
Esta cuidadísima edición nos presenta de forma ciertamente hermosa los cuentos de terror de Emilia Pardo Bazán, quien además de ser una de las mejores novelistas españolas del XIX introdujo en España el cuento gótico y lo hizo de la forma tan brillante que podemos comprobar en esta obra. Cuentos góticos es, por tanto, precisamente eso, una recopilación de once cuentos góticos, pero permítanme que, como acostumbro, me salga un momento del guion y les diga que antes que góticos, oscuros o terroríficos, son gallegos. Universales, por supuesto, como todo lo que está bien escrito, pero de ambientación y espíritu tan de su tierra que es imposible sustraerse a su origen y dedicarle unas palabras.
Y aún tengo otra apreciación personal: en estos Cuentos góticos destaca también la elegancia con la que están escritos, como si la autora quisiera aterrorizar sin asustar, no sé si me explico. El miedo tiene una importante componente psicológica, no se logra a base de truculencias o brutalidad, por decirlo de otra manera, al cerrar el libro no teme uno que le haya salpicado la sangre, pero las historias quedan ahí, y uno vuelve a ellas y las siente, y es entonces cuando valora esa dimensión terrorífica de la que hace gala la edición.
Cuando un libro está tan primorosamente editado como este, es obligado hacer mención, a modo de homenaje, a los responsables. Y no me refiero sólo a uve books, la editorial, sino que no puedo resistirme a traer a estas líneas a Sandra Márquez, responsable de diseño y edición de arte, y a los padres y madres de las ilustraciones interiores: Édouard de Beaumont, Charles Dana Gibson, Émile Bayard y William John Hennessy.
Igualmente, ante libros como este, resulta sumamente ilustrativo traerles el índice, porque los títulos a su vez dan pistas sobre los temas:
– Vampiro
– El conjuro
– Un destripador de antaño
– Mi suicidio
– La resucitada
– El antepasado
– El espectro
– El mausoleo
– Las espinas
– La cana
– El fantasma
Todos los Cuentos góticos me han resultado brillantes y atractivos pero permítanme que les destaque uno, “La resucitada”, cuya oscuridad me ha resultado deslumbrante porque no es la del escenario, la de la muerte o la del propio miedo la que retrata, sino la del alma humana y la de ese poderosa fuerza destructiva que es la superstición. Un cuento ejemplar que trasciende géneros y que deja un regusto triste, amargo, pero de una extraordinaria potencia literaria.
Aunque sea un libro de esos que merece la pena tener para mirarlo de vez en cuando, recordar alguna historia y admirar las ilustraciones, al final se trata de disfrutar de la lectura. Del miedo ya se encarga Emilia Pardo Bazán.
Andrés Barrero
@abarreror
contacto@andresbarrero.es

Es difícil, al menos para mí, pensar en el papel de la mujer en España a principios del siglo XX. Meternos por un momento en sus cabezas, para saber lo que tenían que sentir cuando les enseñaban desde su niñez que su único objetivo en la vida sería casarse. Vivir únicamente para cuidar a su marido y hacerle feliz, sin poder trabajar ni realizarse profesionalmente. Pero me pregunto si ellas mismas se preguntaban acerca de su propia felicidad. Me imagino que sí, ¿pero creéis que lo expresaban abiertamente? ¿Pensáis que la sociedad les permitía opinar por sí mismas y elegir quiénes querían ser?
¿Quién podría decir que esta romántica y bella portada pueda albergar una historia de terror? Solo aquellos que conozcan la obra de Henry James saben lo que esta esconde y no es precisamente una historia romántica… Aunque, en mi caso, tampoco es lo que me esperaba encontrar en ella.