El círculo

El círculo, de Mats Satrandberg y Sara B. Elfgren

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Hoy me siento cinéfilo. Y preguntareis, ¿por qué? Hace tiempo yo, cuando contaba en mi haber con trece años, me enganché como un poseído por las aventuras de “Buffy, cazavampiros” (1997) y era una de esas series que no podía dejar de ver. El día que aparecía el capítulo en la televisión, el mundo se paraba y ya no existía nada más que esa lucha entre los demonios de la noche (qué curioso, siempre salían por la noche) y una Elegida. Bien, no os penséis que esto va de chupasangres ni nada por el estilo. Lo que os voy a contar en la siguiente reseña va mucho más allá, porque, al igual que me ocurría con esa serie, “El círculo” ha conseguido que no pegue ojo, que durante el día tenga que leerlo con verdadera devoción y por la noche, cuando parece que todo es más tenebroso, me sintiera uno más de los protagonistas de esta novela que, espero, se convierta en uno de esos éxitos que nos regala el mundo editorial de vez en cuando.

La luna se ha vuelto roja. Esa misma noche, seis adolescentes se reunirán, llevadas por una fuerza misteriosa, y descubrirán que son las Elegidas para salvar al mundo cuando llegue la gran guerra. Pero, de momento, tendrán que hacer frente a algo que quiere cazarlas una a una, sin ningún tipo de compasión.

 

¿Conocéis esa sensación de dejar a un lado lo que tenéis que hacer para seguir leyendo? ¿Sabéis eso que se siente cuando un libro te atrapa de tal modo que te es imposible dejarlo y, aunque sabes que tienes obligaciones, piensas venga, sólo un poquito más? “El círculo” no sólo ha conseguido eso. Su efecto es como el de la fiebre: al principio notas como tu cuerpo va entrando en calor, poco a poco, para después, golpearte con el mayor de los efectos y dejarte exhausto. No es que este libro sea así, pero la comparación me parecía acertada ya que, Mats Strandberg y Sara B. Elfgren han creado un mundo de magia, demonios, profecías, y siglo XXI tan perfectamente armado, tan real como si lo estuviéramos viviendo en nuestras propias carnes, que aún hoy se me hace imposible decir algo negativo de la historia que nos cuentan. Y pensaréis, ¿por qué algo negativo si te ha gustado tanto? Siempre que leo un libro, una vez terminado, pienso en aquellas cosas que me hubiera gustado a mí que sucedieran y que no suceden en la historia. Es una especie de invención mía sobre lo que quisiera ver reflejado en una historia, pero que el autor no ha compartido conmigo. Pues bien, “El círculo” es todo lo contrario a esa manía que tengo: perfectamente hilado, construido en base a unos personajes tan humanos, tan del día a día que es imposible no sentirse identificado en algún momento con ellos. Entonces, a ver a ver, ¿por qué tengo este pequeño escozor dentro? Es muy sencillo, lo único que se le puede achacar a esta novela es que no esté a la venta ya la segunda parte porque, sino, la hubiera devorado en el mismo instante. Me hubiera levantado de la cama a las tres de la mañana si hiciera falta para hacerme con la continuación porque es de esas historias que, servida en bandeja para el público adolescente, nadie debería perderse.

Así que aquí me tenéis, escribiendo una reseña sobre un libro que me ha encantado, que me ha dejado con la boca abierta, y ante el que solo me queda dar las gracias a Mats Strandberg y Sara B. Elfgren por haber sacado su imaginación a la luz y regalarnos esta pequeña joya que, desde ya, recomendaré a todo el mundo que tenga a mi alrededor.

Porque, cuando un libro es bueno, cuando un libro te engancha, sólo te queda hacer una cosa: sentarte cómodamente, y leer, leer hasta que ya no puedas más.

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