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El último encuentro

el último encuentro

El último encuentro, de Sándor Márai

el último encuentro

Una exquisita y elegante novela que, a partir del encuentro entre dos viejos camaradas, busca la esencia de la verdad y de la amistad.

Si el general hubiera sabido que tendría que esperar su regreso durante cuarenta y un años, quizá habría salido en busca del que fue su amigo inseparable, el compañero de su infancia y su juventud, aquél que era para él más que un hermano.

Pero decidió esperar y después de más de cuatro décadas preguntándose en la soledad de su castillo al pie de los Cárpatos qué sucedió durante aquella cacería, que a la postre sería la última, los hechos dejaron de tener importancia y, por el contrario, los motivos se convirtieron en una obsesión.

Aquella mañana de 1900 el general aún era un hombre joven, orgulloso y seguro de sí mismo.  Y con razón, porque podía decir, sin exagerar, que lo tenía todo: fortuna, poder, amor y, sobre todo, tenía a su lado a Konràd, su adorado amigo desde la infancia.  Nada empañaba su felicidad, ninguna nube ensombrecía su futuro.  Y sin embargo, esa misma tarde, Konràd ya no estaba: se había ido sin despedirse, sin decir a nadie a donde se dirigía.

Cuarenta y un años dan para mucho; hubo una guerra, cayó el Imperio y se instauró un nuevo orden mundial en el que caballeros como el general no eran más que pintorescas reliquias.  Y ahora, como anunciando el regreso del amigo perdido, vientos de guerra barrían de nuevo Europa.

El último encuentro, del húngaro Sándor Márai, es la narración de la reunión, tras décadas de separación, de dos amigos que todo el mundo creyó inseparables.  La novela comienza en el momento en que el general recibe una nota anunciando la llegada, esa misma noche, de Konràd.  En ese instante, los últimos cuarenta años, más de la mitad de una vida dedicada a preguntarse qué pasó y porqué, cobran sentido de repente.

Mientras en la mansión se disponen los preparativos para que todo esté “igual que antes”, el general aguarda la llegada de su invitado y rememora su vida: su infancia, las figuras casi míticas de sus padres, la academia militar donde conoció a aquel desvalido chiquillo polaco que iba a convertirse en su hermano…

El general es ante todo un soldado y un hombre de honor, como lo fue su padre.  Sin embargo padre e hijo, caballeros de convicciones y principios firmes como rocas, colocaron en el centro de gravedad de sus vidas a personas radicalmente distintas de ellos: del mismo modo en que su padre, hombre rudo y sencillo, unió su destino a una refinada dama francesa, el general entregó su amistad y su fidelidad a un compañero más sensible a la música que al honor, más inclinado a la poesía que a la vida castrense.

En El último encuentro asistimos a un diálogo entre los amigos reencontrados que, a medida que se desenmaraña la madeja de los recuerdos y crece la tensión, se va transformando en un particular ajuste de cuentas.  Pero aunque la venganza sea un plato que se sirve frío, tras cuarenta y un años en la nevera resulta ser un plato poco apetitoso y las explicaciones que el general lleva tanto tiempo esperando dan pie a una prolongada disertación sobre la amistad, sobre la diferencia, sobre los secretos.  En el fondo ambos, el honorable soldado y el amante de Chopin, son ya un anacronismo en los nuevos tiempos que convulsionan el Viejo Continente.  Su tiempo se ha acabado y lo saben; sólo les queda una cosa por hacer: celebrar su último encuentro.

Sándor Márai combina magistralmente en esta novela una historia apasionante de amistad, amor y despecho con una reflexión profunda y certera sobre las relaciones humanas.  El autor confronta a dos personajes tan similares en su apariencia como opuestos en su fuero más íntimo para explorar las razones y los impulsos, tan distintos en cada persona, que nos mueven a actuar, a amar, a huir.

Con su prosa sutil y ligera, Sándor Márai es capaz de engarzar la vida de los protagonistas de El último encuentro en la historia de Europa con la pericia de un orfebre.  Con una naturalidad sorprendente, sin apenas mencionar personajes ni aportar datos, los grandes acontecimientos del siglo XX van marcando el tempo de la narración: los personajes bailan al son de la música de la Historia.

Y, a pesar de todo, esta excepcional novela y su autor han permanecido en el olvido durante largo tiempo.  A Sándor Márai, como a Stefan Zweig o a Irène Némirovski, la historia de la literatura les pilló a contrapié.  Nadie duda de su categoría y son bien valorados por todos, pero en cierto sentido, no se les toma demasiado en serio.

Ellos heredaros la elegancia de los grandes novelistas de finales del siglo XIX y principios del XX pero, aunque sus historias son tan modernas como las de cualquier escritor de su generación, prefirieron seguir desarrollando la tradición de la novela europea en lugar de apuntarse a alguna vanguardia.  Al igual que los protagonistas de El último encuentro, se quedaron perdidos entre dos épocas: son escritores “decadentes”.

