Niro pelando un huevo duro.

-¿Un huevo?

-¡Sí, mujer! ¡Un huevo! ¡El corazón del ángel!

– …

-De verdad que a veces me sacas de mis casillas. Es una película.

-Ah.

-Bueno. Que te leas el cómic que es muy de nuestro estilo, de nuestras vidas en blanco y negro, con humo, alcohol, problemas, muertos y corrupción, desilusión, desolación y alguna alegría de vez en cuando. Y dinero, claro.

-Lo haré. Dame fuego.

-Y sobre todo atenta al final…

-Ven de una vez y dame fuego.

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