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El proyecto esposa

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El proyecto esposa, de Graeme Simsion

el-proyecto-esposa¿Puede un hombre con síndrome de Asperger mantener una relación de pareja estable? ¿Y si esa relación es con alguien que es su polo opuesto? Éstas son las preguntas que Graeme Simsion intenta responder en la simpática novela El proyecto esposa. De entrada tenemos muchas pistas sobre por dónde van a ir las respuestas, pero esta novela ofrece algo más que una historia del género de la comedia romántica entre curiosos personajes.

El protagonista es Don Tillman, profesor adjunto de Genética en la Universidad de Melbourne y aquejado de síndrome de Asperger (ignoramos en qué grado, aunque no en uno que le impida mantener relaciones de amistad con su colega Gene, obsesionado con tener relaciones sexuales con mujeres del mayor número de países diferentes posible, así como con otros personajes, ni tampoco dar clase con bastante normalidad, excepción hecha de algún que otro malentendido con algún estudiante). Tillman es guapo (más adelante sabremos que podría pasar por gemelo anacrónico de Gregory Peck, nada menos), inteligente, amable, buen cocinero, tenaz (sumamente tenaz) y fiel amigo, pero ignora si sería capaz de ser también buen marido, a pesar de que su amiga Daphne le auguró llegar a ser el esposo perfecto para alguien. Dispuesto a comprobar si eso es verdad, Tillman idea un sistema muy acorde con su personalidad para encontrar pareja. En suma, se trata de aplicar férreamente la lógica, en la que nuestro protagonista cree absolutamente, para asegurarse de la compatibilidad entre él y su futura mujer. Sin embargo, quien aparece en su vida es Rosie, todo lo opuesto a lo que él considera una pareja óptima para sí mismo.

A lo largo de la novela -que en su versión original en inglés se titula “El proyecto Rosie”; ignoro el porqué del cambiazo- averiguaremos si el desafío a las creencias más íntimas de Don Tillman es demasiado fuerte para él o si aguanta el envite. ¿Ganará la lógica o, diría Tillman, la química cerebral? Porque, vamos a ver, ¿qué es el amor, qué es el enamoramiento? ¿Cuándo podemos decir que estamos enamorados de alguien? Y aunque lo estemos, ¿debemos dejarnos llevar por esa emoción cuando se trata de elegir a la persona con la que queremos compartir un buen número de años y experiencias de nuestra vida? Y es que El proyecto esposa, ya lo decíamos antes, es algo más que una historia romántica con personajes entrañables y chocantes; de paso de contarnos esa amable peripecia, nos invita a reflexionar sobre un particular al que llevamos dándole vueltas desde muchísimo antes de los sonetos amorosos de Shakespeare.

Tan interesante -o, según para quién, más- como la historia principal entre Don y Rosie es una subtrama que podríamos categorizar como de misterio (aunque sin crímenes de por medio, como no consideremos crimen el engendramiento de una criatura y la desaparición de escena acto seguido) que Rosie le propone a Don sobre la identidad de su padre: convencida de que su madre, ya fallecida, jamás le dijo la verdad sobre él, ahora que tiene 29 años y un genetista tenaz y exhaustivo como Don a mano, Rosie se propondrá descubrir quién dejó embarazada a su joven madre en la fiesta de graduación.

Las alabanzas a Graeme Simsion y su El proyecto esposa, que se convirtió en todo un fenómeno entre lectores internautas, servirían para empapelar una habitación del tamaño del salón de casa. ¿Es para tanto? Bueno, seguramente y para ser sinceros, no (de verdad que eran muchas alabanzas, pero muchas). Pero, para el lector que busca justamente aquello que promete esta novela, su lectura habrá constituido un buen aprovechamiento de su tiempo y no lo defraudará. El proyecto esposa constituye una lectura agradable para, sin ir más lejos, unas vacaciones de verano. De ésas que se terminan con una sonrisa en la boca, sin importar la verosimilitud de lo que acabamos de oír; porque a veces, precisamente preferimos oír una mentira bonita a una verdad.

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2 comentarios en “El proyecto esposa

  1. Estoy de acuerdo en que este libro ha tenido demasiadas alabanzas. Sin la “originalidad” de su protagonista, no dejaría de ser una novela rosa sin más, que no hubiera destacada entre tantas otras. Pero Don hace de esta lectura algo distinto.

    Saludos

    1. Gracias por tu comentario, Ana. Me alegro de que estés de acuerdo conmigo. Don es un protagonista que cae bien, ¡es casi inevitable! Un abrazo.

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