Y sin embargo, en esa combinación de lo clásico y lo moderno, como en una película actual filmada en blanco y negro, reside uno de sus mayores atractivos.  Leer a Sándor Márai es una delicia por su prosa perfecta y elegante, su refinada melancolía y su capacidad para profundizar en la esencia del espíritu humano.  Sin complejidades estilísticas innecesarias, El último encuentro se lee con avidez, se disfruta con la misma pasión que los protagonistas ponen en descubrir la verdad de sus vidas y se termina pidiendo más.  Al menos en mi caso, éste no será el último encuentro con Sándor Márai.

Javier BR
javierbr@librosyliteratura.es

10 comentarios en “El último encuentro

  1. Ante todo, resalto estos fragmentos, “asistimos a un diálogo entre los amigos reencontrados que, a medida que se desenmaraña la madeja de los recuerdos y crece la tensión, se va transformando en un particular ajuste de cuentas” “los personajes bailan al son de la música de la Historia” “en esa combinación de lo clásico y lo moderno, como en una película actual filmada en blanco y negro, reside uno de sus mayores atractivos”

    Para alguien que escribe hace diez años (aunque de manera amateur) leer fragmentos con ese nivel es una buena manera de comenzar el día; felicitaciones por la reseña; no se porqué al leer me acordé de “El general en su laberinto” de García Márquez; o sí se: poderosos, castrenses, soledad, tiempo, destino… sin dudas debería leer este libro que nos recomendás.

    Saludos!

  2. Me paso lo mismo! Al leer la reseña recordé “El general en su laberinto” de García Márquez, ese tipo de lectura me atrapa, creo que sera una buena opcion. Gracias, como siempre por la info.

  3. Recién acabo el libro y leo tu estupenda reseña. Cuando un libro se escribe con las tripas la técnica “casi” es lo de menos. Y este monologo (no creo sea un dialogo)es una constatación de eso. Estupenda y terrible. Un descubrimiento muy de agradecer.
    Estupenda: “La conoció en un baile, y ninguno de los dos pudo hacer nada en contra de aquel encuentro”
    Terrible: “Sobrevivir a alguien a quien se quiere tanto como para llegar al homicidio…..es uno de los crímenes más misteriosos e incalificables de la vida.”
    Muchas gracias

  4. Poemas: si te gusta ese tipo de libros, no te pierdas “La fiesta del chivo” de Mario Vargas Llosa: genial. Saludos!

  5. Lo primero de todo es felicitarte por tan soberbia reseña. Es magnífica.
    A Sándor Márai lo he descubierto hace poquito poquito y con esta obra también. Una vez que acabé de leerla, no pude sino preguntarme por qué un hombre con tal maestría era prácticamente un desconocido. La obra es perfecta desde el principio hasta el final. No hay una sola página que no disfrutes leyéndola. Llena de reflexiones acerca de la naturaleza humana que te hacen pensar en muchas cosas. Una de mis citas preferidas:
    “La vida se vuelve casi interesante cuando ya has aprendido las mentiras de los demás, y empiezas a disfrutar observándolos, viendo que siempre dicen otra cosa de lo que piensan, de lo que quieren en verdad… Sí, un día llega la aceptación de la verdad, y eso significa la vejez y la muerte.”

  6. Roberto, Poemas, tengo que reconocer que hace tantísimo tiempo que leí “El general en su laberinto” que ya la tenía casi olvidada. Es cierto, algunos aspectos del encierro de ambos militares tienen similitudes, aunque la novela de García Márquez la recuerdo mucho más claustrofóbica. En todo caso es una comparación interesante.

    Gracias por vuestros comentarios.

  7. Coincido contigo, Jesús, en que para disfrutar un libro bien escrito la técnica y los “ismos” importan bien poco. Creo, sin embargo, que mencionar aquí esos aspectos ayudan a que nos pongamos en situación y que identifiquemos mejor qué se acerca a nuestros gustos y qué no.
    Al final, lo que realmente importa es que “El último encuentro” es un gran libro.

  8. A mí también me sorprendió la escasa popularidad de Sándor Márai, Margarita, pero cada vez tengo más claro que la calidad y la popularidad no siempre corren en paralelo.

    Pronto tendremos por aquí algún libro suyo más, probablemente “La extraña”.

    Muchas gracias por tu comentario.

  9. Siempre veo a este autor en las librerías y nunca leo la contraportada. Tenía mis pre juicios que se han ido al leer tu reseña.
    Nuevamente…un gusto haberla leído!

  10. Pues te diría que a mí me pasó lo mismo; me parecía que debía ser “empalagoso”, y no lo es en absoluto. Combina una prosa exisita, una lectura ágil y una gran profundidad psicológica en sus personajes. Mira, ahora que lo pienso podría ser una buena recomendación para momentos de “crisis lectora”.
    Gracias por tu comentario, Rosario.

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